Categoría: Carlos Castillo

  • Accidente en el Tren Transístmico: investigar es una obligación, no una opción

    Accidente en el Tren Transístmico: investigar es una obligación, no una opción

    El pasado domingo 28 de diciembre, el accidente ocurrido en el Tren Transístmico dejó una estela de dolor que merece, antes que cualquier debate político o especulación, respeto, solidaridad y acompañamiento a las víctimas y a sus familias. Ante una tragedia de esta magnitud, la primera responsabilidad social es la prudencia.

    En este momento, todo apunta a que se trató de un accidente trágico. Sin embargo, asumirlo como tal no exonera al Estado mexicano de su deber más elemental: investigar con rigor técnico, independencia y transparencia. La prudencia no debe confundirse con omisión.

    Cuando ocurre un evento de esta naturaleza, todas las autoridades responsables de la seguridad, operación, construcción y mantenimiento del sistema ferroviario están obligadas a activar protocolos de emergencia institucional y ordenar peritajes técnicos exhaustivos que permitan identificar causas reales y no explicaciones convenientes. Una investigación seria debe responder, con datos verificables, preguntas fundamentales sobre el estado de la infraestructura, el material rodante, los programas de mantenimiento, los protocolos de operación y la actuación del personal involucrado.

    En este punto, resulta indispensable referirse a las normativas ferroviarias que rigen a los sistemas de transporte más seguros del mundo. Organismos como la Federal Railroad Administration (FRA) de Estados Unidos establecen criterios estrictos sobre inspección de vías, puentes, frenos, señalización y certificación de operadores. En Europa, los estándares EN y los sistemas de gestión de seguridad ferroviaria obligan a realizar análisis de riesgo sistémico y a documentar cada decisión técnica relacionada con la seguridad.

    México cuenta con ingenieros, peritos e investigadores de alto nivel capaces de aplicar estos criterios. No obstante, la credibilidad de la investigación dependerá de que se demuestre públicamente que se evaluó el cumplimiento o incumplimiento de dichos estándares. Y si existiera cualquier duda sobre independencia o integridad, la participación de expertos internacionales independientes no debería descartarse, sino considerarse una práctica responsable.

    Más allá del esclarecimiento del hecho, está en juego algo mayor: la seguridad nacional y la confianza pública. El Tren Transístmico es infraestructura estratégica, y por ello toda hipótesis debe ser analizada con seriedad, desde fallas técnicas o errores humanos hasta, si fuera necesario, la posibilidad de un acto deliberado. El sabotaje a un medio de transporte de esta categoría, aunque poco común, no puede ser ignorado sin análisis profundo, porque sus implicaciones trascienden lo local.

    La investigación no debe orientarse a encontrar culpables inmediatos, sino verdades técnicas, responsabilidades institucionales claras y, sobre todo, medidas preventivas que eviten que una tragedia similar vuelva a ocurrir.

    Remate editorial

    Las tragedias no se honran con discursos ni con archivos cerrados, sino con instituciones que funcionan. Investigar a fondo no es un acto de desconfianza, es un acto de responsabilidad.

    Cuando se trata de vidas humanas y de infraestructura estratégica, la transparencia no es una concesión política: es una obligación del Estado.

  • Entre generaciones: valores, crianza y el reto cultural de educar hoy

    Entre generaciones: valores, crianza y el reto cultural de educar hoy

    Con el paso de los años, muchas de las bases culturales que dieron forma a generaciones anteriores se han ido transformando. La educación en casa, los modales, las buenas costumbres y el respeto conceptos que antes parecían inamovibles hoy se enfrentan a una realidad distinta, marcada por cambios sociales profundos y acelerados.

    Quienes crecieron a mediados del siglo pasado recuerdan un entorno donde el respeto a los padres era absoluto. La autoridad familiar no se discutía y el comportamiento estaba estrechamente ligado a normas claras.

    No se trataba únicamente de obedecer, sino de entender que existía una jerarquía y una responsabilidad compartida dentro del hogar. Hoy, en muchos casos, esa estructura se ha diluido, y con ello la figura de autoridad se vuelve difusa, generando confusión tanto en padres como en hijos.

    Los cambios no solo se reflejan en la forma de vestir o en la música que se escucha, sino en la manera de hablar, relacionarse y enfrentar la vida. La juventud actual crece en un contexto completamente distinto: hiperconectado, acelerado y con una constante exposición a estímulos que influyen directamente en su conducta y percepción del mundo.

