Guatemala anuncia salida de médicos cubanos tras casi tres décadas de cooperación

El Gobierno de Guatemala informó que no renovará progresivamente el acuerdo de cooperación en materia de salud con Cuba que permitió la presencia de brigadas médicas cubanas en su territorio desde 1998, una relación que se prolongó durante casi 27 años y que ahora dará paso a la sustitución por personal nacional en distintas áreas del sistema de salud pública.

La decisión fue confirmada por la Cancillería guatemalteca, que remitió una comunicación oficial a la Embajada de Cuba en la que se establece que, a partir de enero de 2026, el país dejará de renovar los contratos de los brigadistas cubanos cuya misión concluya, dando inicio a una transición gradual hacia la plena cobertura por parte de médicos y especialistas guatemaltecos. El propio convenio de cooperación, firmado formalmente en 2002, tras una primera intervención de médicos cubanos después del huracán Mitch, seguirá vigente en términos legales hasta 2027, pero sin incorporación de nuevos profesionales desde Cuba.

Actualmente, la Brigada Médica Cubana desplegada en Guatemala está integrada por aproximadamente 412 colaboradores, de los cuales 333 son médicos, distribuidos en hospitales, centros materno-infantiles y unidades de atención primaria a lo largo de 16 de los 22 departamentos del país. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) guatemalteco ha señalado que el proceso de salida será escalonado y planea implementar un plan de transición que contemple la contratación de profesionales nacionales, incentivos para plazas de difícil acceso y una redistribución de recursos humanos para evitar interrupciones en los servicios.

La presencia de los médicos cubanos en Guatemala ha sido históricamente más fuerte en zonas rurales y comunidades con acceso limitado a servicios de salud, lugares donde la falta de profesionales locales ha sido persistente. Esto ha generado preocupación entre sectores sociales y políticos, especialmente entre grupos indígenas, campesinos y organizaciones comunitarias que han respaldado la labor de estos brigadistas como un complemento esencial en zonas desatendidas.

La diputada Sonia Gutiérrez, de la bancada Winaq, advirtió que la salida progresiva de los médicos cubanos podría poner en riesgo el derecho a la salud y la vida de la población rural, dado que Guatemala enfrenta una escasez de médicos en ejercicio, con apenas alrededor de 10.000 de los 30.000 profesionales graduados trabajando en el sistema público, una cifra insuficiente para cubrir todas las necesidades nacionales.

Fuentes oficiales guatemaltecas han presentado la decisión como parte de un análisis técnico orientado a fortalecer la sostenibilidad del recurso humano nacional y consolidar las capacidades propias del sistema de salud pública. Sin embargo, el anuncio se produce en un momento de intensos vínculos diplomáticos y comerciales entre Guatemala y Estados Unidos, con acuerdos recientes en materia de comercio y cooperación en seguridad, y en un contexto donde Washington ha presionado a varios países de la región para que limiten o cancelen la presencia de brigadas médicas cubanas, incluso mediante restricciones de visas a funcionarios relacionados con estos programas.

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