Del pick 24 a la gloria eterna: Aaron Rodgers, leyenda de la NFL

Por Sebastián Juárez 

En la noche del Draft de la NFL de 2005, mientras decenas de jóvenes celebraban el inicio de sus carreras profesionales, Aaron Rodgers observaba en silencio cómo los equipos pasaban una y otra vez sin llamarlo. Para muchos, aquella caída era una señal de duda; para él, el punto de partida. Cuando llegó el pick número 24 para seleccionarlo, no solo eligieron a un quarterback, sino que comenzó a escribirse la historia del último gran mariscal de campo de estilo clásico.

Aaron Charles Rodgers nació en el condado de Butte Chico, California, un 2 de diciembre de 1983, y desde muy pequeño fue un gran fanático de la NFL y de la posición de Quarterback (QB); su gran sueño era jugar con los 49ers de San Francisco, ya que su mayor inspiración era Joe Montana, mariscal de campo.

Su debut en el campo de juego fue en la preparatoria Pleasant Valley High School en Chico, California, donde destacó por tener más de 4 mil 419 yardas en tan solo dos años como QB titular, además de poseer el récord de más touchdowns en un solo juego con 6 anotaciones. Sin embargo, a pesar de que eran buenos números, no eran suficientes para recibir una beca por parte de las universidades, pero la Universidad del Condado Butte College apostó por él, y fue ahí donde Jeff Tedford, entrenador jefe en turno, lo transfirió a la Universidad de California, donde jugaría con los California Golden Bears.

Rodgers fue nombrado Quarterback titular en el quinto partido de la temporada 2003, en un enfrentamiento contra Illinois, ganando por primera vez con ellos 31 a 24 con una estadística de 20 de 37 pases completos, así como 263 yardas y un touchdown. A partir de éste momento el legendario QB tomaría el mandato de titular  cerraría la temporada con un récord de 8-6, estadísticas que lo acercaban cada vez más Draft de la NFL; en sus dos años en el equipo de los Golden Bears consiguió un rating de 150.27 como mariscal, sumó 5469 yardas y 43 touchdowns.

Con el respaldo de las estadísticas, debido a una excepcional temporada en California, Rodgers llegó al Draft de la NFL 2005 como uno de los prospectos más cotizados. Muchos analistas lo consideraron para ser seleccionado en los primeros cinco picks, o incluso cabía la posibilidad de ser el primer QB en ser elegido, pero no fue así; el primer pick fue Alex Smith, quien fue QB de la universidad de Utah, seleccionado por los 49ers de San Francisco, equipo del que Rodgers era fanático.

Sin embargo, la noche del Draft tomó un rumbo inesperado… equipo tras equipo su nombre pasaba por alto. Visiblemente frustrado, mientras observaba cómo su oportunidad se deslizaba, Rodgers cayó hasta el pick número 24 de la primera ronda del draft, cuando los Green Bay Packers depositaron su confianza en él. 

En ese momento, la franquicia todavía contaba con Brett Favre, quien ya se había consagrado como leyenda del equipo, lo que significaba que el joven QB no sería el titular de inmediato, experiencia que marcaría su carácter y definiría el tipo de jugador en el que se convertiría.

En sus primeras tres temporadas en Green Bay, Rodgers vivió a la sombra de Brett Favre, pues sus números como pasador no eran de los más sobresaliente. En algún momento, los Green Bay Packers negociaron un Trade con los Raiders de Oakland: el receptor Randy Moss por el joven mariscal, pero jamás llegó a realizarse. Por su parte, todavía lejos de los reflectores y las cámaras, Rodgers siguió puliendo su ataque aéreo, el cual más tarde se convertiría en su sello.

Tras la salida de Frave en 2008, Rodgers fue nombrado titular y, poco después en la primera rueda de prensa, comentó a los medios: “Yo no soy Brett Favre, y si ellos quieren que sea el próximo Brett Favre, yo no voy a ser él. Yo soy Aaron Rodgers, ese es quien soy”. Comentario debido a que muchos de los fanáticos headcheese (cabeza de queso) aún no estaban convencidos de su juego aéreo, pero Rodgers demostraría su liderazgo esa temporada, que terminaría con una estadística de 4 mil yardas y 28 anotaciones.

La temporada 2010 definiría a Rodgers como QB de élite tras liderar a los Packers en una de las postemporadas más difíciles de la historia. Green Bay llegó al Super Bowl XLV frente a los Pittsburgh Steelers, escenario en el que Rodgers ofreció una actuación impecable al lanzar para 304 yardas y lograr tres touchdowns, lo que llevó a su equipo a la victoria y le valió ser nombrado el Jugador Más Valioso del partido. Había pasado de ser una promesa cuestionada a campeón de la NFL a sus 27 años.

A partir de ese momento, Rodgers se consolidó como uno de los jugadores dominantes de su generación, pues ganó cuatro veces el Jugador Más Valioso (MVP) y lideró con constancia a Green Bay a los playoffs, destacándose por su combinación de precisión, inteligencia y capacidad para improvisar. Su estilo de juego, basado en el control del balón y la eficiencia, lo convirtió en referente del quarterback moderno.

Con el paso de los años, la relación entre Aaron Rodgers y los Packers comenzó a desgastarse,  ya que a pesar de seguir jugando a un nivel extraordinario, incluyendo dos premios MVP consecutivos en 2020 y 2021, las diferencias con la directiva sobre decisiones deportivas y el futuro del equipo se hicieron cada vez más visibles. Green Bay entró en una etapa de transición y reconstrucción, seleccionando en el draft 2020 a Jordan Love como nuevo QB, por lo que Rodgers, ya como una de las figuras consolidadas de la NFL, empezó a cuestionarse si aún se encontraba en el entorno adecuado para competir en otro Super Bowl.

En 2023, después de 18 temporadas con los Packers, Rodgers fue traspasado a los New York Jets, cambio que generó una enorme expectativa en la franquicia neoyorquina que llevaba años buscando un QB de élite. Sin embargo, una grave lesión en su primer partido frustró su debut, aunque su fichaje representó algo más que un cambio de equipo: fue el intento de una leyenda por escribir un último gran capítulo y demostrar que su legado aún no había terminado. 

En 2024 Rodgers regresaría con mayor fuerza tratando de remediar esa penosa temporada, pero el equipo neoyorquino no tendría los mejores resultados, lo que terminaría con la paciencia del jugador. Para la temporada 2025, Mike Tomlin, Jefe entrenador, le daría su voto de confianza para jugar una temporada más, pero ahora  a lado de los Acereros de Pittsburgh, posiblemente su última en la NFL.

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