    En México, a pesar de estas transformaciones, aún persiste una característica cultural relevante: la cercanía familiar. Como se ha mencionado en diversas ocasiones desde el ámbito público incluidas reflexiones de la presidenta Claudia Sheinbaum y del expresidente Andrés Manuel López Obrador los abuelos siguen teniendo un papel importante en la crianza de los niños. No es una regla general, pero sí una constante cultural que marca diferencia. Los abuelos, en muchos hogares, se convierten en transmisores de valores, límites y consejos que complementan la formación de los menores.

    El contraste con Estados Unidos es evidente desde una perspectiva social. La independencia temprana de los niños responde, en gran medida, a dinámicas laborales y familiares distintas. Padres y madres que trabajan largas jornadas, familias monoparentales y contextos de disfunción obligan a muchos menores a pasar gran parte del día solos. Llegan de la escuela, se trasladan por su cuenta, entran a casa y se atienden como pueden hasta que algún adulto regresa por la noche, generalmente agotado.

    Este modelo genera una brecha importante en la supervisión y acompañamiento. No siempre hay tiempo ni energía para involucrarse a fondo en la vida cotidiana de los hijos: saber con quién conviven, qué consumen en redes sociales, qué tipo de música escuchan o qué valores están interiorizando. A cambio, se prioriza el cumplimiento de responsabilidades económicas, con la idea de que cubrir lo material compensa la ausencia emocional.

    En México, aunque no se está exento de estos problemas, muchos niños que reciben atención y educación en casa aún conservan ciertas buenas costumbres. Esto ocurre incluso frente a un entorno complejo donde la narcocultura, la apología del crimen en la música, la sexualización temprana y la falta de filtros en los contenidos digitales influyen cada vez más en las nuevas generaciones. No son fenómenos nuevos, pero hoy tienen mayor alcance y penetración.

    Para quienes somos padres, el escenario actual representa un desafío constante. Educar ya no es solo enseñar normas básicas, sino competir contra un sistema cultural que normaliza la inmediatez, la falta de límites y la relativización de valores. Aun así, la responsabilidad permanece: estar presentes, marcar límites, escuchar y guiar.

    Las generaciones cambian, la sociedad evoluciona y las costumbres se transforman. El verdadero reto no es detener ese cambio, sino acompañarlo sin perder lo esencial. Formar hijos con criterio, respeto y sentido humano en medio de esta transición cultural es una tarea compleja, pero necesaria. Y en ese esfuerzo cotidiano, compartido por miles de familias, se define buena parte del futuro social que estamos construyendo.

  • El costo de madurar en la política: la decisión de Miguel Ángel Yunes

    El costo de madurar en la política: la decisión de Miguel Ángel Yunes

    En estos días se ha reactivado un viejo ciclo de reproches y críticas contra mi amigo Miguel Ángel Yunes, a quien conozco personalmente desde hace más de veinte años. He caminado con él en colonias, en eventos públicos, en campañas, en desayunos improvisados en comunidades rurales e incluso en rutas de terracería y lodo durante recorridos 4×4. Esa cercanía me permite afirmar con plena convicción que detrás del personaje político existe un ser humano íntegro, disciplinado y profundamente comprometido con las causas que decide apoyar.

    Hoy, como siempre, respaldo su decisión. Una decisión que, dicho sea con claridad, no fue producto de ocurrencias ni impulsos, sino de un proceso personal e intelectual profundo: leyó, estudió, analizó y asumió el riesgo de inclinarse a favor del proyecto de nación encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Ese viraje, lejos de ser un acto de conveniencia, representa la evolución natural de un político que ha madurado, un hombre que ahora es padre de tres hijos y que enfrenta situaciones personales como cualquiera, aunque muchos prefieran ignorarlo.

    Sin embargo, la reacción no se hizo esperar. Ayer, un exdirigente partidista salió a atacarlo con estridencia, sin antes revisarse los bolsillos, sin examinar su propio historial y sin tomar en cuenta que el pasado, tarde o temprano, siempre habla. Entre ellos quienes han convivido durante décadas en los mismos espacios de poder conocen perfectamente esos expedientes. Y, por lo visto, Miguel sabe mucho más de lo que algunos quisieran recordar.

