Categoría: Germán Castro

  • ¿Hasta que la muerte nos separe?

    ¿Hasta que la muerte nos separe?

    Y tú, qué onda, ¿vives solo/sola o emparejado/emparejada? ¿Qué tal evalúas las ventajas y desventajas de los pactos monogámicos con miras a durar toda la vida? Si aún estás soltero/soltera, ¿con qué tantas ganas te imaginas casado/casada? Hay información estadística que permite colegir las respuestas que a estas preguntas está dando cada vez más gente en nuestro país, y las tendencias no permiten apreciar con optimismo el futuro del matrimonio.

    En México, en el periodo 2005-2025, es decir, a lo largo de apenas 20 años, de entre las personas de 15 años y más, las que estaban casadas disminuyeron de 48 a 36%, esto es, más de diez puntos porcentuales. Por su parte, la proporción de la gente que vivía en unión libre aumentó de 11 a 18%. 

    La tendencia observada en México en las últimas dos décadas —un descenso de los matrimonios y un aumento de la unión libre, ambos significativos— sugiere una profunda transformación en las estructuras familiares y en el significado social de la pareja. Desde una perspectiva sociológica, este cambio puede interpretarse como un indicador del avance de la individualización y la secularización en las sociedades contemporáneas, en las que las normas tradicionales (religiosas, jurídicas y comunitarias) pierden peso frente a la autonomía personal y la búsqueda de relaciones más flexibles. La flexibilidad se ha consolidado como pretensión en todo: el trabajo, la dieta, las relaciones humanas. La unión libre, al no requerir un rito de paso formal ni estar sujeta a las mismas obligaciones legales y simbólicas que el matrimonio, se adapta mejor a un contexto de inestabilidad laboral, movilidad geográfica y transformación de los roles de género. Pero, ojo, el hecho de que el incremento de las uniones libres no compense numéricamente la caída del matrimonio (la suma de ambas categorías también se reduce) apunta a un fenómeno complementario: el aumento de personas que permanecen solteras o que transitan por formas de convivencia más efímeras y no captadas por las estadísticas tradicionales. En conjunto, estos datos reflejan un proceso de desinstitucionalización de la vida íntima, donde la pareja ya no es tanto un pilar social establecido de por vida, sino una experiencia afectiva que se construye y disuelve con mayor flexibilidad, aunque también con mayor incertidumbre.

    El mismo panorama puede apreciarse en América Latina: menos casamientos, más parejas viviendo en unión libre, una tendencia, claro, que se observa con matices particulares en cada país. En Brasil, los datos del Censo de 2022 marcan un hito: por primera vez, la proporción de personas en unión consensual (38.9%) superó a la de aquellas casadas por el registro civil y la iglesia (37.9%), fenómeno especialmente pronunciado entre los jóvenes y las personas de menores ingresos . En Argentina, si bien no se dispone de una cifra nacional consolidada, el estudio del Centro de Investigaciones Sociales sobre la ciudad de Buenos Aires revela una dinámica similar: en 2024, las uniones civiles aumentaron (1130) mientras los matrimonios disminuyeron (2711), reduciéndose estos últimos en un 50% desde 1980, lo que evidencia una elección creciente por la convivencia sin casarse. 

    En Estados Unidos la transformación es más acentuada. Según datos del Censo de 2025, los hogares conformados por parejas casadas han caído al 47% del total, lo que contrasta con el 78% que representaban en 1950 y confirma que ya no son la mayoría de los hogares. Paralelamente, la cohabitación se ha normalizado como una etapa vital predominante: el 59% de los adultos de 18 a 44 años ha vivido en unión libre en algún momento, una proporción que supera al 50% que alguna vez ha estado casado. Esta tendencia se ve reforzada por factores económicos, ya que un estudio de 2025 reveló que 1 de cada 4 estadounidenses acelera la cohabitación para ahorrar en renta, especialmente entre la generación Z, donde la proporción asciende al 38%. Además, la edad mediana para contraer primer matrimonio sigue aumentando: los hombres se casan por primera vez a los 30.8 años y las mujeres a los 28.4, según el censo de 2025, lo que implica que una proporción creciente de adultos pospone o incluso descarta el matrimonio. En Canadá, los estudios disponibles apuntan a una diversificación significativa de los modelos de pareja. Una investigación publicada en 2025 sobre hogares canadienses subraya que las diferencias en las formas de unión (matrimonio versus cohabitación) están fuertemente moduladas por el contexto institucional y las protecciones legales. 

    En Europa, se reporta igual un cambio radical, con un declive generalizado del matrimonio y una consolidación de la cohabitación como forma de convivencia predominante. Los datos de Eurostat para 2023 muestran que la tasa bruta de nupcialidad en la Unión Europea se ha reducido a 3.7 matrimonios por cada mil habitantes, mientras que la edad media para contraer primer matrimonio se ha elevado drásticamente: las mujeres españolas, por ejemplo, se casan por primera vez a los 36.9 años y los hombres suecos a los 37, liderando el retraso en el continente.

    Paralelamente, la cohabitación se ha normalizado como alternativa al matrimonio: en 2023, el 41.1% de los nacimientos en la UE ocurrieron fuera del matrimonio. Este fenómeno responde tanto a factores culturales como a determinantes económicos estructurales: el 26% de los jóvenes europeos acelera la cohabitación como respuesta práctica a la crisis de vivienda, pues los precios inmobiliarios han aumentado 5.4% en 2025, y el 37% de quienes viven solos cree que nunca podrá comprar una casa. Estudios recientes en 33 países revelan una brecha generacional significativa: los jóvenes de 18 a 34 años consideran ideal casarse y tener hijos durante sus veinte, pero en la práctica postergan estos eventos más allá de su cronograma deseado.

    Los indicadores globales disponibles apuntan a una tendencia consistente con lo observado en Occidente. La tasa bruta de nupcialidad mundial ha mostrado un descenso generalizado en las últimas décadas, situándose en 2022 en torno a valores que, en la mayoría de los países, oscilan entre 2 y 6 matrimonios por cada mil personas, aunque con enormes variaciones regionales. La edad media para contraer primer matrimonio no ha dejado de aumentar a nivel global: para los hombres se acerca a los 30 años y para las mujeres ronda los 28, según los últimos datos consolidados de la ONU. Este retraso en el matrimonio suele ir acompañado de un aumento de la cohabitación como etapa previa o alternativa, aunque este fenómeno está mucho más documentado y extendido en países de ingresos altos. Obvio: la fotografía global es engañosamente homogénea: mientras en regiones como Europa y América se consolida la desinstitucionalización de la pareja, en amplias zonas de África y Asia meridional el matrimonio sigue siendo universal y temprano, y el matrimonio infantil afecta a una de cada cinco niñas a nivel mundial.

    Y tú, ¿con qué tantas ganas imaginas casarte si aún estás soltero? Al menos en nuestro país las tendencias sugieren que cada vez más personas responden: “prefiero la unión libre” o, simplemente, “prefiero vivir solo”.

