Categoría: Carlos Castillo

  • Gobernar primero: SEP, estados y el golpe de realidad en Puebla

    Gobernar primero: SEP, estados y el golpe de realidad en Puebla

    La política no se trata de sentimentalismos: se trata de resultados, control y rumbo. Y en estas semanas se han visto tres mensajes que conviene leer con frialdad: la Presidencia está depurando ruido, en los estados ya se mueven piezas de cara al futuro, y en seguridad pública siguen pasando cosas que no deberían ser “normalizables”.

    1) SEP: depurar el ruido sin renunciar al proyecto

    El episodio de Marx Arriaga en la SEP se convirtió en un dilema que ningún gobierno serio puede tolerar por mucho tiempo: cuando un operador se vuelve más conflicto que solución, se vuelve lastre. Su salida como responsable de Materiales Educativos se confirmó el 13 de febrero de 2026, tras días de tensión pública.
    La presidenta lo cerró con una línea clara: “Los libros de texto no van a cambiar”. Traducción: se protege el fondo, se corrige la forma y se corta el incendio.

    Eso guste o no es una señal de mando: la agenda educativa no la dicta el escándalo.

    2) Sucesión temprana: el futuro se conversa, pero el presente se gobierna

    Pongo el calendario sobre la mesa porque importa: la presidenta inició funciones el 1 de octubre de 2024; hoy, febrero de 2026, apenas se rebasó el primer año de gobierno, no “dos”. Y aun así, ya se sienten las vibraciones de 2030.

    En Nuevo León, Samuel García fue directo al hablar de su ruta: “Voy por todo”.
    Aquí lo digo sin rodeos: la ambición no es pecado. Lo que sería error es confundir ambición con espectáculo. Si Samuel quiere estar en la conversación nacional, la manera inteligente de hacerlo es sencilla: que su carta de presentación sea gobierno, no marketing. En un país cansado, la gente premia a quien entrega.

    Y sobre Mariana Rodríguez: se ha reconocido públicamente que sí está considerando competir por la gubernatura en 2027.
    Aquí es donde muchos se equivocan: algunos quieren usar el tema para golpearla con la palabra “nepotismo” sin matices; otros quieren venderlo como si fuera automático. Ni una ni otra.

    Mariana tiene algo que en política actual vale oro: capacidad de conectar y movilizar causas sociales, especialmente en temas de niñez y población vulnerable. Pero si decide competir, el estándar debe ser alto y claro: proyecto propio, agenda pública medible, equipo técnico sólido y separación total del “cargo como herencia”. Esa es la única forma de desactivar la narrativa de continuidad familiar: competencia abierta, propuestas y resultados.

    En otras palabras: Samuel y Mariana pueden estar de nuestro lado si entienden algo básico: la legitimidad no se pide, se construye con gobierno, con resultados y con institucionalidad.

    3) Coahuila: industria real, gobernabilidad y una deuda histórica llamada AHMSA

    Mientras unos se destapan, otros se están posicionando con una narrativa más dura: seguridad, inversión, empleo. Y ahí Coahuila aparece como referencia por su perfil industrial: inversiones y expansión de manufactura siguen ocurriendo (por ejemplo, el anuncio de expansión de operaciones de Milwaukee Tool en Torreón).
    Y en el sector automotriz, Stellantis ha sostenido públicamente planes de inversión y expansión para su planta de Saltillo.

    Pero el punto grande, el que define familias y región, es AHMSA. Ya hay fechas y cifras: la subasta está programada para el 27 de febrero de 2026 y se ha informado un valor base de referencia de 1,127 millones de dólares.
    Además, se reporta que tres postores se registraron para participar en el proceso.

    Aquí la Presidencia tiene una oportunidad de Estado: si ayuda a encauzar una salida seria, transparente y útil para los trabajadores, será una decisión que se cobra en empleo y paz social. Si se deja pudrir, será una factura política y humana.