    Este tipo de ataques no sorprende. Vivimos una etapa donde la confrontación política dejó de ser ideológica para convertirse en disputa de intereses. La llamada “guerra contra el gobierno” ya no digamos contra Morena está activa y viene con fuerza. Quien decide tomar un camino distinto es inmediatamente objeto de linchamiento mediático por parte de quienes no toleran que alguien se salga del libreto.

    Pero también hay otra realidad que algunos pretenden minimizar: somos más los que apoyamos a Miguel, los que reconocemos su trayectoria, su capacidad de análisis y su derecho a evolucionar políticamente sin que ello sea utilizado como arma en su contra.

    Lo que está en juego no es un nombre, ni una militancia, ni un cálculo electoral. Lo que está en juego es la autenticidad, la congruencia y la libertad de pensamiento dentro de un ecosistema político que, a veces, castiga precisamente eso: pensar por cuenta propia.

    Ánimo, amigo. La política mexicana vive un reacomodo profundo y los ataques son parte del costo. Pero el tiempo como siempre pondrá a cada quien en su lugar.

  • Entre el agua y la esperanza: liderazgo y solidaridad ante la tragedia

    Entre el agua y la esperanza: liderazgo y solidaridad ante la tragedia

    Vemos el ir y venir de nuestra presidenta de México hacia las zonas más golpeadas por las inundaciones en los estados de Hidalgo, Veracruz y Puebla. Su presencia no solo representa un acto de gobierno, sino también un gesto humano que brinda fuerza y esperanza a miles de familias que hoy lo han perdido todo. Son regiones difíciles de acceder, incluso por vía aérea, donde la tragedia se mezcla con la resiliencia de un pueblo acostumbrado a levantarse.

    El trabajo del gobierno federal se ha enfocado en atender con rapidez los daños materiales y humanos que dejaron las lluvias torrenciales. Sin embargo, más allá de los recursos o los helicópteros de apoyo, lo que más necesita la gente en este momento es sentir que no está sola, que su dolor es escuchado y su sufrimiento comprendido.

    Por otro lado, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, se ha mantenido al frente del esfuerzo estatal, caminando entre el lodo y las comunidades afectadas, gestionando ayuda a ritmo acelerado para que los víveres, medicinas y refugios lleguen donde más se necesitan. Su presencia constante ha sido notoria, y su compromiso, visible. En tiempos donde las palabras sobran, la acción se vuelve el único lenguaje válido.

    Vale también reconocer la solidaridad de los gobernadores vecinos, como Samuel García, de Nuevo León, y Américo Villarreal, de Tamaulipas, quienes han extendido la mano para apoyar a Veracruz en esta emergencia. En un país que tantas veces se ve dividido por intereses políticos o partidistas, estos gestos de cooperación muestran el verdadero rostro del servicio público: el de la empatía y la unión ante la adversidad. Un aplauso para su generosidad y su disposición en momentos tan difíciles.

    Aun así, el panorama sigue siendo complejo. La desesperación y la necesidad hacen que muchas familias sientan que lo han perdido todo. Hay quienes claman por ayuda, quienes buscan a sus seres queridos y quienes simplemente esperan volver a empezar. Por eso, es fundamental que estos recorridos y promesas de apoyo no dejen fuera a nadie, absolutamente a nadie. La justicia social también se mide en la capacidad de no olvidar a los que menos voz tienen.

    En medio del desastre, no faltarán quienes intenten aprovechar políticamente la situación. Algunos querrán comparar lo que sucede con los gobiernos de Fidel Herrera, Calderón o cualquier otro pasado, buscando dividir o ganar reflectores. Pero hay que recordarlo con firmeza: no son tiempos ni formas. La política no se hace entre el lodo ni sobre el dolor de la gente. Aquí no se trata de colores ni de campañas; se trata de humanidad, de ayudar y punto.

    Hoy, más que nunca, México necesita unidad. Y aunque la tormenta haya arrasado con casas, caminos y cosechas, no podrá destruir la fuerza de un pueblo que siempre vuelve a levantarse.