  • Tercia para seguir arruinándoles su Apocalipsis

    Tercia para seguir arruinándoles su Apocalipsis

    Lo sentimos, estimados derechosos vendepatrias mexicanos, pero el efecto aranceles trumpianos no fue el esperado (por ustedes). México se ha convertido por primera vez en el cliente número uno de Estados Unidos, quitándole el puesto a Canadá. Desde que se firmó el TLCAN allá por 1994, Canadá siempre había sido el destino favorito de las ventas estadounidenses. Pero en 2025, la historia cambió: México compró 337,960 millones de dólares (un crecimiento del 1.2%), mientras que Canadá compró 336,518 millones de dólares (una caída del 3.8%). Ahora, ¿qué le estamos comprando tanto a los estadounidenses? El motor de este cambio son productos clave que usamos todos los días o que necesitamos para nuestras industrias: energía y agropecuarios (gas, aceites de petróleo y maíz), tecnología y transporte (autopartes, coches terminados y baterías).

    Lo más interesante es que nos hemos consolidado como socios inseparables: el 40% de lo que México exporta de vuelta a EE. UU. está hecho con componentes estadounidenses. Básicamente, les compramos piezas, las armamos aquí y se las vendemos de nuevo.

    Un dato clave: mientras otros países sufrieron “castigos” comerciales o represalias bajo la administración de Trump, México logró mantenerse prácticamente a salvo, lo que facilitó que este intercambio de mercancías siguiera fluyendo sin frenos.

    Así que, al cierre de 2025, México consolidó su posición histórica como el socio comercial más importante de Estados Unidos, no sólo como el principal destino de sus exportaciones, sino también como su proveedor líder. ¡México arrasó de nuevo! En 2025, se mantuvo como el principal exportador a Estados Unidos por tercer año consecutivo, con ventas récord de 534,874 millones de dólares, un salto del 5.8% respecto a 2024.

    A pesar de los aranceles impuestos por la administración Trump –el “año del arancel”–, México superó a Canadá (que cayó 7%) y aplastó a China (baja del 29.7%). ¿Qué vendemos más? Principalmente autos, camiones, autopartes, computadoras, cables y aparatos médicos: ¡lo que hace girar la maquinaria estadounidense! Somos los ganones del comercio bilateral, con 15.6% del total de flujos entre ambos países.

    Otro trompo para que se echen a la uña. La economía global cerró el 2025 con paso lento e inseguro, con México destacando entre los países que lograron mantener el crecimiento frente a una desaceleración generalizada. La economía de los países más desarrollados (los 38 que integran la OCDE) creció un 0.3% en el último trimestre de 2025. Aunque suena a un número positivo, en realidad es la expansión más baja que han tenido desde mediados de 2024. Digamos que el motor económico mundial avanza, pero lentamente. No a todos les fue igual en la feria. El reporte muestra un panorama con contrastes: México (+0.8%), España y Portugal fueron de los países que más crecieron en este periodo, junto con Lituania, Polonia e Israel. México logró acelerar su dinamismo mientras otros se estancaban. En el otro extremo, Irlanda, Corea del Sur, Noruega y Canadá registraron números negativos (contracciones), lo que significa que su economía empequeñeció en esos meses.

    En fin, sigan esperando sentados ese colapso que tanto les urge, señoras y señoras conservas, porque al parecer el Apocalipsis sigue desactivado. Mientras algunos se desgarran las vestiduras jurando que nos íbamos al despeñadero, la realidad les acaba de recetar una dosis industrial de desencanto: somos el socio indispensable del Tío Sam y uno de las pocas economías de la OCDE que no está en números rojos. 

    En fin, que sigan esperando sentados el colapso que tanto ansían atrás de sus micrófonos en los medios de siempre y tejiendo sus hilos de pánico en redes; el Apocalipsis nomás no empieza. Mientras los expertos y agoreros del desastre se desgarran las vestiduras jurando que nos íbamos al despeñadero, la realidad les receta una dosis de datos: México no sólo está toreando con éxito las ocurrencias impulsivas de Trump, sino que, mientras otros se empequeñecen, aquí estamos facturando fuera y fortaleciendo el mercado interno. Menos lamentos de set de televisión y más realidad, que los pronósticos de catástrofe volvieron a fallar. ¡Tengan para que se entretengan: la tercia que no vieron venir!:

    • Cliente #1: por primera vez en la historia, México es el principal destino de las exportaciones de EE. UU., superando a Canadá.
    • Proveedor líder: somos el país que más le vende al gigante del norte, aplastando la competencia de China y Canadá con cifras récord.
    • Crecimiento resiliente: mientras las potencias de la OCDE se frenan, México crece al doble del promedio global, fortaleciendo su mercado interno y toreando aranceles.

    @gcastroibarra

  • Datos duros matan amarillismo: turismo y seguridad

    Datos duros matan amarillismo: turismo y seguridad

    Cada vez veo más forasteros en la Ciudad de México. No sólo güeros y afroamericanos angloparlantes —seguramente estadounidenses y canadienses—, sino también montones de europeos, caribeños y gente de América Latina. Hoy mismo, 12 de febrero de 2026, me tocó esperar el cambio de semáforo junto a una chava que también venía en bicicleta. Me dio los buenos días y por su apariencia y pronunciación de nuestro idioma supongo que nació al norte del río Bravo. A saber… El mismo día el INEGI publicó los resultados más recientes de sus estadísticas sobre visitantes internacionales —Encuestas de Viajeros Internacionales, de Turismo de Internación y de Viajeros Fronterizos—, correspondientes a diciembre de 2025. Con esta publicación, pues, se tiene la panorámica completa de cómo le fue a México en materia turística el año pasado. 

    En corto: en 2025 México consolidó una tendencia expansiva del turismo internacional: llegaron más visitantes, se captaron más divisas y aumentó la salida de residentes mexicanos al extranjero. 

    Más visitantes del exterior y récord anual

    Durante 2025 ingresaron casi cien millones de personas a México. ¡Más gente que la población total de países como Irán, Turquía, Alemania, Reino Unido, Francia…! 98.2 millones de visitantes internacionales, 13.6% más que en 2024. De ellos, prácticamente la mitad fueron turistas internacionales que pernoctaron en México (47.8 millones; aumento anual de 6.1%) y el resto fueron excursionistas que no pernoctaron (50.4 millones; crecimiento de 21.9%). Esta combinación muestra un turismo receptivo robusto. 

    En el conjunto de los turistas internacionales, el turismo de internación —quienes se adentran más allá de la franja fronteriza y pasan al menos una noche en algún destino del país— sumó 27.4 millones de personas, 1.2% más que en 2024. Los turistas fronterizos —quienes se quedan dentro de las franjas fronterizas— alcanzaron 20.4 millones, un incremento de 13.6%. Esto confirma el peso estratégico de la frontera, en particular la norte, como puerta de entrada masiva al país.

    Gasto de los visitantes 

    Mayor dinamismo, más divisas: en 2025 el gasto total de los visitantes internacionales ascendió a 34,992 millones de dólares, 6.2% más que un año atrás. Los turistas internacionales concentraron la mayor parte de este monto, con 31,715 millones de dólares, equivalentes al 90.6% del total. De ellos, el turismo de internación aportó 84.0% del total: quienes viajan más allá de la franja fronteriza y pernoctan en el país siguen siendo la fuente principal de divisas turísticas. 

    El grueso del gasto de internación correspondió a los visitantes que llegaron en avión: 27,929 millones de dólares, 3.3% más que en 2024 y casi cuatro quintas partes del total de divisas turísticas. El turismo de internación por vía terrestre generó 1,479 millones de dólares, un aumento notable de 14.1%, una expansión significativa del flujo carretero y de cruces fronterizos con pernocta. Por su parte, el conjunto de excursionistas internacionales aportó 3,276 millones de dólares, un crecimiento de 20.9%. 

