Este martes Human Right Watch reportó más de 350 ejecuciones a las autoridades, un nuevo récord al cierre del 2025. La mayoría corresponde a personas extranjeras que fueron imputadas a conductas ilícitas no mortales vinculadas con drogas.
Una de las causas principales en este incremento son las ejecuciones por conductas ilícitas no letales vinculados con drogas, los cuales sumaron 240, 188 de ellos fueron extranjeros, por lo que Joey Shea, investigador acerca de Arábia Saudita, ha exhortado a las autoridades encabezadas por Mohamed bin Salman, príncipe heredero, a poner fin a los homicidios. El final del 2025 paralizó un posicionamiento catastrófico por segundo año consecutivo en Arabia Saudita, debido al aumento récord de homicidios.
Al inicio del combate al control de drogas, representantes del gobierno reforzaron vigilancia en fronteras y carreteras para incautar y capturar decenas de traficantes así como millones de estupefacientes. Arabia Saudita ha destacado por su economía al ser uno de los mercados más fuertes para la fenetilina, sustancia ilícita que fue la mayor exportación de Siria.
HRW hizo un recordatorio sobre la Carta Árabe de Derechos Humanos que fue aprobada por Arabia Saudí, la cual exíge a los países que implementan la pena de muerte a llevarla acabo solamente en caso de “delitos de mayor impacto”. Bajo estas circunstancias, Human Rights Watch denunció los homicidios de varias personas que cometieron actos delictivos cuando eran menores. Por su parte, Turki al Jasser, periodista destacada por revelar la corrupción en la familia real saudí, manifestó su inquietud ante el hecho de que el Gobierno saudí utilice la pena de muerte para silenciar la crítica pacífica.
Arabia Saudita pretende expandir su economía además de los hidrocarburos, por lo que la Amnistía Internacional ha comenzado a recolectar cifras sobre los homicidios desde 1990. Por su parte, las autoridades saudís, respaldan el hecho de que la pena de muerte sea requerida y obligatoria para el control social.

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