Por Nathael Pérez
Donal Trump enfrenta un rechazo no solo nacional, sino global.
Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en 2025, una ola de protestas y rechazo sin precedentes ha sacudido tanto a Estados Unidos como al mundo. Movimientos masivos, colectivos sociales, demandas judiciales, movilizaciones internacionales y rechazo que 一parece casi一sistemático dejan en claro que la aversión a su figura y sus políticas es profundo, amplio y persistente.
Un país en protesta
Desde los primeros días de su segundo mandato, Trump ha recibido un rechazo social que va más allá de la crítica partidista. El 3 de febrero de 2025, el movimiento Day Without Immigrants dejó vacíos negocios y espacios públicos en señal de protesta contra sus políticas migratorias, demostrando la importancia de las comunidades migrantes para la vida económica y cultural del país que no entiende, pero gobierna.
En abril de 2025, la movilización “Hands Off!” recorrió más de 1, 300 puntos en los 50 estados, movilizando sindicatos, organizaciones de derechos civiles, grupos LGBTQ+ y defensores de programas sociales, todos unidos contra lo mismo: una administración que ataca la libertad.
En octubre de 2025, bajo el lema “No Kings”, millones de personas marcharon en más de 2 mil 700 plazas por todo el país, indignadas por lo consideraron un intento de concentrar poder y atentar contra la democracia estadunidense. Con estimaciones de entre 5 millones y 7 millones de participantes, esta protesta se coló entre la lista de las manifestaciones más grandes en la historia reciente de Estados Unidos.
A ello se suman una numerosa cantidad protestas en varias ciudades contra deportaciones masivas y acciones del ICE 一 que en este punto recuerda más al KKK que a un servicio de seguridad一, pues la militarización de fuerzas federales para contener manifestaciones es más leña al fuego de la ira ciudadana.

Un rechazo internacional casi sistemático
El descontento con Trump no se limita a la población de EUA, pues en Colombia miles salieron a las calles con consignas como “¡Fuera los yankees!” después de que acciones militares vinculadas a la administración Trump desataron protestas contra el intervencionismo en Venezuela y la región.
En Sudáfrica, manifestantes frente a la Embajada de Estados Unidos exigieron el fin de la intervención en Venezuela y la liberación de Nicolás Maduro, denunciando a Trump como principal culpable.
La magnitud y diversidad de las protestas desde 2025 muestran un rechazo ciudadano profundo y justificado, ya que no se trata de desacuerdos menores o ligeras diferencias políticas: millones de personas, sindicatos, organizaciones de derechos humanos, y gobiernos estatales y extranjeros están cuestionando el rumbo de una administración que toma decisiones con una superficialidad y banalidad, sin tener en cuenta que éstas tienen una repercusión real.
Las protestas que han surgido desde que Trump regresó al poder demuestran que las sociedades no están dispuestas a retroceder a causa de regímenes autoritarios, excluyentes y represores. El descontento continúa, crece, y cada vez es más difícil de ignorar.



Deja un comentario