El Ejército israelí declaró la Ciudad de Gaza como “zona de combate” este 29 de agosto, lo que marca un aumento en la ofensiva contra el enclave palestino.

Este movimiento termina las “pausas tácticas” que permitían la entrega de ayuda humanitaria ante las condiciones de vida en Gaza que ya son críticas y con hambruna, declarada por la ONU. Las pausas en los ataques habían permitido la entrada limitada de alimentos, sin embargo, su suspensión agrava la situación para los palestinos.
Israel intensifica sus ataques tras un plan aprobado el 8 de agosto para “tomar el control” de la ciudad. El portavoz del Ejército, Avichay Adraee, señaló que intensificarán los ataques hasta recuperar a todos los rehenes y desmantelar a Hamás.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió sobre las “consecuencias devastadoras” de la nueva fase de ofensiva. Reiteró que la hambruna no debe ser utilizada como método de guerra, sumado a esto, también la ONU ha denunciado que los centros de ayuda se han convertido en “trampas mortales”, dado que miles de palestinos han muerto al intentar acceder a estos lugares.
La comunidad internacional condena la reciente escalada de violencia, pues varios países europeos han expresado su preocupación por la situación en Gaza. Mientras tanto, por su parte, la campaña de Israel para recuperar a los rehenes continúa. Aproximadamente 49 rehenes permanecen en Gaza, de los cuales se cree que solo 20 están vivos.
La situación en Gaza es crítica y la violencia parece lejos de terminar. La comunidad internacional sigue en alerta ante la creciente crisis humanitaria. (Con información de Reuters y AP).

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