    4) Puebla: lo intolerable no se administra con boletines

    Y luego está la realidad que no perdona: Puebla. El ataque en la zona de Angelópolis, afuera del bar “Sala de Despecho”, dejó tres personas asesinadas y heridos (las cifras reportadas varían entre cuatro y cinco lesionados), con detenidos tras el operativo.

    Aquí no hay “narrativa” que alcance. A las familias no les sirve una rueda de prensa. Sirve investigación real, control territorial, inteligencia y castigo. Y sirve, sobre todo, un mensaje que hoy urge repetir: no podemos normalizar ejecuciones en zonas comerciales como si fueran parte del paisaje.

  • Reacomodos en Morena y el tablero del T-MEC: señales rumbo a 2027

    Reacomodos en Morena y el tablero del T-MEC: señales rumbo a 2027

    En política, cuando “todo está bien” casi nunca hay cambios abruptos. Por eso, lo ocurrido en los últimos días en la bancada de Morena y el eco que provocó en San Lázaro no debería leerse como anécdota, sino como termómetro: el poder se mueve cuando hay costos internos, cuando hay agenda que empujar… o cuando ya se está mirando la siguiente estación electoral.

    Primera señal: la renuncia de Adán Augusto López a la coordinación de Morena en el Senado (anunciada el 1 de febrero de 2026) y el relevo inmediato por Ignacio Mier. El propio Adán Augusto justificó el paso al costado como un cambio de trinchera para concentrarse en tareas políticas y territoriales rumbo a 2027, sin dejar el escaño.

    Aquí no solo se reacomoda una silla: se reordena la interlocución, el método y el tono en la Cámara Alta, justo cuando viene un paquete legislativo sensible y, según la presidenta, una reforma electoral en febrero.

    Segunda señal: la frase de Ricardo Monreal que, por repetida, no deja de ser potente: “tengo lista mi carta de renuncia”. Lo dijo en estos mismos días, aclarando que nadie se la pidió, pero dejando el mensaje político de fondo: en Morena, el poder no es patrimonio, es encargo… y también es presión.

    En traducción simple: nadie se siente intocable, y cuando los vientos cambian, todos quieren aparecer como institucionales, desprendidos y “listos para irse”, antes de que alguien les pida que se vayan.

    Tercera señal (la del “run run”): el caso de Andrés Manuel López Beltrán. A diferencia de lo anterior, aquí hasta hoy no hay un anuncio formal, sino versiones periodísticas que apuntan a que “Andy” podría dejar la Secretaría de Organización de Morena, en medio de fricciones internas y cálculo rumbo a 2027.

    Pero el dato importante es el contraste: mientras unos medios hablan de salida, otros reportan que su equipo prepara recorridos y tareas de estructura, lo que sugiere que el reacomodo todavía está en disputa.

    En política, cuando un rumor crece, lo relevante no es si se confirma mañana, sino qué fuerzas lo empujan y a quién conviene que se instale hoy.

    Ahora bien: mientras la casa se ordena por dentro, afuera se está jugando la mesa grande. Y ahí entra Marcelo Ebrard y la revisión del T-MEC.

    Conviene precisar: más que “renovación”, lo que viene es la revisión conjunta prevista en el propio tratado. El mecanismo está escrito en el Artículo 34.7 del USMCA/T-MEC: la primera revisión debe ocurrir en el sexto aniversario de entrada en vigor, es decir, 1 de julio de 2026; y si los tres países acuerdan, el tratado se extiende por otro periodo.

    Eso significa que no es un capricho, es una cita contractual. Pero también significa que sí puede abrirse la puerta a cambios y a presiones temáticas: reglas de origen, paneles, energía, agro, y muy especialmente lo laboral.

    En ese contexto, el dato duro de esta semana es que Estados Unidos y México anunciaron un Plan de Acción bilateral de 60 días sobre minerales críticos, presentado como el primer resultado visible en la antesala de la revisión del T-MEC.