    Cada visitante internacional desembolsó en promedio 356.32 dólares, cifra 6.6% menor a la de 2024. Esta reducción se explica en buena medida porque crecieron con más fuerza los segmentos de bajo gasto por persona, excursionistas y viajeros fronterizos, mientras que los turistas de internación aumentaron en número y elevaron su gasto medio anual. El turismo de mayor valor económico mantuvo e incluso mejoró su aporte, mientras que el volumen se amplió con segmentos de estancias más cortas.

    Evolución hacia finales de año

    Los datos de diciembre de 2025 sintetizan estas tendencias. Ese mes ingresaron a México 10.1 millones de visitantes internacionales, 12.3% más que en diciembre de 2024. La mitad de ellos (5.2 millones) fueron turistas internacionales, con un aumento de 9.0%, y la otra mitad excursionistas, con un crecimiento aún mayor, de 16.1%. En ese mismo mes, el gasto total de los visitantes fue de 3,772 millones de dólares, 1.9% por encima de diciembre de 2024. 

    Salidas de residentes en México

    El buen desempeño no se limita al turismo receptivo: también creció con fuerza el turismo emisor. En 2025 salieron de México 78.4 millones de visitantes internacionales residentes en el país, 13.8% más que en 2024. Cada vez más mexicanos y mexicanas tienen dinero para hacer turismo fuera del país. De ellos, 20.1 millones fueron turistas internacionales, un incremento de 6.7%. El gasto total de los residentes en México que viajaron al extranjero ascendió a 13,6545 millones de dólares en 2025, 20.6% más que en 2024. Los turistas internacionales concentraron 9,677.4 millones de dólares, con un alza de 19.7%. 

    Seguridad percibida y atractivo del país

    Las cifras de 2025 muestran a México como un país que no sólo recuperó el turismo internacional después de la crisis pandémica, sino que lo expandió significativamente, tanto en cantidad de visitantes como en divisas generadas. Resulta imposible conciliar este comportamiento con la narrativa de un país supuestamente inseguro: si ese fuera el caso, sería muy poco plausible observar aumentos de 13.6% en la llegada total de visitantes y de 6.2% en el ingreso de divisas turísticas en un solo año, además de un crecimiento sostenido del turismo de internación, que implica estancias más largas y decisiones de viaje más meditadas. 

    Los millones de personas que eligieron viajar a México en 2025, buena parte en repetidas ocasiones y con estancias que se prolongaron varios días, constituyen de facto un voto de confianza en la capacidad del país para ofrecer experiencias atractivas en materia cultural, de playas, de negocios y de fronteras activas, en condiciones de seguridad que consideran palmariamente aceptables. Los datos duros muestran que, a escala agregada, la percepción y la experiencia de quienes visitan México desde el extranjero son suficientemente favorables como para seguir ampliando la afluencia y el gasto, algo que sería impensable si el país fuera un destino inhóspito o inseguro. ¿O será que todos los turistas que vienen son masoquistas o suicidas o apasionados de las emociones fuertes?  

    • @gcastroibarra
  • It’s the model, stupid!

    It’s the model, stupid!

    Una discordancia macroeconómica

    2025 cerró con una aparente contradicción en las cuentas nacionales mexicanas. Por un lado, el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento anual de 0.7%, el más bajo desde 2020. Por otro lado, el Indicador Mensual del Consumo Privado, el termómetro de lo que gastan los hogares, reportó un vigoroso aumento anual del 2.8% (datos a noviembre, y es previsible que el año cierre muy cerca del 2.8%, porque en diciembre hay mucho gasto, pero también inflación). El consumo creció a un ritmo casi cuatro veces superior al del PIB. ¿Cómo es posible que el gasto de las familias se haya acelerado mientras que la economía en su conjunto se aletargó?

    La solución al enigma no está del otro lado: por primera vez en once años, el flujo de remesas –el caudal de dólares que por años sostuvo el consumo de más de cuatro millones de hogares mexicanos– se revirtió, registrando una caída del 4.6% en 2025. El aumento del consumo no se está financiando con remesas. ¿Entonces? 

    Hipótesis: el modelo mexicano funciona

    Hipótesis: la discrepancia es el resultado directo de una política económica que, mediante un aumento sustancial del salario mínimo y una expansión de los programas sociales del gobierno federal, inyectó recursos directamente en la base de la pirámide socioeconómica. Este impulso, orientado a mejorar el flujo de ingresos hacia los sectores más pobres, logró sostener la demanda interna. La mejora en la distribución de la riqueza se escucha fuerte y claro en las cajas registradoras y se ve en las estadísticas macroeconómicas.

    En 2025, el consumo privado en México se desacopló del ciclo económico gracias a la intervención estatal en la distribución de la riqueza. Fue un fenómeno de ingeniería de la demanda agregada desde la base, operado por medio de dos canales: el salarial y el de las transferencias. El primer canal se accionó con el incremento general del 12% al salario mínimo. Este ajuste, superior a la inflación, elevó el poder adquisitivo de los trabajadores formales y presionó al alza los ingresos en sectores informales. El dinero llegó a los bolsillos de quienes, por necesidad, destinan prácticamente la totalidad de su ingreso al consumo inmediato. El segundo canal fue más focalizado. El presupuesto para programas sociales prioritarios aumentó un 12% nominal. Este incremento no fue sólo cuantitativo; también fue cualitativo, con la creación de nuevos apoyos, como el dirigido a mujeres de 60 a 64 años, expandiendo la red de protección y, con ello, la base de consumidores. La conjunción de ambos factores generó un estímulo contra-cíclico. Mientras la economía global se enfrió y la incertidumbre frenó la inversión privada interna, el Estado mexicano optó por sostener la economía desde la demanda, garantizando que el flujo de gasto de los hogares no se contrajera. Ocurrió una mejora inducida en la distribución del flujo de ingreso corriente. La riqueza acumulada pudo no haber cambiado, pero el dinero disponible en los estratos sociales que más gastan porque viven el día a día con más necesidades aumentó significativamente.

    Datos duros

    En primer lugar, la hipótesis explica y se nutre del profundo desacople entre consumo e inversión interna. Los datos demuestran que el componente de inversión, específicamente la inversión fija bruta nacional, fue un lastre, con una caída acumulada del 7.3% para noviembre. La Inversión Pública cayó un 19.7% por la finalización de megaproyectos estatales, y la Inversión Privada Nacional retrocedió un 4.9% ante la incertidumbre internacional. El dato de noviembre de 2025, publicado este 5 de febrero de 2026, es aleccionador: la inversión en maquinaria y equipo cayó un 14.5% interanual; las empresas nacionales están en modo de espera.

    ¿Cómo reconcilia la hipótesis el récord de Inversión Extranjera Directa de 40,906 millones de dólares? La dualidad inversora refuerza la tesis. El “México de la IED” es un país de cadenas globales de suministro, impulsado por el nearshoring y dirigido a la exportación. Este capital es específico en su destino (clústeres industriales, sectores exportadores) y su impacto inmediato en la demanda agregada y el PIB del año en curso es limitado. Mientras tanto, el “México del consumo”, impulsado por salarios y transferencias, opera en la economía interna de bienes y servicios básicos. La economía se bifurcó: un sector exportador recibiendo inversión foránea récord, y una economía doméstica en la que los hogares consumen más, pero las empresas no invierten.

