Detener a la derecha

El mundo coincide con la idea de que se detengan las locuras de Trump, México no es la excepción, pero habrá que barrer de adentro hacia afuera y lo primero que debe detenerse es a la derecha mexicana que construye las pistas de aterrizaje para que los helicópteros y aviones estadounidenses invadan Palacio Nacional, o, por lo menos eso parece decir el discurso panista.

Ante esta aparente victoria del fascismo mexicano seguramente concentrarán los esfuerzos en la revocación de mandato.

Por un lado, organizarán desgastes contra la Presidenta, desde dentro y fuera del país, y tratarán de imponer la revocación de mandato en los estados, para desgastar a los gobernadores y gobernadoras de Morena. Desde luego, con la ayuda de los medios convencionales, ya casi sin credibilidad ni público.

Los resultados de la revocación podrían deshacer a la oposición y hacerla añicos o bien fortalecerla y buscar la unidad electoral entre partidos.

Un derecho ciudadano se convertiría en una trinchera de la derecha. Una esperanza para la oposición y una obligada definición de la población que en este momento no encuentra la manera de expresar su inconformidad de forma organizada y visible.

Es decir, la revocación de mandato será un campo de batalla en el que tararán de incidir los conservadores, la derecha y los inconformes inconexos. La revocación de mandato unirá al descontento más que cualquier coalición electoral.

Latinoamérica tiene estatuas de sus héroes que vivieron entre la valentía y el suicidio. Ser víctima del poderoso coloca a Nicolás Maduro en un nivel de iguales, ser su enemigo, lo muestra como alguien que infunde miedo al agresor. Mientras mayor sea el castigo a Maduro más crecerá su figura.

Trump escogió un país con líder. Mientras la popularidad de Trump al interior de Estados Unidos no llega ni al 30 por ciento. En Venezuela la asonada convirtió a Maduro en un caudillo de la autonomía y en Latinoamérica, en un libertador.

La oposición en Venezuela se hunde con la ayuda de Trump, quien no sería la prime a vez que se extravía en su improvisado proyecto de nación. La oposición en los países con gobierno progresista de América Latina ha dejado de ser confiable. Su visión del mundo es transmitida a través de medios sin credibilidad y figuras deterioradas por montajes y mentiras.

Ni los viejos aliados de la derecha pueden fiarse de un grupo de personas que terminan por creer sus mentiras en medio de una guerra donde está de por medio la sobrevivencia del poderío de Estados Unidos.

Trump no optó ni por las multitudes en el exilio, ni en la Nobel de la Paz, ni en las expresiones de júbilo de la derecha dentro de ese país.

En esta sustracción de Maduro, se comprobó que los mismos que subsidiaron la mentira en el continente, no pueden creer en la información, porque su percepción de la realidad es solo propaganda.

Los medios de información convencionales, en manos de la derecha, carecen de credibilidad para la propia derecha en México, en Venezuela y el mundo. Esa es una esperanza que anuncia una nueva democracia.

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