    La lectura estratégica es evidente: cadenas de suministro, seguridad económica, competencia global (con China como telón de fondo) y, de paso, nuevas palancas de negociación para la revisión de julio.

    Y aquí entra el punto más delicado y más realista para quienes vivimos en el exterior: Washington no “ayuda” por altruismo; empuja por interés propio. Pero si esa presión se traduce en mejores controles, más coordinación, más inversión productiva y más exigencia institucional, México puede convertir una presión externa en un beneficio interno… siempre y cuando haya capacidad de ejecución y no solo discurso.

    La presidenta, por su parte, ha insistido en defender soberanía y, al mismo tiempo, sostener cooperación bajo corresponsabilidad (armas, lavado, consumo). Y también ha proyectado un 2026 de impulso económico y buen desempeño en la revisión del T-MEC, acompañándolo con planes de inversión pública y esquemas mixtos.

    Así que sí: los cambios internos pueden ser ciclos, pero también pueden ser preparación. Preparación para 2027. Preparación para una reforma electoral. Preparación para una negociación comercial que definirá certidumbre o volatilidad para inversiones, empleo y crecimiento.

    Al final, el punto no es si “se tambaleó” el poder: el punto es si el reacomodo será para cerrar filas con resultados o para repartir culpas cuando vengan los costos. Ahí se verá quién está para administrar el movimiento… y quién solo para sobrevivirlo.

  • Reconocimiento internacional, realismo político y decisiones que pesan

    Reconocimiento internacional, realismo político y decisiones que pesan

    No es solo un dicho: México tiene hoy una presidenta con reconocimiento y peso político. En tiempos donde el escenario internacional se ha vuelto áspero, fragmentado y profundamente pragmático, que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirija un mensaje público a los mexicanos no es un gesto menor. En política real, el reconocimiento no se regala; se concede cuando existe interlocución, fuerza y respeto mutuo.

    Como bien lo ha expresado la máxima autoridad del país, a muchos les va a doler. Y es que el mensaje es claro: en el país vecino se ha comenzado a entender una verdad compleja. El combate al narcotráfico no es una tarea sencilla; ha sido históricamente difícil, costosa y prolongada, pero es una labor que se está dando y cuyos resultados, aunque graduales, existen. No se trata de soluciones inmediatas, sino de procesos que requieren constancia, coordinación y voluntad política.

    Ya sea por realismo estratégico, por ajustes en la política de seguridad o por una nueva forma de cooperación entre gobiernos, el discurso ha evolucionado. Hoy se habla menos de promesas grandilocuentes y más de control, contención, inteligencia y fortalecimiento institucional. El enfoque ha cambiado, pero la responsabilidad permanece.

    Esto no debe interpretarse como desinterés hacia México. Por el contrario, el trato, los gestos y los símbolos reflejan una relación distinta. El respeto hacia México no solo se expresa en declaraciones oficiales, sino también en actos y mensajes que reconocen su peso regional, su cultura y su papel estratégico. México pesa, influye y se hace notar en la relación bilateral.

    En el ámbito interno, mientras tanto, el país enfrenta decisiones que también marcan época. La reciente corrección de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación respecto a la devolución de vehículos blindados abre un debate delicado pero necesario: la seguridad de quienes toman las decisiones judiciales más trascendentales del país. En un entorno de alta exposición y riesgo, reducir esquemas de protección no es un asunto administrativo, sino un tema de seguridad nacional.

    Blindar un vehículo hoy no es simple ni barato. Las exigencias técnicas, el peso adicional, la necesidad de motores de alta potencia y plataformas especializadas hacen que, incluso bajando de categoría, cualquier unidad supere fácilmente el millón de pesos. Pretender soluciones simplistas en un contexto de violencia estructural es ignorar la realidad operativa que enfrentan jueces y ministros.

    México vive una etapa de definiciones. En el exterior, se le reconoce con pragmatismo y respeto; en el interior, se le exige coherencia entre discurso, decisiones y consecuencias. Hoy la conducción del país no se mide por consignas ni aplausos, sino por la capacidad de asumir costos políticos, sostener procesos complejos y avanzar, paso a paso, en la construcción de un país más seguro y más justo.