    En segundo lugar, la caída del 4.6% en las remesas elimina al financiamiento externo familiar como motor, y la debacle de la inversión fija nacional elimina cualquier duda sobre el origen de la debilidad del PIB. La ecuación es clara: un consumo fuerte (+2.8%) fue completamente anulado en las cuentas nacionales por una inversión interna a la baja. Es probable que el componente de exportaciones netas también contribuyera negativamente, ya que un consumo interno fuerte tiende a aumentar las importaciones. 

    Ciertamente, los incrementos en salario mínimo y en gasto social no son estímulos a la inversión productiva; son estímulos directos y deliberados a la demanda efectiva de los hogares. En un contexto donde la inversión interna se contrajo, la estrategia de sostener la economía a través del consumo de la base se revela como una opción política consciente. El modelo prioriza la estabilidad social y el mantenimiento del nivel de actividad en sectores comerciales y de servicios; el crecimiento general es mínimo; pero la demanda interna, resiliente.

    Es el modelo

    La experiencia mexicana de 2025 demuestra que es posible sostener la demanda agregada y el bienestar de los hogares, incluso cuando los motores tradicionales del crecimiento fallan. El Estado actuó como un estabilizador potente, evitando que la debilidad económica se tradujera en una caída drástica del consumo y, posiblemente, en una recesión más profunda. Se creó así una economía dual: un consumo resiliente en los hogares en un clima gélido para la formación de capital fijo.

    En definitiva, la paradoja del 2025 se resuelve: México transitó por un sendero de crecimiento impulsado por el ingreso de los hogares, no por la ganancia empresarial o el crecimiento macroeconómico. Hay quienes me dicen: “Sí, pero ese modelo no es sostenible”. ¿Lo es el capitalismo financiero neoliberal?

    El modelo capitalista neoliberal está dando patadas de ahogado en todo el mundo. Es un hecho que el crecimiento económico no ha solucionado la pobreza; antes bien, ha aceitado la injusticia social (concentración monstruosa de la riqueza) y ha atizado la incineración del planeta. La riqueza abunda. No se requiere crecer, urge repartir.

  • Generalizaciones matonas

    Generalizaciones matonas

    Atizada por la prensa y los medios conservadores, nacionales e internacionales, propagada incansablemente por la enfurecida mendacidad comentócrata y la cantaleta prianista, la narrativa pública en México sobredimensiona un riesgo y minimiza otros. Desde hace años, en el debate público suele referirse a los homicidios como una amenaza omnipresente en todo nuestro país, como una enorme sombra que oscurece a todos y todas por igual, a hombres y mujeres, a niños, jóvenes, habitantes del norte y del sur del país… Sin embargo, los datos muestran otra cosa, muestran que, para amplios grupos de edad, para las mujeres, para los habitantes de la mayor parte del territorio nacional, el riesgo dominante está en los accidentes y no en los asesinatos.

    Los homicidios, a nivel nacional, no aparecen entre las cinco principales causas de muerte de las defunciones registradas durante el primer semestre de 2025; los accidentes, tampoco: quedaron ubicados en sexta posición, pero apenas por debajo de las enfermedades del hígado: 19,292 y 19,517, respectivamente, y por agresiones (homicidios) se registraron 14,488 defunciones. En otras palabras, durante los primeros seis meses del año pasado, murieron en México 4,804 personas más por accidentes que por homicidios, lo que equivale a que los accidentes causaron aproximadamente un 33% más defunciones que la violencia homicida. Expresado en términos diarios, durante el primer semestre de 2025 ocurrieron en promedio alrededor de 106 muertes por accidentes frente a 80 por homicidios, lo que significa 26 muertes más al día por causas accidentales.

    Los accidentes aparecen entre las diez primeras causas de muerte de mujeres en México durante el primer semestre de 2025 (lugar 8); los homicidios, no. En el caso de los hombres, los accidentes aparecen como cuarta causa de muerte, mientras que los homicidios, con 12,781 registros se ubican como sexta causa. En términos porcentuales, los hombres concentraron alrededor del 88% de las defunciones por homicidio, frente a apenas el 12% correspondiente a mujeres, o sea prácticamente 9 de cada 10 personas asesinadas eran varones.

    La violencia letal no se distribuye de manera homogénea a lo largo del ciclo vital: es un fenómeno etariamente acotado. Los homicidios aparecen entre las cinco principales causas de muerte entre las personas de 10 a 54 años de edad; en cambio, los accidentes, entre las personas de menos de un año a 54 años de edad. En el grupo de 65 años y más, los homicidios ya no figuran ni siquiera entre las 10 principales causas de muerte. En contraste, los accidentes aparecen como la novena causa, con 4,416 defunciones. 

    Dato clave: durante el primer semestre de 2025, en casi 7 de cada 10 entidades federativas de la República Mexicana, los homicidios no aparecen entre las cinco principales causas de muerte. Los asesinatos se colocaron entre las cinco principales causas de muerte en 10 estados:

    ESTADORANGO QUE OCUPA LAS AGRESIONES (HOMICIDIOS) COMO CAUSA DE MUERTE
    Baja California4
    Colima4
    Chihuahua4
    Guanajuato4
    Guerrero4
    Michoacán5
    Morelos4
    Sinaloa4
    Sonora4
    Tabasco4

    Un par de apuntes al margen: 1) de los seis los estados de la República Mexicana que hacen frontera con Estados Unidos, cuatro de ellos aparecen en el listado anterior, y ellos concentran el 80% de la superficie de los diez estados en conjunto; 2) de los diez estados que aparecen en la lista anterior, seis tienen costa con el océano Pacífico. 

    Mientras en diez estados los homicidios fueron una de las cinco principales causas de muerte, en el mismo período, en 16 entidades federativas los accidentes aparecen entre las cinco principales causas de muerte, es decir, en uno de cada dos.

    Tan sólo dos estados del país, 6% del total, se registraron 17% de los homicidios registrados durante el primer semestre de 2025: Guanajuato y Chihuahua, con 1,592 y 852 registros, respectivamente. De los 14,488 homicidios registrados en México durante el primer semestre de 2025, uno de cada nueve ocurrió en Guanajuato, con un total de 1,592 víctimas. Y conviene recordar que Guanajuato no es una de las entidades con mayor superficie del país, su territorio ocupa menos del 2% del total nacional. En una entidad que representa apenas una cincuentava parte del territorio mexicano, se registró casi una novena parte de todos los homicidios ocurridos en el país en ese periodo.

    En México, lo que mata más no siempre es noticia. Hablar de los homicidios como una amenaza generalizada en nuestro país encubre la realidad: los riesgos cambian sustancialmente según edad, sexo y lugar en el que te tocó vivir.

  • El oligarca y su pobre plutócrata

    El oligarca y su pobre plutócrata

    ¿Quién será realmente el malo de la película?

