Por René Tovar
Febrero es la fecha marcada en el calendario. Es su esperanza. El momento —afirma— de volver a gritar, mientras el luchador Cuatrero todavía lidia con la sensación de cautiverio.
Aunque las autoridades le han permitido seguir su proceso fuera de los muros de la prisión, bajo vigilancia y con la obligación de firmar semanalmente, confía en que pronto su vida recuperará la “normalidad” y podrá ejercer plenamente su pasión, hoy limitada geográficamente a la Ciudad de México.
Cuatrero, baluarte de la Nueva Generación Dinamita, sostiene un mano a mano con Los Deporteros MX para hablar de su realidad humana antes que la profesional. Aún carga con los “grilletes” legales que le impiden luchar con libertad, pero asegura prepararse para un regreso glorioso, ya sea junto a sus hermanos o en solitario. Sus ojos emiten un brillo especial.
Detrás de la máscara se asoma el espejo de un alma herida por las circunstancias que enfrentó hace dos años, cuando fue acusado de tentativa de feminicidio y violencia familiar. “Ha sido todo injusto“, afirma mientras clava la mirada. El gladiador fue señalado por su expareja, Stephanie Vaquer, hoy estrella de la WWE, a quien, asegura, no le guarda rencor.
”Si la viera de frente, le daría muchas felicidades por sus logros. No guardo odio; me da mucho gusto que triunfe en Estados Unidos“, comenta. Cuatrero recuerda que, durante su relación, solía compartirle consejos que su tío, el legendario Universo 2000, le daba sobre la importancia de tener una identidad propia en el ring. “Hoy que la veo triunfando, me da mucha alegría“, añade el luchador, quien fue detenido el 2 de marzo de 2023 por una presunta agresión física.
El Infierno del Reclusorio Oriente
Tras ser ingresado al Reclusorio Oriente, su estatus actual es de libertad bajo amparo. Sin embargo, el proceso judicial continúa abierto y bajo libertad condicional, a la espera de una sentencia definitiva programada para febrero.
”Ha sido un gran aprendizaje de vida. Tengo claro que los problemas llegan y uno debe afrontarlos“, expresa. “Estoy bien… ansioso. La vida me cambió 360 grados. Todavía me detiene la presunción de culpabilidad; me restringen muchas cosas, como no acercarme al domicilio de la otra parte y, lo más doloroso, no poder ejercer plenamente mi profesión“.
El gladiador tiene grabada la fecha de su ingreso a prisión: 11 de marzo de 2023. Admite que no se siente libre mientras no pueda hacer lo que ama, lamentando que no se le haya restituido el derecho al trabajo pese a no existir una sentencia condenatoria.
Al cuestionarle si vive una injusticia, toma aire y responde con firmeza: “Sí, demasiada. Todo lo que se dice es mentira. No es algo justo“.
La red de apoyo y el golpe a la salud de “Cien Caras”
La falta de actividad laboral ha golpeado sus finanzas. Aunque genera ingresos mediante inversiones, confiesa que el apoyo de su familia y compañeros ha sido vital. “Mis primos y mis compañeros de lucha me han socorrido. Mi fortaleza mental radica en saber que esto va a terminar y será favorable para mí. Sé que llegará la justicia. Mi padre, mi madre y mi hermano Forastero me han sostenido“.
Sin embargo, el camino tuvo momentos de absoluta oscuridad. Cuatrero confiesa que tocó fondo a las pocas semanas de su reclusión. “Cuando llegué y me ‘leyeron la cartilla‘, fue muy duro. Nunca pensé en hacerlo realmente, pero el suicidio me pasó por la mente… parecía lo más fácil. Fue algo pasajero, me dio miedo pensarlo y aclaré mi mente para enfocarme en cosas positivas“.
El dolor no fue solo suyo. Su padre, la leyenda Carmelo Reyes “Cien Caras”, sufrió un infarto durante el tiempo que su hijo estuvo en la cárcel. “Mi papá no era expresivo, todo lo guardaba. Todo repercutió en su salud. A mí no me avisaron del infarto en su momento. La primera persona con la que hablé al salir fue mi mamá“.
La voz se le quiebra y sus ojos se enrojecen al recordar ese momento. “¿Qué le dije a mi mamá? No me acuerdo… ¡Que me perdonara! Le dije que estaba bien y que esto iba a pasar“.
El futuro: ¿Regreso al CMLL?
Actualmente, su única opción de trabajo es en la Ciudad de México, plaza controlada principalmente por el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL). Cuatrero no descarta volver a la “Seria y Estable“, pues su prioridad es recuperar el tiempo perdido. Tiene cuentas pendientes con el Fresero Jr. y sueña con volver a lo más alto, aunque hoy vive “un día a la vez“.
Sorprendentemente, su ilusión —si el dictamen le favorece— es regresar al Reclusorio, pero para enseñar lucha libre a los internos. “Les diría que no se rindan. Tengo un alumno allá, Jonathan, a quien entrené y me gustaría que fuera luchador“.
Al preguntarle sobre la injusticia en las cárceles, su respuesta es inmediata y acompañada de una risa amarga: “¡Uff, mírame a mí!“.
A pesar de todo, Cuatrero reitera sus buenos deseos para Stephanie Vaquer. “Desde mi corazón le deseo lo mejor. Ella sabe lo que le aconsejé. No soy rencoroso; cuando llegué al reclusorio, en vez de miedo, sentí calma“.
Sobre el futuro, Cuatrero no pide títulos ni máscaras, su respuesta es inmediata: “Me veo siendo feliz“. La charla termina con una sentencia que resume su presente: “Todo cae por su propio peso“. Es un Cuatrero que se reinventa cada día, aguardando que febrero le devuelva su verdadera libertad.

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