El pasado domingo 22 de febrero, después de años de trabajo para contrarrestar la herencia sangrienta que nos dejaron los gobiernos del PRIAN, nos enteramos de la confrontación que sostuvieron las fuerzas del orden del Estado mexicano contra integrantes del CJNG en el que, como es de conocimiento general, fue abatido su líder, Nemesio Oseguera Cervantes.
Este enfrentamiento y posterior deceso del criminal más buscado del mundo, rompe con sexenios en los que los cárteles del narcotráfico crecieron de manera descomunal en poderío económico y armamentístico al cobijo de gobiernos federales, convirtiéndose en generadores de violencia y sobrepasando a autoridades en distintos estados de la república. Además, se sabe que también fungen como administradores de negocios millonarios como la producción de aguacate o frijol, utilizando el amedrentamiento a campesinos.
Desde luego, se entiende que con este ataque al corazón del CJNG y la baja de su líder, el narcotráfico en México no se acaba. La realidad es que aún existen más cárteles que se dedican por ejemplo, a la extorsión, narcomenudeo y cobro de piso; y también se cuenta con el problema de la ilegalidad con la que las armas que usan estos grupos van a dar a sus manos, provenientes de los Estados Unidos o como dio cuenta el secretario general Trevilla en su informe del lunes 23 de febrero, el uso de un lanzamisiles de manufactura Rusa con el que en 2015, la asociación que fundó Oseguera Cervantes derribó un helicóptero militar. Sin embargo, monta un precedente en la lucha contra estas organizaciones criminales. Se sustituyen las complicidades y corrupción que fortalecieron a estas y se dejó de tener un narco-Estado como el que prevaleció en el sexenio de Felipe Calderón y su exsecretario de seguridad, Genaro García Luna, preso en Estados Unidos por narcotráfico.
No obstante los hechos, no dejan de existir “zopilotes”: pseudo periodistas, influencers y analistas de ocasión, quienes puedan pensar lo contrario y se sientan convencidos de que, por una parte, nada ha cambiado, de que estamos incluso peor que antes y, por otra, al decirse defraudados, lancen arengas derrotistas a sus seguidores-lectores-televidentes; en realidad se trata de una minoría que o bien están desinformados o pudieran perseguir compensaciones monetarias que les motive a arremeter contra la actual administración.
No es que este gobierno sea perfecto, de hecho, en últimos días ha dado pasos atrás y adelante en alguno de sus tres niveles, pero resultan evidentes las diferencias con los otros, contrarios a su ideología donde la impunidad, represión y violencia, escalaron hasta el verdadero hartazgo social. Se supone que una de las cualidades que deberían tener los mencionados “zopilotes” de ocasión es la buena memoria, cualidad que, en cambio, sí posee el pueblo que los sufrió por muchos sexenios y al que tratan de manipular y que poco o nada les cree.
- X: @Pablo_OcampoEsc
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