    Este jueves 22 de enero el dólar gringo amaneció a 17.47 pesos. No traigo a cuento el dato para burlarme de los Chuecos, los Chumeles, los Zuckermans y compañía, lo apunto para preguntarle a usted ¿qué tal le caería que, de la nada, le entregaran 4,368 pesos? Son 250 dólares al tipo de cambio actual. Quizá, y para usar la consabida cantaleta de la aburrida retahíla conservadora mexicana, esa suma no vaya a sacar de pobre a nadie, pero estará de acuerdo conmigo al menos en dos cosas: a usted mal no le caerían —¿cenita de lujo?, ¿pago de la tarjeta?, ¿una colegiatura pendiente?— mientras que a mucha gente, a la mayoría, le cambiarían el futuro inmediato, para bien, drásticamente. Quizá a usted no le caigan nada mal, pero para cientos de millones de personas 250 dólares harían la diferencia entre comer o no comer varios días. Bueno, ahora imagine que mañana le lleguen 250 dólares no sólo a usted sino a todos y todas, o sea, no a los más de 130 millones que habitamos México, sino a los más de 8,270 millones de hombres y mujeres que vivimos en el mundo…

    Cuesta trabajo dimensionar la monstruosa concentración de la riqueza que el sistema capitalista ha generado. Es cuestión de escala. Más difícil resulta comprender la velocidad a la que se sigue acumulando el dinero en las manos de menos personas. Quizá este dato ayude:

    La cantidad de riqueza ganada por los multimillonarios en el último año es suficiente para darle a cada persona en el mundo 250 dólares estadounidenses y aún dejar a los multimillonarios más de 500 mil millones de dólares más ricos.

    Subrayo: para repartir 250 dólares a cada uno de los más de ocho millardos de personas que plagamos la Tierra sería suficiente, no la fortuna de los multimillonarios, sino nada más lo que incrementaron sus haciendas durante 2025.

    Oxfam no se anduvo por las ramas a la hora de titular su más reciente reporte anual, dado a conocer esta misma semana: Resisting the Rule of the Rich, Protecting freedom from the Billionaire power / Resistiendo el gobierno de los ricos, protegiendo la libertad del poder multimillonario.

    Lo dice clarito, con todas sus letras: el gobierno de los ricos, luego, el gobierno no es de la gente común y corriente, de la mayoría de la población: el gobierno es de los ricos, el gobierno les pertenece a los ricos… Ahora, ¿qué gobierno? ¿Todos los gobiernos del mundo? Sí, prácticamente todos. Gobiernos que representan a sus pueblos, como el de México desde 2018, son insólitas excepciones. Y en cuanto al resto: así como hay de ricos a ricos, hay de gobiernos a gobiernos, y Oxfam no esconde ni su postura ni a quiénes está señalando. En el texto de presentación de su reporte anual apuntan —traduzco—:

    Desde la elección de Donald Trump en noviembre de 2024, las fortunas de los multimillonarios han crecido a un ritmo tres veces superior al de los cinco años anteriores. Mientras los multimillonarios estadounidenses han registrado el mayor crecimiento de sus fortunas, los del resto del mundo también han experimentado aumentos de dos dígitos. El número de multimillonarios ha superado por primera vez los 3.000, y el nivel de riqueza de los multimillonarios es ahora mayor que en cualquier momento de la historia. Mientras tanto, una de cada cuatro personas en el mundo se enfrenta al hambre.

    Y nada más para que no quede duda: “el nivel de riqueza de los multimillonarios es ahora mayor que en cualquier momento de la historia” significa, en pocas palabras, que nunca antes en la historia de la Humanidad la concentración de la riqueza había sido tanta.

    Los oligarcas apañan cada vez más riqueza. Los oligarcas poseen cada vez más gobiernos. Con dinero, los más ricos compran gobiernos. Con sus gobiernos, los más ricos apañan más riqueza. Una espiral desenfrenada, mejor: una desquiciada fuerza centrípeta cuya tendencia se frasea fácil: la tendencia sistémica se dirige a que uno tenga todo.

    Elon Musk se convirtió en el primer ser humano que acumula una fortuna por encima de los 500 mil millones de dólares —más de medio billón de dólares—. Mientras tanto, una de cada cuatro personas en el mundo sufre hambre.

    Ahora, le ruego que medite usted: ¿quién será el hombre más poderoso del orbe? Considere usted que si está pensando en quien se supone que gobierna al país más poderoso del mundo —el que tiene la economía más grande y más poderío militar—, esto es, el Mega-Anómalo Megalómano, estará de acuerdo en que para el míster anaranjado el dinero vale o vale todo o casi todo… Bueno, se estima que la fortuna de Trump asciende a 6.7 mil millones de dólares… Un dineral, por supuesto, pero una suma que seguramente no le quita el sueño al señor Musk. Piénselo… Si Trump gastara 1 millón de dólares al día, tardaría unos 18 años en quedarse sin dinero; si Musk hiciera lo mismo, tardaría más de 1,300 años. 

    Pienso que los oligarcas no ejercen desde sus oligarquías, los oligarcas compran plutocracias (del griego ploutos, “riqueza”, y kratos, “poder” o “gobierno”). Como suele pasar, los sistemas plutocráticos no sean formales, es decir, todavía no existe una constitución que diga “gobiernan los ricos”, sino que operan de facto. Por lo demás, no necesitan cambiar la legislación, pueden comprar los gobiernos o incluso ocuparlos: “Los multimillonarios tienen más de 4,000 veces más probabilidades de ocupar cargos políticos que las personas ordinarias.”

    Hoy el planeta pende de los caprichos absurdos, pueriles, irracionales de un puñado de hombres —no de hombres y mujeres, sólo de hombres—: los doce multimillonarios más acaudalados del mundo tienen más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad (aproximadamente 4,600 millones de personas). Las distancias son absolutamente insalvables: si un trabajador, ya no digamos en Sur global, sino un trabajador estadounidense con salario mínimo ($7.25/hora) tendría que trabajar unos 1.05 millones de años para igualar la fortuna del plutócrata Trump, la condición y poderío del oligarca sudafricano es de otra dimensión: para igualar la de Musk, ese mismo trabajador necesitaría unos 78 millones de años (desde la época de los dinosaurios hasta hoy). Y así, millones votaron por Trump, millones admiran a Musk… 

  • Trump-etas apocalípticas

    Trump-etas apocalípticas

    El presuntuosamente llamado “orden internacional” tronó y la ONU está estancada en la inutilidad ridícula. Amaneció 2026 y, puntual, su secretario general, António Guterres, nos hizo saber que, con certeza lo que se dice certeza, quién sabe… El poco funcional funcionario tuiteó: “No podemos predecir lo que nos deparará este nuevo año, pero sí sabemos esto: el mundo necesita a la ONU más que nunca”. Para el señor que trabaja de cabeza de la ONU la historia es un guion ya escrito o que están escribiendo otros, un guion al cual no nos queda más que someternos. Para el señor que debería encaminar coordinadamente los destinos de la geopolítica la historia es algo que se padece, no algo en que lo que se intervenga. Aceptémoslo: decir “no sabemos qué pasará” desde una postura de liderazgo internacional es una forma de cinismo. Después, el consabido bla-bla-bla: “Siempre defenderemos la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos. Nunca cederemos en nuestros principios. Nunca nos rendiremos.” Ajá…

    Dos días después, ya sabemos, fuerzas norteamericanas agredieron militarmente a Venezuela, mataron a un centenar de seres humanos —tan humanos como Renee Good, la ciudadana estadounidense asesinada hace unos días por el ICE en Minneapolis—, destruyeron infraestructura y viviendas de Caracas, una ciudad de un Estado Nación con el cual los gringos no están en guerra y sobre el cual no tienen ninguna jurisdicción, y luego secuestraron al presidente Maduro y a su esposa… Trump, por sus pistolas, por sus misiles, por sus dólares, por sus gónadas, mandó ejecutar un acto que mostró al orbe que, de manera palmaria, a él y a la oligarquía capitalista les importa un carajo la ley, el derecho internacional y también, de entrada, las leyes de su propio país. Eso ya lo sabíamos, pero ahora también sabemos que entramos a una fase en la cual el tecno-capitalismo fascista norteamericano actuará descaradamente.

