Por: Eduardo Blanco
El presidente de la FMF celebra el 2025 como un éxito general para las Selecciones Mexicanas. Sin embargo, entre goleadas, eliminaciones tempranas y una Mayor sin rumbo, su balance luce más como un discurso blindado que como un diagnóstico realista.
Ivar Sisniega exhibe un entusiasmo peculiar al calificar el 2025 como “un año positivo para todas las Selecciones”, una afirmación que, en el papel, suena más ambiciosa que precisa. Mientras el directivo subraya que el futbol mexicano vivió 12 meses de crecimiento y buenos resultados, el registro competitivo revela un escenario más áspero del que su discurso pretende cubrir.
Es cierto: el Tri Femenil Sub-17 brilló con un meritorio tercer lugar en el Mundial, superando a Brasil y convirtiéndose en el mejor desempeño del año para México. También es real que la Sub-20 llegó a Cuartos de Final y que la Sub-17, pese a su eliminación, logró clasificar a Octavos. No hay discusión en que estas categorías mostraron fuerza competitiva y momentos valiosos. Sin embargo, la brecha entre esos logros y el estado de la Selección Mayor es demasiado amplia como para diluirse en un balance “general”.
El propio Sisniega pide no medir el año por los resultados de la Mayor… justo cuando la Mayor acumula seis partidos sin ganar, abucheos en Torreón y San Antonio, y una imagen irregular que ni siquiera la doble coronación del año alcanza a maquillar.
La Copa Oro llegó ante una selección “C” de Estados Unidos, sin figuras y con debutantes.
La Nations League se resolvió con un sufridísimo 2-1 ante Panamá, un marcador generoso considerando lo poco que propuso el equipo tricolor. Son títulos, sí, pero títulos que no necesariamente sostienen una narrativa sólida de evolución.
El dirigente afirma que el cierre ante “rivales difíciles” sirvió para que Javier Aguirre evaluara a jugadores en contextos adversos. No obstante, ese argumento convive con un presente donde aún no se aprecia un rumbo claro, y donde los mismos números que presume la FMF son los que exponen la fragilidad del panorama. México dejó 2025 sin un triunfo en su recta final, con dudas en defensa, poca generación ofensiva y sin una identidad que permita proyectar un salto real hacia el 2026.
Que todas las categorías hayan tenido actividad internacional es valioso. Que algunas hayan destacado, también. Pero convertir un año plagado de contrastes en un “año positivo” requiere una lectura muy selectiva de la realidad. Sisniega busca instalar un mensaje de estabilidad, aunque los hechos apunten hacia un reto mayor: reconstruir credibilidad.

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