  • Redes ilícitas y el desgaste de las instituciones

    Redes ilícitas y el desgaste de las instituciones

    En México atravesamos un momento delicado en el ámbito político, empresarial y social. Las noticias recientes no dejan lugar a dudas: cada vez más empresarios aparecen vinculados a redes de negocios ilícitos, mientras que funcionarios de alto rango enfrentan investigaciones y algunos exsecretarios estatales han sido detenidos y acusados de narcotráfico. No se trata de hechos aislados, sino de síntomas claros de una descomposición social que preocupa a ciudadanos y especialistas por igual.

    Al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, la muerte de un reconocido activista y líder conservador cercano al expresidente Donald Trump, abatido en lo que parece haber sido un acto de precisión estratégica, abre interrogantes sobre el rumbo del debate político y la radicalización ideológica. Estos sucesos trascienden lo local y revelan un escenario mundial en el que las tensiones políticas están alcanzando niveles que hace unos años parecían impensables.

    De regreso a nuestro país, los señalamientos contra empresarios involucrados en delitos federales son una muestra de que ya no existe respeto a las instituciones ni temor a la ilegalidad. Resulta inquietante observar cómo algunos de los personajes que suelen aparecer en foros económicos o en eventos sociales como “ejemplos de éxito y productividad” hoy enfrentan acusaciones por lavado de dinero, corrupción, tráfico de influencias y operaciones con recursos de procedencia ilícita. La contradicción entre la imagen pública y la realidad judicial refleja la fragilidad de nuestro sistema.

    El tema del llamado “huachicol fiscal” ha ganado relevancia y ocupa la atención mediática, pero no debe verse como un fin en sí mismo. Representa apenas una pieza de un entramado mucho más complejo que todavía está por salir a la luz. Lo cierto es que en México se abren investigaciones, pero queda por ver si el nuevo sistema judicial tendrá la fortaleza para sancionar con la misma firmeza a todos los actores involucrados.

    La sociedad observa expectante. El país necesita instituciones sólidas que actúen con transparencia y sin distinciones. Solo así será posible recuperar la confianza ciudadana y frenar el deterioro social que hoy parece avanzar sin pausa.

  • Un Año de Resultados: Claudia Sheinbaum y la Nueva Política

    Un Año de Resultados: Claudia Sheinbaum y la Nueva Política

    Acostumbrados a los viejos tiempos donde los informes de gobierno eran maquillados, saturados de cifras dudosas y discursos repetitivos sin sustento real, hoy México presencia un cambio. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha demostrado que gobernar no se trata de discursos huecos, sino de presentar datos duros, avances palpables y resultados concretos.

    Este primer año no ha sido nada fácil. El país enfrentó desafíos enormes en materia de seguridad, infraestructura y tejido social. Sin embargo, la presidenta no se escondió tras excusas ni simulaciones: se plantó frente a la nación con un informe realista y con cifras que reflejan avances en temas clave. Desde proyectos estratégicos de infraestructura, hasta programas de apoyo social que llegan a quienes más lo necesitan, Sheinbaum ha dejado claro que su administración no está para improvisaciones, sino para transformar.

    Seguridad y Política Exterior

    El avance en materia de seguridad se palpa en los acuerdos binacionales que buscan disminuir la violencia y cerrar el paso al crimen organizado. A esto se suma un sistema judicial que pronto será puesto a prueba, pero que ya se vislumbra como una pieza central en la consolidación del estado de derecho.

    Un Año de Paz Política

    Y aunque en el Senado los encontronazos no faltan con dimes, diretes y hasta golpes bajos que algunos legisladores insisten en protagonizar, México vive hoy una paz política distinta. Las pugnas parlamentarias son más espectáculo que crisis real, mientras que el país proyecta hacia el mundo una imagen de madurez y estabilidad social y económica.

    Si antes los informes eran pasarelas políticas, hoy son un reflejo del compromiso con la verdad. Y aunque a los senadores les encanta “echarle chile al caldo” con pleitos y desplantes, lo cierto es que el liderazgo de Sheinbaum se mantiene firme, con un estilo sereno pero efectivo que comienza a marcar una nueva era en la política mexicana.

    Conclusión

    No es nada fácil gobernar México, pero Claudia Sheinbaum ha demostrado que se puede hacerlo con datos, disciplina y visión de futuro. Por eso, desde este espacio, la felicitamos por un año de grandes logros que ya dejan huella en la historia reciente.