  • Liberar el liberalismo libremente

    Liberar el liberalismo libremente

    El gobierno trumpetista del trumpetas trumpetero, montó un enorme happening en Minneapolis para mostrar al mundo lo que libertad y democracia significan en el libre mercado. Porque una cosa es condenar dictaduras y gobiernos totalitarios en Rusia, China, Venezuela, Irán o Cuba, y otra es ir tan lejos como se pueda, para defender los sacrosantos valores occidentales.

    Lo esencial radica en extender la lucha en contra de la migración más allá de la migración y otorgar a las fuerzas del orden la facultad de reprimir y disparar a diestra y siniestra sin necesidad de aplicar ningún protocolo o criterio que no sea la falta de protocolo y criterio.

    Nada que ver con la represión totalitaria de los malvados regímenes totalitarios ante los que totalitariamente se arrodillan los fanáticos totalitarios de la izquierda totalitaria. No. Esto es democracia llevada a la calle. Para muestra Renee Nicole Good, mujer blanca, ciudadana estadounidense por nacimiento y “terrorista doméstica” según los muy liberales e infundados informes federales, asesinada por un agente del ICE el 7 de enero de 2026, y Alex Pretti, hombre blanco, ciudadano estadounidense por nacimiento y, de acuerdo con la siempre humanitaria Kristi Noem, un manifestante violento que tenía la intención de “masacrar a los agentes de la ley”, también asesinado a tiros por agentes federales el 24 de enero de 2026.

    Y es que para “restaurar la paz a través de la fuerza para una nueva era dorada de Estados Unidos”, subtítulo de la Estrategia de Defensa Nacional del Departamento de Guerra de EE.UU, no basta con borrar del mapa a Palestina, secuestrar a Maduro, mantener tranquila  a Rusia, abandonar a su suerte a Europa, decir tonterías alrededor de Groenlandia (o Islandia), amenazar un día sí y otro también a Irán, y competir no militarmente con China. No. Es necesario limpiar la casa y erradicar toda oposición que se oponga a las patadas de ahogado del gobierno de EE.UU. por preservar una hegemonía que cada vez se ve más diluida y por la que empiezan a manifestar, más que nostalgia, melancolía, una fatal adhesión al poder perdido, y una incapacidad de soltar las glorias del pasado.

    Entrados en gastos

    Nadie podrá celebrar tranquilamente la caída del imperio, no porque la revolución no será televisada, o porque no habrá revolución y pasaremos de ser súbditos de un imperio a ser súbditos de otro, sino porque el imperio no se irá sin patalear y destruir todo lo que pueda destruir con su caída. La ruptura del orden mundial y la construcción de un nuevo orden no incorporará valores como derechos humanos, desarrollo sostenible y solidaridad para garantizar la supervivencia de las desigualdades prexistentes. No. Profundizará las desigualdades preexistentes, sentando sus reales sobre los escombros que sobrevivan a la libre liberación del liberalismo.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.
  • Gestos que cuentan y cambios que comienzan a notarse en Reynosa

    Gestos que cuentan y cambios que comienzan a notarse en Reynosa

    En un momento de alta carga política y social, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, envió un mensaje claro de institucionalidad y responsabilidad pública al tender su mano al alcalde de Reynosa, Carlos Peña Ortiz, durante un mitin de impacto directo para la población: la entrega de las Casas del Bienestar a sus beneficiarios.

    El gesto no es menor. En tiempos de polarización, la coordinación entre niveles de gobierno más allá de colores o diferencias es una señal positiva cuando el objetivo central es el bienestar social. En el caso de Reynosa, las viviendas entregadas destacan por su buena ejecución y funcionalidad, cumpliendo con el propósito de ofrecer soluciones dignas a quienes más lo necesitan.

