Cuatro atletas mexicanas completaron una travesía épica de cerca de 4,800 km entre Islas Canarias y el Caribe, enfrentando tormentas, fauna marina y desafíos físicos, y se consolidan como el primer equipo latinoamericano en lograr este reto en remo.
El equipo mexicano Oceanida marcó un hito histórico para el deporte nacional y latinoamericano al convertirse en el primer grupo femenino y también primer equipo de México y América Latina en cruzar el Océano Atlántico remando, tras 45 días, una hora y 35 minutos de recorrido intenso.
La expedición inició el 12 de diciembre de 2025 desde La Gomera, en las Islas Canarias, y concluyó la mañana del 28 de enero de 2026 en el Caribe, donde las cuatro remeras —Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel— fueron recibidas con una bienvenida emotiva entre aplausos, banderas y abrazos de familiares y simpatizantes.
Durante la travesía de aproximadamente 4 mil 800 km, las integrantes de Oceanida enfrentaron condiciones extremas: vientos intensos, oleajes altos, tormentas y ráfagas de hasta 60 km/h. Las guardias nocturnas, la limpieza constante del bote y los ajustes de rumbo se convirtieron en parte de la rutina diaria para mantener el avance hacia su meta.
El viaje también estuvo lleno de momentos de tensión por encuentros con fauna marina, como cuando un pez marlin perforó la embarcación, obligando a una reparación rápida que permitió continuar sin perder tiempo. Aun así, las atletas mantuvieron una actitud positiva, recurriendo a retos de canto y baile que compartieron en redes sociales para sobrellevar lo más duro del trayecto.
El espíritu de equipo fue clave para superar el desgaste físico y mental que implicó remar durante semanas, y la experiencia dejó enseñanzas profundas sobre resiliencia, unión y el poder de afrontar desafíos tan extremos como navegar un océano abierto.
Con esta proeza, Oceanida no solo se posiciona en los libros del deporte acuático, sino que también inspira a otras mujeres y jóvenes a perseguir metas ambiciosas y a desafiar sus límites.

Deja un comentario