    Luego, el ecuánime y cauto secretario general de Naciones Unidas se tomó su tiempo, dos días, para fijar postura: “En situaciones tan confusas y complejas como la que enfrentamos en Venezuela…” ¡Qué! ¿Confusas y complejas? Mire, amigo Guterres, si un grupo de personas durante días, en diferentes idiomas, desde distintos bagajes culturales, se sientan a hacerse saber mutuamente sus respectivos intereses y a tratar de que las divergencias puedan solucionarse de la mejor manera para todos, evitando sacar las pistolas para dirimir los asuntos a balazos, entonces sí podemos hablar de una situación compleja… Pero si un megalómano mega-anómalo decide bombardear a un país soberano y secuestrar a su presidente, pues la situación no es ni compleja ni confusa, es evidente y sencilla. 

    Trump ya violó el marco legal por todos sus cantos, de tal suerte que eso que escribió usted enseguida, don António, resulta muy ingenuo, demasiado, tanto que resulta estúpido: “Respeto a la Carta de la ONU. Respeto a la soberanía, la independencia política y la integridad territorial de los Estados. Prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza”. ¡Por favor! Peor, usted le hizo el caldo gordo al gordo y ayudó a justificar lo injustificable… No publicó usted una condena, un repudio, un llamado a liberar de inmediato a la pareja secuestrada por el ejército más poderoso del planeta, ¡no!, escribió: “El derecho internacional contiene herramientas para abordar cuestiones como el tráfico ilícito de narcóticos…” ¿También se tragó ese cuento? Un cuento que, horas después EU se encargó de mostrar como eso, como un cuento: que el cartel de Los Soles jamás ha existido… Peor quedó usted parado, señor secretario de la ONU, cuando el propio Trumpetas declaró que la cosa no iba de drogas, que lo que realmente les interesa es el petróleo. 

    Y por esta desvergüenza grosera ahora resulta que muchos comentócratas proyanquis e incluso gente no tan enfermita se han ido con la finta del meta-engaño. Me explico. Escucho a un montón de gente decir cosas como esta: “Al menos hay que agradecerle la sinceridad. Trump ya dijo que lo del narcotráfico es puro cuento, que llevar la democracia a Venezuela no le interesa, que lo único que quiere es robarse el petróleo venezolano”. Es decir, sí es un un gorila, pero es un gorila bien sincero. Pues no. Trump engaña montando un engaño sobre otro. Ciertamente, no le importa en lo más mínimo combatir el consumo de drogas en su país —si le importara combatiría el consumo de drogas en su país—, pero tampoco el petróleo, mucho menos le interesa la democracia… ¿Entonces? ¿Por qué ordenó el ataque a Venezuela? Por lo mismo que en cualquier momento puede invadir Groenlandia. No por soberanía, no por seguridad nacional, tampoco por recursos… Declara que actúa impulsado por “A” y luego acepta que lo hizo por “B”, pero lo hace por otra cosa. ¿Qué otra cosa? Trump sólo actúa por impulsos pulsionales primitivos. Freud etiquetó esto como “racionalización”. En su libro Psicología de las masas, advirtió cómo algunos líderes usan argumentos ideológicos para encubrir impulsos pulsionales agresivos o libidinosos. El megalómano anaranjado quiere pasar a la historia como el macho alfa del mundo, como el más gandalla de todos los tiempos. No más. No hay más racionalidad atrás. Ningún gran plan subyace a la estrategia de tapar hoy con una estupidez la estupidez que cometió ayer.

    ¿Tendrá algún límite? Con la transparencia del orate, ya lo dijo: su único límite es su propia moral. Así que estamos todos en serios problemas: no tiene moral, no tiene límites. 

  • No es increíble

    No es increíble

    El 4 de enero de 2026, un día después del secuestro en Caracas de Nicolás Maduro y su esposa, tres días antes de que el ejército norteamericano invadiera Nuuk, capital de Groenlandia, y tres días antes de que los marines gringos tomaran por asalto Palacio Nacional, aquí en la Ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum estuvo en la Refinería “Miguel Hidalgo”. ¿Se entiende? Quizá así:

    El 2 de enero de 2026, Qiu Xiaoqi, representante de China para Latinoamérica y el Caribe, realizó una visita a Venezuela y entabló un diálogo con el presidente Maduro, quien quizá esa noche se fue a dormir tranquilamente. Durante la madrugada del día 3, a las 2:00 a.m., el presidente venezolano fue capturado ilegalmente por militares estadounidenses en Caracas. La operación, ordenada por Trump, fue denominada Absolute Resolve, Resolución Absoluta, un nombre que tendría que recordarnos el nombre que le dieron los nazis a su plan de exterminio sistemático de la población judía: Solución Final. La operación yanqui en Caracas incluyó bombardeos y ataques aéreos que mataron a casi cien venezolanos, buena parte de ellos civiles. Horas después, Trump declaró: “Después de esto que hicimos anoche, podemos hacerlo de nuevo. Nadie puede detenernos”.

    Tres días después, durante las primeras horas del 7 de enero, unidades de élite del Comando Norte de Estados Unidos, con apoyo aéreo y naval, tomaron el control de Nuuk y aseguraron los puntos estratégicos de Groenlandia. El asalto se desarrolló sin una declaración de guerra y encontró una resistencia heroica pero inútil por parte de las reducidas fuerzas locales. Fuentes del Pentágono justifican la acción como “una medida de seguridad nacional”. El gobierno danés ha convocado una sesión de emergencia de la OTAN, calificando el acto como “una-violación-flagrante-de-la-soberanía-de-Dinamarca-y-del-derecho-internacional”. 

    Ahora, el despacho de la agencia AF acerca de lo sucedido en México, ese mismo día…: CDMX/Palenque, Chiapas, 7 de enero de 2026. En una acción bélica de gran escala, fuerzas estadounidenses ejecutaron dos operaciones simultáneas en México en las horas previas al nuevo día. En la CDMX, un intenso bombardeo redujo a escombros todas las instalaciones militares, incluido el aeropuerto militar de Santa Lucía, dejando la capital mexicana totalmente indefensa. Las bombas devastaron calles, comercios, infraestructura urbana. Hay más de mil muertos. Imágenes satelitales muestran enormes áreas afectadas. Minutos después, un escuadrón de helicópteros Apache y Black Hawk aterrizó en el Zócalo. Cientos de marines aniquilaron a un grupo de militares mexicanos, así como a un contingente de policías y civiles armados que intentaron defender el corazón del país con armas ligeras e, incluso, con piedras. Fue una masacre. Comandos estadounidenses ingresaron a Palacio Nacional, donde capturaron a la presidenta Sheinbaum, quien fue transportada a bordo de un V-22 Osprey a Nueva York, donde se le presentarán cargos por narcotráfico y complicidad con el gobierno de Venezuela. Casi simultáneamente, en Palenque, Chiapas, otro grupo de élite aterrizó en las afueras del poblado y asaltó el rancho “La Chingada”, en donde radicaba el expresidente López Obrador. La operación fracasó: el objetivo, es decir, el líder más importante del llamado humanismo mexicano, no se encontraba en el lugar. La desaparición del expresidente y el secuestro de la jefa de Estado sumen a México en un vacío de poder. La Casa Blanca justificó las acciones señalando que el depuesto gobierno mexicano se negaba a devolver los recursos petroleros “robados a Estados EU e Inglaterra en 1938 por el zurdo Lázaro Cárdenas”. Trump posteó en su red: “AMLO, entrégate. Tampoco te mando un abrazo. Ja, ja”.

