El Tribunal Supremo y las Fuerzas Armadas respaldaron su nombramiento por 90 días prorrogables, en medio de una crisis política tras la incursión militar de Estados Unidos
La ex vicepresidenta Delcy Rodríguez rindió protesta como presidenta interina de Venezuela, luego de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, con el respaldo del Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea Nacional y las Fuerzas Armadas. La juramentación se realizó ante un Parlamento dominado por el chavismo, que este lunes inauguró un nuevo periodo legislativo 2026-2031.
Durante su discurso, Rodríguez aseguró que asume el cargo “con dolor, pero con honor”, al tiempo que juró “por el padre libertador Simón Bolívar y por el comandante Hugo Chávez”. La ahora mandataria interina denunció el “secuestro” de Maduro en territorio estadounidense y afirmó que su gobierno dará continuidad al proyecto político bolivariano.
Rodríguez, quien se desempeñaba como vicepresidenta, era la primera en la línea de sucesión, por lo que el máximo tribunal ordenó que asumiera la presidencia encargada por un periodo inicial de 90 días, con posibilidad de prórroga. La decisión fue avalada públicamente por los altos mandos militares, que reiteraron su lealtad al orden constitucional vigente.
El relevo en el poder ocurre en un contexto de alta tensión regional, luego de la operación militar de Estados Unidos en Caracas y otras zonas del país, que derivó en la detención de Maduro, hoy recluido en Nueva York, donde enfrenta cargos por narcotráfico.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que Estados Unidos puede trabajar con Delcy Rodríguez, a diferencia de Maduro. Señaló que el exmandatario incumplió todos los acuerdos previos y que tuvo múltiples oportunidades de retirarse de la escena política, pero decidió no hacerlo. “Ahora su número dos dirige el país, y es alguien con quien se puede negociar”, sostuvo.
Mientras tanto, Venezuela entra en una nueva etapa de incertidumbre política, con un gobierno interino respaldado por las instituciones internas, pero bajo la presión internacional y la mirada atenta de la comunidad global.

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