La política no se trata de sentimentalismos: se trata de resultados, control y rumbo. Y en estas semanas se han visto tres mensajes que conviene leer con frialdad: la Presidencia está depurando ruido, en los estados ya se mueven piezas de cara al futuro, y en seguridad pública siguen pasando cosas que no deberían ser “normalizables”.
1) SEP: depurar el ruido sin renunciar al proyecto
El episodio de Marx Arriaga en la SEP se convirtió en un dilema que ningún gobierno serio puede tolerar por mucho tiempo: cuando un operador se vuelve más conflicto que solución, se vuelve lastre. Su salida como responsable de Materiales Educativos se confirmó el 13 de febrero de 2026, tras días de tensión pública.
La presidenta lo cerró con una línea clara: “Los libros de texto no van a cambiar”. Traducción: se protege el fondo, se corrige la forma y se corta el incendio.
Eso guste o no es una señal de mando: la agenda educativa no la dicta el escándalo.
2) Sucesión temprana: el futuro se conversa, pero el presente se gobierna
Pongo el calendario sobre la mesa porque importa: la presidenta inició funciones el 1 de octubre de 2024; hoy, febrero de 2026, apenas se rebasó el primer año de gobierno, no “dos”. Y aun así, ya se sienten las vibraciones de 2030.
En Nuevo León, Samuel García fue directo al hablar de su ruta: “Voy por todo”.
Aquí lo digo sin rodeos: la ambición no es pecado. Lo que sería error es confundir ambición con espectáculo. Si Samuel quiere estar en la conversación nacional, la manera inteligente de hacerlo es sencilla: que su carta de presentación sea gobierno, no marketing. En un país cansado, la gente premia a quien entrega.
Y sobre Mariana Rodríguez: se ha reconocido públicamente que sí está considerando competir por la gubernatura en 2027.
Aquí es donde muchos se equivocan: algunos quieren usar el tema para golpearla con la palabra “nepotismo” sin matices; otros quieren venderlo como si fuera automático. Ni una ni otra.
Mariana tiene algo que en política actual vale oro: capacidad de conectar y movilizar causas sociales, especialmente en temas de niñez y población vulnerable. Pero si decide competir, el estándar debe ser alto y claro: proyecto propio, agenda pública medible, equipo técnico sólido y separación total del “cargo como herencia”. Esa es la única forma de desactivar la narrativa de continuidad familiar: competencia abierta, propuestas y resultados.
En otras palabras: Samuel y Mariana pueden estar de nuestro lado si entienden algo básico: la legitimidad no se pide, se construye con gobierno, con resultados y con institucionalidad.
3) Coahuila: industria real, gobernabilidad y una deuda histórica llamada AHMSA
Mientras unos se destapan, otros se están posicionando con una narrativa más dura: seguridad, inversión, empleo. Y ahí Coahuila aparece como referencia por su perfil industrial: inversiones y expansión de manufactura siguen ocurriendo (por ejemplo, el anuncio de expansión de operaciones de Milwaukee Tool en Torreón).
Y en el sector automotriz, Stellantis ha sostenido públicamente planes de inversión y expansión para su planta de Saltillo.
Pero el punto grande, el que define familias y región, es AHMSA. Ya hay fechas y cifras: la subasta está programada para el 27 de febrero de 2026 y se ha informado un valor base de referencia de 1,127 millones de dólares.
Además, se reporta que tres postores se registraron para participar en el proceso.
Aquí la Presidencia tiene una oportunidad de Estado: si ayuda a encauzar una salida seria, transparente y útil para los trabajadores, será una decisión que se cobra en empleo y paz social. Si se deja pudrir, será una factura política y humana.
4) Puebla: lo intolerable no se administra con boletines
Y luego está la realidad que no perdona: Puebla. El ataque en la zona de Angelópolis, afuera del bar “Sala de Despecho”, dejó tres personas asesinadas y heridos (las cifras reportadas varían entre cuatro y cinco lesionados), con detenidos tras el operativo.
Aquí no hay “narrativa” que alcance. A las familias no les sirve una rueda de prensa. Sirve investigación real, control territorial, inteligencia y castigo. Y sirve, sobre todo, un mensaje que hoy urge repetir: no podemos normalizar ejecuciones en zonas comerciales como si fueran parte del paisaje.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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