    Resulta significativo que un día después del ataque a Caracas y dos días antes de que fuera secuestrada por los norteamericanos, la presidenta Sheinbaum haya encabezado una visita a la refinería de Tula. Durante el evento, la mandataria reseñó cómo los gobiernos de la 4T lograron revertir la destrucción de Pemex. Habló de los cambios legales que permitieron la recuperación de la capacidad de producción de Pemex. Destacó que las ocho refinerías mexicanas producen ya más de un millón de barriles diarios de petrolíferos, y subrayó su importancia en términos de soberanía. 

    China, Rusia y la UE emitieron sendos comunicados alusivos a la invasión de Groenlandia y al ataque a México, externando su preocupación por la “violación-flagrante-al-derecho-internacional”. La ONU y la OEA también se pronunciaron y se dijeron “profundamente-alarmadas”.

    En cuanto a la situación en México, la cuenta en X de a la periodista Carmen Aristegui posteó una fotografía en la que se observa a la presidenta Sheinbaum momentos antes de ser apresada por las fuerzas norteamericanas: “¿No podría haberse vestido con algo más apropiado para la ocasión?” El líder panista Ricardo Anaya celebró la intervención yanqui y aseguró que el futuro es promisorio porque en México hay mucho petróleo. El líder del PRI celebró el fin del “narcogobierno morenista” y sugirió a Trump “pegarle sus chingadazos” a todos los zurdos. La senadora Téllez, en inglés, en entrevista con Azteca, se declaró lista para asumir el gobierno provisional durante los próximos años. Trump, declaró desde su club de golf en Florida que ya es hora de que se entienda que el Golfo de México se llama Golfo de América… Agregó: “There’s no Mexico anymore; from now on is Ex-Mex”.

    Por supuesto, lo que he leído hasta aquí, quitando el ataque a Caracas y el secuestro ilegal de Maduro, es una ficción, una ficción distópica, un horror. No la escribí con el afán de hacer reír a nadie. La escribí para vislumbrar un escenario que ya no es increíble. El propio Trump, horas después de la agresión en Caracas, amenazó a nuestro país, a nuestro gobierno, a nosotros. Escribo esto para que quede claro qué quiere la derecha mexicana: quieren lo peor para todos. No es tiempo ni de reírnos ni de minimizar las estupideces que profiere el conservadurismo, sus HT machacones, narco esto y narco lo otro, sus amenazas, sus improperios y falsas acusaciones. Aplaudieron lo que sucedió en Caracas porque ellos, ahora sí, quieren que nos convirtamos en Venezuela.

  • Salación

    Salación

    Para solaz de su exclusivísima audiencia, la cual evidentemente goza horrores de que la mantengan bien y frecuentemente surtida de sal sobre sus múltiples heridas, la docta Denisse Dresser, vaya usted a saber si más furibunda que compungida o más pesarosa que endiablada, aparcada en la mesa plural —digo, los panelistas convocados eran dos— de dizque análisis transmitida por Latinus —but of course—, muy a su gusto acompañada de Héctor Aguilar Camín —igual él: quién sabe si más frenético que afligido o más desolado que rabioso— profirió el siguiente cuestionamiento: 

    Va a llegar Hugo Aguilar Ortiz [como ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación]…, ¿no hubiera sido más barato, más fácil y más democrático que ella [la presidenta Claudia Sheinbaum] lo postulara en una terna y que el Senado discutiera su trayectoria y que después los partidos votaran…?

    Aquí el novelista chetumaleño la atajó para con toda contundencia recordarle: “Ese mundo ya se acabó”, una afirmación de pe a pa post-apocalíptica, así que seguro el novelista lo espetó adolorido, porque se acabó el aludido mundo, y gozoso, porque lleva años cantando el Apocalipsis. Y ni cómo contradecir al antes orgánico y ahora desaforadamente apocalíptico, perdón, post-apocalíptico, cabecilla del grupo Nexos: efectivamente, ese mundo, el neoliberal prianista, se acabó.

    Pero volvamos con la dDD: “¿no hubiera sido más barato, más fácil y más democrático” hacerlo como antes se hacía, esto es, no cambiar nada? Es decir, ¿no hubiera sido más barato, más fácil y más democrático mandar al diablo el proyecto de Nación triunfante en las urnas, específicamente la reforma judicial y la magistral jugada política de AMLO conocida como Plan C? ¿Neta la afamada docente del ITAM requería respuesta? Quiero pensar que no, que fue una pregunta retórica, de esas que soltamos para afirmar algo y luego poder decir que uno no dijo lo que dijo, que nomás lo preguntó. Porque, disculparán ustedes la perogrullada, pero lo que la señora afirmó es simple y sencillamente que lo mejor hubiera sido seguirle como estábamos, o sea, no moverle al status quo, o sea, conservar las cosas como estaban… Puro y duro conservadurismo, pues. 

    El recurso retórico que usó la politóloga echada de Televisa —¡eso también quedó en el mundo que se acabó!— no es nuevo, más bien es un ardid tradicional del conservadurismo; van algunos ejemplos emblemáticos: ¿Acaso no hemos vivido siempre así?, musitaban los cortesanos franceses cuando el pueblo pedía pan y Constitución; ¿qué sería del país sin el orden y la autoridad del rey?, exclamaban con temblor pomposo los viejos lores cada vez que alguien osaba mencionar la palabra “república”; ¿no están los negros mejor aquí que en África?, decían los esclavistas con una sonrisa cargada de látigo; ¿de verdad queremos que cualquiera pueda ser médico, juez o presidente?, preguntaban los guardianes del mérito hereditario y de los exámenes de admisión ante cualquier intento de democratizar el acceso a la educación; ¿no es esto una forma de dividir al país?, musitan hoy los mismos de siempre —eso sí, más sensibles que nunca— cada vez que se habla de justicia social o memoria histórica. Así funcionan estas preguntas: se disfrazan de preocupación racional para encubrir una nostalgia por la desigualdad que antes no había que justificar. Son trampas del discurso: no buscan respuestas, buscan obediencia.

    Por lo demás, también conviene que flote —está de moda el verbo— como evidencia que la dDD defiende una sandez: opina que hubiera sido más democrático que una sola persona, la presidenta, eligiera a los miembros de la SCJN que, como ocurrió el domingo pasado, lo hayamos hecho entre los trece millones de ciudadanas y ciudadanos que salimos a votar.

