Por Nathael Pérez
La estrategia nacional contra la extorsión ya reporta una reducción de 14% en el delito, miles de casos prevenidos y cientos de detenidos. A estos resultados se suma la decisión de asociar líneas telefónicas a la CURP, una medida que busca cerrar el paso al anonimato y fortalecer la persecución penal.
El Gobierno de México ha intensificado su estrategia nacional contra la extorsión, uno de los delitos de mayor impacto social, mediante acciones preventivas, operativos coordinados y el uso de tecnología. A estos esfuerzos se suma ahora un nuevo componente: la identificación obligatoria de las líneas telefónicas mediante la CURP, impulsada por empresas como Telcel en coordinación con autoridades federales.
La estrategia, encabezada por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), se ha enfocado en interrumpir la extorsión antes de que se concrete. A través del número 089, el gobierno ha logrado prevenir más de 62 mil intentos de extorsión, principalmente llamadas telefónicas en las que las víctimas recibieron orientación inmediata para no realizar pagos.
De acuerdo con datos oficiales, la extorsión se redujo 14% a nivel nacional desde la implementación de esta política, mientras que más de 600 personas han sido detenidas por este delito en distintos operativos federales y estatales. Además, una tercera parte de las líneas telefónicas identificadas como usadas para extorsionar ya fueron bloqueadas, muchas de ellas operadas desde centros penitenciarios.
Uno de los principales obstáculos detectados por las autoridades ha sido el uso de chips de prepago activados sin datos reales, lo que dificulta la identificación de los responsables y favorece la reincidencia. Este vacío ha sido aprovechado por redes criminales que operan con números desechables y difícilmente rastreables.
En ese contexto, Telcel implementará un esquema para asociar cada línea telefónica a una CURP válida, tanto en nuevas contrataciones como en un proceso gradual de regularización de líneas ya activas. La medida busca eliminar el anonimato, facilitar el bloqueo inmediato de números vinculados a extorsión y ofrecer a las fiscalías información más confiable para la investigación y judicialización de casos.
Autoridades federales sostienen que la vinculación de líneas con CURP potenciará los resultados ya obtenidos, al impedir que delincuentes reactiven rápidamente nuevas líneas tras un bloqueo y al desincentivar el mercado ilegal de chips telefónicos.
Si bien especialistas advierten que esta acción no erradicará por completo la extorsión, especialmente modalidades presenciales como el cobro de derecho de piso, coinciden en que restringir el anonimato en las telecomunicaciones golpea uno de los principales facilitadores del delito.
La combinación entre prevención, atención inmediata a víctimas, detenciones, bloqueo de líneas y control de identidad perfila una nueva fase en el combate a la extorsión en México. El desafío, advierten analistas, será proteger los datos personales y garantizar que estos mecanismos se traduzcan en resultados sostenidos y verificables para la ciudadanía.


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