    A este hecho se suma algo igualmente relevante: los cambios que comienzan a percibirse en la ciudad. En un recorrido reciente por Reynosa fue posible observar mejoras graduales pero constantes en infraestructura urbana: nuevos semáforos, señalización vial renovada y alumbrado público en distintos puntos, particularmente en el centro. Son acciones que, aunque básicas, impactan directamente en la seguridad, la movilidad y la imagen urbana.

    Reynosa empieza a mostrar una transformación que contrasta con la percepción de abandono que durante años acompañó a muchas ciudades fronterizas. El avance es paulatino, pero visible. En ese contexto, resulta pertinente reconocer el trabajo que se viene realizando.

    Cuando hay coordinación institucional y enfoque en resultados, la diferencia se nota. Por ello, el reconocimiento tanto al equipo de la presidenta como a la administración municipal es válido. El reto, sin duda, será mantener el rumbo y convertir estos avances iniciales en una transformación sostenida que responda a las expectativas de la ciudadanía.

  • Accidente en el Tren Transístmico: investigar es una obligación, no una opción

    Accidente en el Tren Transístmico: investigar es una obligación, no una opción

    El pasado domingo 28 de diciembre, el accidente ocurrido en el Tren Transístmico dejó una estela de dolor que merece, antes que cualquier debate político o especulación, respeto, solidaridad y acompañamiento a las víctimas y a sus familias. Ante una tragedia de esta magnitud, la primera responsabilidad social es la prudencia.

    En este momento, todo apunta a que se trató de un accidente trágico. Sin embargo, asumirlo como tal no exonera al Estado mexicano de su deber más elemental: investigar con rigor técnico, independencia y transparencia. La prudencia no debe confundirse con omisión.

    Cuando ocurre un evento de esta naturaleza, todas las autoridades responsables de la seguridad, operación, construcción y mantenimiento del sistema ferroviario están obligadas a activar protocolos de emergencia institucional y ordenar peritajes técnicos exhaustivos que permitan identificar causas reales y no explicaciones convenientes. Una investigación seria debe responder, con datos verificables, preguntas fundamentales sobre el estado de la infraestructura, el material rodante, los programas de mantenimiento, los protocolos de operación y la actuación del personal involucrado.

    En este punto, resulta indispensable referirse a las normativas ferroviarias que rigen a los sistemas de transporte más seguros del mundo. Organismos como la Federal Railroad Administration (FRA) de Estados Unidos establecen criterios estrictos sobre inspección de vías, puentes, frenos, señalización y certificación de operadores. En Europa, los estándares EN y los sistemas de gestión de seguridad ferroviaria obligan a realizar análisis de riesgo sistémico y a documentar cada decisión técnica relacionada con la seguridad.

    México cuenta con ingenieros, peritos e investigadores de alto nivel capaces de aplicar estos criterios. No obstante, la credibilidad de la investigación dependerá de que se demuestre públicamente que se evaluó el cumplimiento o incumplimiento de dichos estándares. Y si existiera cualquier duda sobre independencia o integridad, la participación de expertos internacionales independientes no debería descartarse, sino considerarse una práctica responsable.

    Más allá del esclarecimiento del hecho, está en juego algo mayor: la seguridad nacional y la confianza pública. El Tren Transístmico es infraestructura estratégica, y por ello toda hipótesis debe ser analizada con seriedad, desde fallas técnicas o errores humanos hasta, si fuera necesario, la posibilidad de un acto deliberado. El sabotaje a un medio de transporte de esta categoría, aunque poco común, no puede ser ignorado sin análisis profundo, porque sus implicaciones trascienden lo local.

    La investigación no debe orientarse a encontrar culpables inmediatos, sino verdades técnicas, responsabilidades institucionales claras y, sobre todo, medidas preventivas que eviten que una tragedia similar vuelva a ocurrir.

    Remate editorial

    Las tragedias no se honran con discursos ni con archivos cerrados, sino con instituciones que funcionan. Investigar a fondo no es un acto de desconfianza, es un acto de responsabilidad.

