Gran negocio de la campaña

La distancia entre la vocación política y el negocio, tiene puentes y personajes como Xóchitl Gálvez, que supieron construirlos de bote pronto más allá de cualquier proyecto político o empresarial. Pero en esta ocasión la intensidad de la ambición rebasó lo habitual, las expectativas y lo lógico. Se pidió dinero a los empresarios para la campaña con un factor importante para convencer, las encuestas amañadas.

Al incorporar a las casas encuestadoras con resultados afines y poca responsabilidad y ética, se conformaba el fraude con mayores cantidades de dinero. Así, se mostraba una línea ascendiente en las intenciones del voto falsa, para convencer al mecenas y pedirle más que en otras ocasiones, esta vez, con la certeza de que ganaría.

El primer paso consistía en contratar o armar una casa encuestadora que actuara puntualmente en cada acto de pase de charola a empresarios y simpatizantes con dinero. Las encuestas avanzaban en simpatías cada vez que había reuniones a puerta cerrada con donantes, principalmente inversionistas. Esta vez, contribuyo de manera importante, el resentimiento que cierta parte de la clase media anta siente sobre la Cuarta Transformación en general y sobre el Presidente actual en lo particular.

Una vez colocada en la trinchera del fraude las casas encuestadoras empezaba la cacería de ilusos, se convocaba a grupos de empresarios como el que organizó Xóchitl Gálvez en la calle de Bosques de los Cerezos.

Ahí, la candidata de la derecha mostró las encuestas asegurando que las otras casas encuestadoras mentían porque estaban pagadas por Morena, esta consigna fue repetida por sus voceros, correligionarios encargados de campaña y uno que otro columnista político en los medios.

La difusión de los trabajos de casas encuestadoras como Massive Caller y México Elige, la primera dirigida por Carlos Campos y la segunda, por Sergio Zaragoza, tenía espacios en los medios, formaban parte de la estrategia de difusión de la campaña presidencial y les servía de publicidad, aunque difícilmente ahora alguien quiera contratar sus servicios. De esta manera, también se convencía a los indecisos de que la ganadora sería la candidata de la oposición que subía rápido, luego empataba y, en las encuestas, con fecha próxima a la jornada electoral, mostraba una corta ventaja ante quien encabezaba las preferencias.

Esto se suma a lo designado por el INE para los gastos de campaña de la coalición “Fuerza y Corazón x México” conformada por el PAN, PRI y PRD, los cuales se desglosan 613,175,183 millones de pesos para el PAN, 600,814,265 mdp para el PRI y 236,266,711 mdp para el extinto PRD.

La misma estrategia siguieron personajes como Pepe Yunes en Veracruz, aconsejado por su tutor, mecenas y dueño, Miguel Ángel Yunes Linares, así que convocó a empresarios en el municipio de la mano para pasar la charola y los ingenuos caían en la trampa de las encuestas del “ya merito”. El dinero recabado se dividía en los bolsillos del equipo y si quedaba algo se destinaba a la campaña.

Durante muchos años, la derecha tuvo en los empresarios a sus incondicionales que daban dinero para las campañas, para luego recibir favores en correspondencia, como el hecho de no pagar impuestos.

Así, se destinaba un 10 por ciento a la tarea proselitista y el resto se repartía en el equipo cercano de los candidatos, cuyos miembros se dedicaban a asegura que estaban muy cerca de alcanzar al puntero o, bien que ya lo habían rebasado, con esa información cerraban las pinzas para seguir pidiendo a los empresarios dinero, asegurándoles que cada vez subían más y las encuestas de las casas arriba citadas se movían de acuerdo a la necesidad de dinero aunque nunca registraban la realidad de la intención del voto.

A los empresarios que veían más incrédulos, les decían que las encuestas tanto las reales como las ficticias no servían. Sólo sirven para engañar y que ellos tenían sistemas de medición secretos, que daban por asentado el triunfo el 2 de junio. Hubo quien les creyó.

Ahora, ante los resultados catastróficos, los empresarios descubrieron el engaño, y quieren que les sea regresado el dinero que les pidieron a través de mentiras. Es decir, la enorme diferencia entre Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, habla de que los cálculos de Massive Caller y México Elige, nunca fueron reales. Así sucedió con una serie de empresas encuestadoras que surgieron dela noche a la mañana en Veracruz.

Ahora, para darle solidez a sus mentiras los miembros del equipo de Xóchitl anuncian que denunciarán penalmente a los dueños de las empresas demoscópicas por engañarlos, luego de que ellos fueron los que pidieron las encuestas a modo que es ya una manera habitual de trabajar de ambas encuestadoras.

Al mismo tiempo aprovechan para exigir un recuento de votos, mientras ganan tiempo para huir del país no sólo los dueños de las encuestaras sino quienes las encargaron y quienes las aprovecharon

El rechazo a los resultados por parte de los perdedores tiene una razón sólida, tal vez más fuerte que el orgullo la exigencia de los empresarios para que Xóchitl y Pepe les regresen su dinero. Porque el auténtico veracruzano también tenía sus encuestas por encargo y suficientemente manipuladas. A estos personajes no les interesa salir a la luz pública, no zona antes confesar que de ahora en adelante estarán no sólo a favor de Morena sino apoyando a Claudia Sheinbaum en todo, lo que puedan ayudar, sólo como venganza al engaño de Xóchitl.

La verdadera dimensión del fraude está a punto de conocerse con más detalle en cuanto vean los empresarios que no volverán a ver ese dinero, que son cientos de millones de pesos.

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