  • Manolo Jiménez: un gobernador cercano y eficaz

    Manolo Jiménez: un gobernador cercano y eficaz

    Gobernadores de distintos partidos y regiones suelen distinguirse por la manera en que ejercen el poder y administran los recursos públicos. Algunos destacan por el discurso, otros por las apariciones mediáticas, y unos pocos por el trabajo constante y silencioso que logra resultados visibles para su población. En ese grupo selecto se encuentra Manolo Jiménez Salinas, gobernador del estado de Coahuila, quien hoy representa un ejemplo de cómo hacer política con cercanía, disciplina y eficacia.

    Lejos de la faramalla o de la confrontación innecesaria, Manolo se ha caracterizado por mantener un estilo propio: formado en la clase política, pero con los pies en la tierra. Lo mismo se le puede ver caminando por las calles, conviviendo con su familia, degustando la comida típica de la región o supervisando de primera mano las obras y proyectos estratégicos de su gobierno. Esa cercanía con la gente lo convierte en un líder que entiende a su estado no desde la oficina, sino desde la vida diaria de sus habitantes.

    Seguridad como prioridad

    Uno de los ejes más relevantes de su administración ha sido la seguridad, tema que históricamente ha sido un reto para todo el norte del país. Jiménez no solo ha reforzado la coordinación con las fuerzas estatales y federales, sino que también ha promovido estrategias locales que mantienen a Coahuila como uno de los estados más seguros de México, lo cual ha dado confianza a empresarios, inversionistas y familias. El seguimiento puntual a cada detalle operativo ha sido clave para consolidar esta estabilidad.

    Desarrollo económico e industrial

    El gobernador también ha impulsado proyectos de desarrollo económico que colocan a Coahuila como un referente en la industria automotriz, energética, minera y de exportación. Gracias a su ubicación estratégica y a una mano de obra altamente calificada, el estado se ha convertido en un punto de atracción para nuevas inversiones nacionales y extranjeras.

    Hoy Coahuila mantiene en la región una presencia industrial sólida y de gran relevancia. Empresas de talla internacional como General Motors, Daimler, Stellantis, John Deere y Grupo DeAcero han encontrado en el estado un lugar seguro y confiable para crecer. A ellas se suman decenas de proveedores y armadoras que hacen de Coahuila uno de los principales polos manufactureros de México, especialmente en el ramo automotriz, donde se producen vehículos y autopartes que se exportan a Estados Unidos, Canadá y diversos países de Europa y Asia.

    Este dinamismo industrial ha permitido que Coahuila se coloque entre los primeros lugares en empleo formal a nivel nacional, lo que refleja no solo crecimiento económico, sino también estabilidad laboral y confianza empresarial.

    Gobernar sin mentirle al pueblo

    A diferencia de otras figuras políticas que privilegian el espectáculo o el protagonismo, Jiménez se mantiene como siempre ha sido: franco, directo y sin adornos innecesarios. No promete lo que no puede cumplir, y concentra su energía en gestionar eficazmente los recursos para que cada peso se traduzca en resultados. Esa honestidad le ha valido el reconocimiento de propios y extraños, y ha generado un clima de confianza que se refleja en la percepción ciudadana hacia su gobierno.

    Avanzar a pasos de gigante

    Como él mismo lo ha expresado, Coahuila avanza a pasos de gigante, con rumbo firme y con una visión que combina tradición y modernidad. Manolo Jiménez se consolida así como un gobernador ejemplar: cercano a la gente, comprometido con la seguridad y enfocado en un desarrollo sostenible para su estado.

    Desde este espacio, vaya una felicitación al gobernador Manolo Jiménez y al pueblo de Coahuila por el gran trabajo que juntos están realizando en un estado que hoy brilla con fuerza en el mapa político, económico e industrial de México.

  • Diálogo y respeto, pilares que no deben perderse en la tribuna

    Diálogo y respeto, pilares que no deben perderse en la tribuna

    En una lamentable distorsión de lo que representa la investidura parlamentaria, la tribuna del Senado se convirtió recientemente en escenario de confrontación personal. Presenciamos a un legislador, integrante de un partido con profundo peso histórico, agredir públicamente a su propio dirigente.

    Más allá de provocaciones o contextos previos, la elegancia, el porte y la finura nunca deben perderse, sobre todo en quienes son referentes morales de una organización política. La ciudadanía espera de sus representantes mesura y altura de miras, no expresiones que evocan violencia ni gestos que desdibujan la dignidad del cargo.