    Cuando se trata de vidas humanas y de infraestructura estratégica, la transparencia no es una concesión política: es una obligación del Estado.

  • Entre generaciones: valores, crianza y el reto cultural de educar hoy

    Entre generaciones: valores, crianza y el reto cultural de educar hoy

    Con el paso de los años, muchas de las bases culturales que dieron forma a generaciones anteriores se han ido transformando. La educación en casa, los modales, las buenas costumbres y el respeto conceptos que antes parecían inamovibles hoy se enfrentan a una realidad distinta, marcada por cambios sociales profundos y acelerados.

    Quienes crecieron a mediados del siglo pasado recuerdan un entorno donde el respeto a los padres era absoluto. La autoridad familiar no se discutía y el comportamiento estaba estrechamente ligado a normas claras.

    No se trataba únicamente de obedecer, sino de entender que existía una jerarquía y una responsabilidad compartida dentro del hogar. Hoy, en muchos casos, esa estructura se ha diluido, y con ello la figura de autoridad se vuelve difusa, generando confusión tanto en padres como en hijos.

    Los cambios no solo se reflejan en la forma de vestir o en la música que se escucha, sino en la manera de hablar, relacionarse y enfrentar la vida. La juventud actual crece en un contexto completamente distinto: hiperconectado, acelerado y con una constante exposición a estímulos que influyen directamente en su conducta y percepción del mundo.

    En México, a pesar de estas transformaciones, aún persiste una característica cultural relevante: la cercanía familiar. Como se ha mencionado en diversas ocasiones desde el ámbito público incluidas reflexiones de la presidenta Claudia Sheinbaum y del expresidente Andrés Manuel López Obrador los abuelos siguen teniendo un papel importante en la crianza de los niños. No es una regla general, pero sí una constante cultural que marca diferencia. Los abuelos, en muchos hogares, se convierten en transmisores de valores, límites y consejos que complementan la formación de los menores.

    El contraste con Estados Unidos es evidente desde una perspectiva social. La independencia temprana de los niños responde, en gran medida, a dinámicas laborales y familiares distintas. Padres y madres que trabajan largas jornadas, familias monoparentales y contextos de disfunción obligan a muchos menores a pasar gran parte del día solos. Llegan de la escuela, se trasladan por su cuenta, entran a casa y se atienden como pueden hasta que algún adulto regresa por la noche, generalmente agotado.

    Este modelo genera una brecha importante en la supervisión y acompañamiento. No siempre hay tiempo ni energía para involucrarse a fondo en la vida cotidiana de los hijos: saber con quién conviven, qué consumen en redes sociales, qué tipo de música escuchan o qué valores están interiorizando. A cambio, se prioriza el cumplimiento de responsabilidades económicas, con la idea de que cubrir lo material compensa la ausencia emocional.

    En México, aunque no se está exento de estos problemas, muchos niños que reciben atención y educación en casa aún conservan ciertas buenas costumbres. Esto ocurre incluso frente a un entorno complejo donde la narcocultura, la apología del crimen en la música, la sexualización temprana y la falta de filtros en los contenidos digitales influyen cada vez más en las nuevas generaciones. No son fenómenos nuevos, pero hoy tienen mayor alcance y penetración.

    Para quienes somos padres, el escenario actual representa un desafío constante. Educar ya no es solo enseñar normas básicas, sino competir contra un sistema cultural que normaliza la inmediatez, la falta de límites y la relativización de valores. Aun así, la responsabilidad permanece: estar presentes, marcar límites, escuchar y guiar.

    Las generaciones cambian, la sociedad evoluciona y las costumbres se transforman. El verdadero reto no es detener ese cambio, sino acompañarlo sin perder lo esencial. Formar hijos con criterio, respeto y sentido humano en medio de esta transición cultural es una tarea compleja, pero necesaria. Y en ese esfuerzo cotidiano, compartido por miles de familias, se define buena parte del futuro social que estamos construyendo.

