De migrante y policía municipal a líder del cártel más violento del país, su muerte en Jalisco cierra una era marcada por expansión territorial, terrorismo criminal y desafío abierto al Estado.
Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue abatido en un operativo federal en Tapalpa, poniendo fin a la trayectoria del jefe criminal más poderoso de México y arquitecto de la expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Su vida resume la mutación del narcotráfico: más militarizado, más brutal y con alcance global.

Nacido en Aguililla en 1966, creció en pobreza rural y migró a Estados Unidos siendo adolescente. Tras detenciones por narcóticos y deportaciones, regresó a México, donde fue policía municipal en Jalisco antes de incorporarse al crimen organizado. Su ascenso inició con el cártel del Milenio y se consolidó tras la muerte de Ignacio Coronel Villarreal en 2010, vacío que aprovechó para fundar el CJNG.
Bajo su mando, el cártel se expandió a decenas de países, dominó metanfetamina y fentanilo, y diversificó ingresos con extorsión, secuestro, tráfico de migrantes y huachicol. El grupo derribó un helicóptero militar en 2015, ejecutó narcobloqueos masivos, difundió videos de terror y perpetró atentados de alto impacto, incluido el ataque contra Omar García Harfuch y el asesinato del exgobernador Aristóteles Sandoval.

Aunque cultivó un perfil discreto, fue prioridad binacional: la Drug Enforcement Administration ofreció hasta 15 millones de dólares por información para capturarlo. Su influencia creció tras el debilitamiento del Cártel de Sinaloa y la caída de Joaquín Guzmán Loera y Ismael Zambada García.
La muerte de El Mencho no implica la desaparición del CJNG, pero marca el cierre de una etapa y abre una reconfiguración del crimen organizado. El Estado activó operativos y coordinación federal para contener reacciones violentas y restablecer la normalidad en las zonas afectadas.

Deja un comentario