    Por cierto, el dueño del otro extremo del falso bicolor —en realidad siempre fueron del mismo color—, Enrique Krauze se aventó la puntada —también en Latinus, dónde más— de querer convencer de que lo mucho es poco y de que la vacuidad plena es más que algo:

    … después de todo, bueno, la democracia es el gobierno de la mayoría con respeto a la minoría. Pero ahora estamos en una variante: Morena ha movilizado y acarreado al electorado de manera, digamos, sin los frutos que esperaban, y no se logró aquí el consenso o el voto de la mayoría, sino de la muy importante minoría. Entonces estamos ante una decisión en donde se impondrá una minoría, sin respetar a la mayoría, porque en este caso específico la mayoría es el 90% que no votó.

    ¡Sic, sic y recontra-sic!… Pareciera que el ingeniero no entiende que para que un voto cuente es indispensable emitirlo, votar. Yo, como por no pecar de omisión, en X traté de explicarle de la manera más rudimentaria que pude: oiga, un no voto no cuenta como voto. Lo que pude haber apostillado así: N no votos nunca son más que un voto. Ya no lo hice, no tanto por flojera sino porque en realidad aquello de “pareciera que el ingeniero no entiende” es pura retórica: el hombre entiende y más que hacerse el tonto pretende confundir y entontar a quien se deje. Con todo, no hace falta ser un exegeta consumado para comprender que la alocución de Krauze se suma al autoflagelo discursivo que se está dando la derecha mexicana. Lo muestro enseguida…

    1. Se desvivieron gritoneando que la 4T quería “apoderarse” del Poder Judicial. 
    2. Proclamaron desde siempre y más después de ocurrido que el proceso electoral del domingo pasado fue un fracaso, porque “sólo” participaron 13 millones de mexicanas y mexicanos.
    3. Ahora lamentan, lloran, claman que, después del susodicho “fracaso” la 4T se apoderó del Poder Judicial… ¡y se acabó el mundo!

    No le busque la lógica, no tiene.

  • Contrapesismo sin peso

    Contrapesismo sin peso

    Comienzo por la conclusión: el contrapesismo mexicano contemporáneo es el camuflaje de una nostalgia oligárquica. No es un argumento: es una coartada que no convence ni encubre. No alcanza.  

    El próximo domingo vamos a comenzar a concretar en las urnas el Plan C, y eso para los conservadores se traduce en que se les apareció el diablo… o mejor, se traduce en que comienzan a desaparecer los diablos que estaban a su servicio. Exorcismo mediante el sufragio popular. ¡Ya no habrá de Piña, señoritos, señoras de la derecha! Y claro, andan vueltos locos: Krauze ya publicó en el Trastorna que se acaban dos siglos de republicanismo, Aguilar Camín se grabó a sí mismo anunciando muy compungido lo que todo mundo ya sabía, que él no va a votar el domingo porque esta elección ya está ganada por las antidemocráticas fuerzas oscuras de… ¡la mayoría democrática! Las huestes de la inteligencia prianista, desde Fox y Paty Chapoy, pasando por Crespo y los Chumel, llevan días en chapoteo sincronizado tratando de convencer a la ciudadanía de que lo más democrático es no votar.

    Fiel a su maña de degradar el debate político al nivel de lastimero lamento de cantina, Claudio X. González peroratea en X que la reforma judicial “inició como una venganza y se ha convertido en una farsa”. Despotricando contra el proceso, Ricardo Anaya y Carlos Alazraki se muestran como realmente son: igualitos, tan profundo, tan inteligente y tan racional el uno como el otro. En plan descarado, Alito Moreno y Lorenzo Córdova espetan las mismas sandeces: ¡el autoritarismo de Morena quiere imponer en México… la voluntad popular! El docto Diego Valadés y Leo Zukermann advierten que si a ellos, tan sabios y leídos, no les alcanzan los estudios y la inteligencia para saber por quién y cómo votar, ¡mucho menos al pueblo menso e ignorante! La parvada de loros emplumados de zopilotes que en Azteca leen la consigna que su patrón les manda vociferar con enjundia: ¡se nos viene la dictadura! ¡Qué horror, quieren cambiar a los jueces y ministros para obligarnos a pagar impuestos a los pobres pobres multimillonarios! Y, por supuesto, todos alertan: se acabaron los contrapesos.

    ¿Qué es entonces el dichoso contrapesismo? El contrapesismo no llega a ideología, tampoco a discurso, es sólo una faramalla, es decir, pura charla artificiosa encaminada a engañar —RAE, dixit—, nada más que gesticulación exagerada, aparatosa y de poca sustancia —El Comex, dixit—…

    ¿Qué dice? Simple: la faramalla contrapesista pretende demonizar a la mayoría democrática. ¡Chusma satánica! ¡Mayoría perversa! Además, con su cantaleta lastimosa, trata de hacer parecer una víctima de un supuesto absolutismo democrático (¡!) al conjunto de los grupos de poder que perdieron el gobierno federal en julio de 2018 y han ido perdiendo prácticamente todo lo demás en el ámbito público de entonces para acá. El desvergonzado señor Quadri se tira al piso y escribe: “Tienen la presidencia, el Congreso, el INE, los órganos de regulación, los medios de comunicación (¡!), fiscalías, casi todos los gobiernos estatales y municipales, congresos estatales, y el lunes (sic), tendrán el Poder Judicial. La gente, feliz. México se acabó, señores.” O sea, quién sabe qué signifique México en la cabecita del señor, porque “la gente” no es.

    Mañosamente el conservadurismo también se esfuerza por contar como parte de sus agraviadas huestes, a una entelequia rosa a la que les encanta llamar La sociedad civil. Porque, en efecto, el contrapesismo difunde la palmaria locura de que la mayoría del electorado es algo malo y opuesto a la buena y noble sociedad civil.

    Así que más vale dejar por escrito un par de obviedades:

    1. Si una fuerza política gana la mayoría mediante el voto popular el resultado NO es antidemocrático. 
    2. El acuerdo democrático mayoritario NO es un problema, por el contrario, es una situación ventajosa para un país.

    El acuerdo colectivo mayoritario logrado democráticamente no sólo no es malo, es deseable. Conviene recordarlo porque el contrapesismo se ancla en una falacia, la falacia de que mayoría democrática es igual a totalitarismo. 

    Ahora, ¿quién profiere la faramalla contrapesista? La faramalla contrapesista es enarbolada y difundida machaconamente por el PRIAN y demás grupos político-empresariales que durante el proceso electoral federal próximo pasado se agruparon en torno al señorito X. Ellos y sus voceros mediáticos, medios y opinócratas, son sus principales jilguerillos. Al contrapesismo se adhieren el aspiracionismo rosita clasemediero, claro, y los buenaonditas que no son ni de derecha ni de izquierda, sino objetivos como la Inmaculada Concepción.

    El contrapesismo no expresa una postura política, es una pataleta de ahogado. El contrapesismo en México, hoy por hoy, es un discurso vacuo hasta la ingravidez. La ingravidez contrapesista.

    En resumen, el contrapesismo no es más que el berrinche de quienes confunden la democracia con su control del poder. Lo llaman dictadura porque ya no mandan; lo llaman autoritarismo porque el pueblo decidió sin pedirles permiso. Se les viene encima, dicen, un país gobernado por la mayoría… y ese, por fortuna, es precisamente el país que ya está aquí.