Y cómo no habrían de tener enojo y hasta furia. En campaña hicieron la promesa de reducir la jornada laboral a 40 horas, pero la reforma que pasaron al congreso, consensada con las centrales obreras charras, corruptas y sin representación legítima y auténtica de la fuerza laboral de este país; consensada también con la patronal, pero sin ninguna consulta popular o a las auténticas bases obreras.
La cacareada reforma, que ojalá no pase, es absolutamente regresiva y anula muchos derechos ganados históricamente. Empecemos con lo que hace con el tiempo extra; actualmente la ley establece que en caso de solicitud del patrón quien trabaja en esa empresa podría trabajar hasta 9 horas en exceso de su jornada repartidas de 3 en 3 en el mismo número de días, siendo estas pagadas al doble. Las trabajadoras y trabajadores que una empresa necesitara por más de las 9 horas semanales, pueden prolongar su jornada hasta 4 horas al día, siendo obligatorio a la empresa cubrir las que excedan las 9 al triple de lo que pagaría en la jornada normal. La reformita de Marath Bolaños, Altagracia Gómez y las centrales obreras vendidas a la patronal, plantea 4 horas en prolongación de jornada pagadas al doble, pudiendo sumar hasta 12 en cada semana. Si se sabe sumar, esto convierte a la jornada en una de 12 horas y la reducción se vuelve una falacia con aumento de una hora pagada doble, vaya burla.
Seguimos con el despido, las empresas ya no estarán obligadas a avisar con ninguna anticipación y de ninguna forma a su fuerza laboral, si es que por cualquier razón tendrían que ser despedidos, lo que produce que el trabajador pueda ser despedido simplemente sin dejarlo entrar a laborar, lo que dificultará su posibilidad de demandar a la empresa por despido injustificado y podría, incluso, ser despedido por abandono de trabajo a los 3 días de no permitirle entrar.
Abando de juntar el engaño y la simulación del consenso patronal con Marath Bolaños, la reducción de la jornada laboral no sería inmediata, sino poco a poco, como si nuestra necesidad no fuera inmediata, además de que no contempla la obligatoriedad de cada persona empleada por cada empresa tenga el derecho a descansar dos días por cada 5 laborados.
Las horas de trabajo y su pago, serían computadas de acuerdo en el tiempo que las empresas consideren que sus trabajadores están produciendo, lo que significa que, si tienen que ir al baño, se enferman, tienen una emergencia personal mientras trabajan, salen a comer, se disponen a relajarse unos segundos y un largo etcétera; de nuevo, todo a criterio del empleador. A esto solo puede llamársele esclavitud moderna, el capitalismo salvaje puesto en la Ley Federal del Trabajo.
La reformita también cambia varios conceptos que definen la relación entre trabajadores y trabajadoras y sus patrones, que a su vez implican reducir la responsabilidad de la patronal frente a la fuerza laboral. ¡Que grato sería poner en la balanza la posibilidad de una huelga general en todo el país! Así se podría obligar al Congreso de la Unión a modificar la iniciativa para hacer una que no reduzca derechos, sino que los aumente en verdad. Es necesario insistir que una CONSULTA POPULAR haría entrar en razón a patrones con inclinaciones esclavistas miserables. Personalmente no puedo acabar de creer que la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México no haya notado todas estas trampas de horror en la reforma, pero si las conoce, irá perdiendo el apoyo que ha tenido, lo que simplemente fortalecerá la posición de los enemigos de México en el exterior y dentro del país. Es tiempo de que defina si está con la fuerza laboral del país, o con la patronal. Ojalá que escuche.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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