  • El costo de madurar en la política: la decisión de Miguel Ángel Yunes

    El costo de madurar en la política: la decisión de Miguel Ángel Yunes

    En estos días se ha reactivado un viejo ciclo de reproches y críticas contra mi amigo Miguel Ángel Yunes, a quien conozco personalmente desde hace más de veinte años. He caminado con él en colonias, en eventos públicos, en campañas, en desayunos improvisados en comunidades rurales e incluso en rutas de terracería y lodo durante recorridos 4×4. Esa cercanía me permite afirmar con plena convicción que detrás del personaje político existe un ser humano íntegro, disciplinado y profundamente comprometido con las causas que decide apoyar.

    Hoy, como siempre, respaldo su decisión. Una decisión que, dicho sea con claridad, no fue producto de ocurrencias ni impulsos, sino de un proceso personal e intelectual profundo: leyó, estudió, analizó y asumió el riesgo de inclinarse a favor del proyecto de nación encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Ese viraje, lejos de ser un acto de conveniencia, representa la evolución natural de un político que ha madurado, un hombre que ahora es padre de tres hijos y que enfrenta situaciones personales como cualquiera, aunque muchos prefieran ignorarlo.

    Sin embargo, la reacción no se hizo esperar. Ayer, un exdirigente partidista salió a atacarlo con estridencia, sin antes revisarse los bolsillos, sin examinar su propio historial y sin tomar en cuenta que el pasado, tarde o temprano, siempre habla. Entre ellos quienes han convivido durante décadas en los mismos espacios de poder conocen perfectamente esos expedientes. Y, por lo visto, Miguel sabe mucho más de lo que algunos quisieran recordar.

    Este tipo de ataques no sorprende. Vivimos una etapa donde la confrontación política dejó de ser ideológica para convertirse en disputa de intereses. La llamada “guerra contra el gobierno” ya no digamos contra Morena está activa y viene con fuerza. Quien decide tomar un camino distinto es inmediatamente objeto de linchamiento mediático por parte de quienes no toleran que alguien se salga del libreto.

    Pero también hay otra realidad que algunos pretenden minimizar: somos más los que apoyamos a Miguel, los que reconocemos su trayectoria, su capacidad de análisis y su derecho a evolucionar políticamente sin que ello sea utilizado como arma en su contra.

    Lo que está en juego no es un nombre, ni una militancia, ni un cálculo electoral. Lo que está en juego es la autenticidad, la congruencia y la libertad de pensamiento dentro de un ecosistema político que, a veces, castiga precisamente eso: pensar por cuenta propia.

    Ánimo, amigo. La política mexicana vive un reacomodo profundo y los ataques son parte del costo. Pero el tiempo como siempre pondrá a cada quien en su lugar.

  • Entre el agua y la esperanza: liderazgo y solidaridad ante la tragedia

    Entre el agua y la esperanza: liderazgo y solidaridad ante la tragedia

    Vemos el ir y venir de nuestra presidenta de México hacia las zonas más golpeadas por las inundaciones en los estados de Hidalgo, Veracruz y Puebla. Su presencia no solo representa un acto de gobierno, sino también un gesto humano que brinda fuerza y esperanza a miles de familias que hoy lo han perdido todo. Son regiones difíciles de acceder, incluso por vía aérea, donde la tragedia se mezcla con la resiliencia de un pueblo acostumbrado a levantarse.

    El trabajo del gobierno federal se ha enfocado en atender con rapidez los daños materiales y humanos que dejaron las lluvias torrenciales. Sin embargo, más allá de los recursos o los helicópteros de apoyo, lo que más necesita la gente en este momento es sentir que no está sola, que su dolor es escuchado y su sufrimiento comprendido.

    Por otro lado, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, se ha mantenido al frente del esfuerzo estatal, caminando entre el lodo y las comunidades afectadas, gestionando ayuda a ritmo acelerado para que los víveres, medicinas y refugios lleguen donde más se necesitan. Su presencia constante ha sido notoria, y su compromiso, visible. En tiempos donde las palabras sobran, la acción se vuelve el único lenguaje válido.

    Vale también reconocer la solidaridad de los gobernadores vecinos, como Samuel García, de Nuevo León, y Américo Villarreal, de Tamaulipas, quienes han extendido la mano para apoyar a Veracruz en esta emergencia. En un país que tantas veces se ve dividido por intereses políticos o partidistas, estos gestos de cooperación muestran el verdadero rostro del servicio público: el de la empatía y la unión ante la adversidad. Un aplauso para su generosidad y su disposición en momentos tan difíciles.

    Aun así, el panorama sigue siendo complejo. La desesperación y la necesidad hacen que muchas familias sientan que lo han perdido todo. Hay quienes claman por ayuda, quienes buscan a sus seres queridos y quienes simplemente esperan volver a empezar. Por eso, es fundamental que estos recorridos y promesas de apoyo no dejen fuera a nadie, absolutamente a nadie. La justicia social también se mide en la capacidad de no olvidar a los que menos voz tienen.

    En medio del desastre, no faltarán quienes intenten aprovechar políticamente la situación. Algunos querrán comparar lo que sucede con los gobiernos de Fidel Herrera, Calderón o cualquier otro pasado, buscando dividir o ganar reflectores. Pero hay que recordarlo con firmeza: no son tiempos ni formas. La política no se hace entre el lodo ni sobre el dolor de la gente. Aquí no se trata de colores ni de campañas; se trata de humanidad, de ayudar y punto.

    Hoy, más que nunca, México necesita unidad. Y aunque la tormenta haya arrasado con casas, caminos y cosechas, no podrá destruir la fuerza de un pueblo que siempre vuelve a levantarse.

  • Redes ilícitas y el desgaste de las instituciones

    Redes ilícitas y el desgaste de las instituciones

    En México atravesamos un momento delicado en el ámbito político, empresarial y social. Las noticias recientes no dejan lugar a dudas: cada vez más empresarios aparecen vinculados a redes de negocios ilícitos, mientras que funcionarios de alto rango enfrentan investigaciones y algunos exsecretarios estatales han sido detenidos y acusados de narcotráfico. No se trata de hechos aislados, sino de síntomas claros de una descomposición social que preocupa a ciudadanos y especialistas por igual.

    Al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, la muerte de un reconocido activista y líder conservador cercano al expresidente Donald Trump, abatido en lo que parece haber sido un acto de precisión estratégica, abre interrogantes sobre el rumbo del debate político y la radicalización ideológica. Estos sucesos trascienden lo local y revelan un escenario mundial en el que las tensiones políticas están alcanzando niveles que hace unos años parecían impensables.

    De regreso a nuestro país, los señalamientos contra empresarios involucrados en delitos federales son una muestra de que ya no existe respeto a las instituciones ni temor a la ilegalidad. Resulta inquietante observar cómo algunos de los personajes que suelen aparecer en foros económicos o en eventos sociales como “ejemplos de éxito y productividad” hoy enfrentan acusaciones por lavado de dinero, corrupción, tráfico de influencias y operaciones con recursos de procedencia ilícita. La contradicción entre la imagen pública y la realidad judicial refleja la fragilidad de nuestro sistema.

    El tema del llamado “huachicol fiscal” ha ganado relevancia y ocupa la atención mediática, pero no debe verse como un fin en sí mismo. Representa apenas una pieza de un entramado mucho más complejo que todavía está por salir a la luz. Lo cierto es que en México se abren investigaciones, pero queda por ver si el nuevo sistema judicial tendrá la fortaleza para sancionar con la misma firmeza a todos los actores involucrados.

    La sociedad observa expectante. El país necesita instituciones sólidas que actúen con transparencia y sin distinciones. Solo así será posible recuperar la confianza ciudadana y frenar el deterioro social que hoy parece avanzar sin pausa.