    En un país que enarbola el lema de “abrazos, no balazos”, resulta indispensable recordar que este principio no debería limitarse al combate social, sino extenderse también al ámbito parlamentario, donde las diferencias deben resolverse con razones y argumentos, nunca con ofensas o golpes.

    Queda por ver cuál será la respuesta legal e institucional de ambas partes, pero lo verdaderamente trascendente será que de este episodio surja una lección: que el Senado recupere su esencia como espacio de diálogo, respeto y construcción de consensos, lejos de la violencia verbal o física. Solo así se honrará el mandato ciudadano y se fortalecerá la democracia.

    Un abrazo y saludos cordiales a todas y todos los senadores de la República.

  • Entre dimes y diretes: México en la encrucijada política

    Entre dimes y diretes: México en la encrucijada política

    Una senadora y la polémica petición a Washington

    En días recientes, una senadora mexicana encendió el debate nacional al solicitar de manera pública la intervención total del gobierno de Estados Unidos para combatir al crimen organizado en nuestro país. La declaración levantó críticas inmediatas, pues más allá de la intención, se pasa por alto que históricamente la nación vecina siempre ha estado involucrada directa o indirectamente en labores de inteligencia y, en algunos casos, operativas en los episodios más relevantes de la lucha contra el narcotráfico.

    Lo cierto es que plantear una presencia “ejecutoria” de fuerzas armadas extranjeras en suelo mexicano es constitucionalmente inviable, a menos que fuera autorizado expresamente por la Presidencia de la República. En la memoria colectiva permanecen experiencias pasadas, como la Iniciativa Mérida o las operaciones encubiertas de la DEA, que muestran cómo la participación de Estados Unidos ha sido constante, aunque nunca con carácter oficial de ocupación militar.

    Trapitos al sol: la residencia de Fernández Noroña

    Como si los reflectores no bastaran, otra historia se suma al álbum político nacional. Una operación de inteligencia de esas que parecen sacadas de novela, pero ocurren en la vida real reveló que el senador y presidente de la Mesa Directiva, Fernández Noroña, posee una residencia con un valor estimado de 12 millones de pesos.

    Un pequeño detalle que desentona con la narrativa de la austeridad y la congruencia política. Para ponerlo en contexto: la mayoría de sus antecesores vivían en casas rentadas o propiedades cuyo valor no superaba los 3 millones. La pregunta no es solo cuándo la adquirió, ni por cuánto, ni cuánto paga de hipoteca. La verdadera duda es: ¿se puede predicar la sencillez desde un palacete?

    Claro está, un intelectual como el senador podría argumentar que con sus honorarios puede cubrirlo. Y si además suma su Volvo de 600 mil pesos, tampoco parece un exceso; al fin y al cabo, es más barato que mantener a dos turnos de guaruras con sus viáticos, salarios y camionetas blindadas. Quizá la lógica es simple: mejor una hipoteca que ocho escoltas. El sarcasmo, inevitable.

    Claudia Sheinbaum y el nuevo hospital de Acapulco

    En contraste con los escándalos, el país también recibió buenas noticias. La presidenta Claudia Sheinbaum inauguró un hospital de alta especialidad en la ciudad de Acapulco, una obra que representa no solo el cumplimiento de una promesa de campaña, sino también una respuesta a la urgente necesidad de fortalecer el sistema de salud en Guerrero tras los estragos de fenómenos naturales y el rezago histórico en infraestructura.

    Las imágenes difundidas muestran un complejo moderno, equipado y listo para atender a la población. Se trata de un paso firme hacia la reconstrucción de la confianza en las instituciones de salud pública. No obstante, queda claro que más allá de inauguraciones aisladas, el país necesita una reforma integral al sistema sanitario, una tarea que según fuentes cercanas al Ejecutivo podría colocarse pronto en la mesa legislativa.

    Relevo en San Lázaro: oportunidad para el Congreso

    Otro acontecimiento próximo a definirse es el relevo en la presidencia de la Cámara de Diputados, que por disposición legal corresponderá al Partido Acción Nacional. Sergio Gutiérrez Luna, presidente saliente, ya ha señalado que el cambio será respetado y aceptado en plena institucionalidad.

    El reto para el nuevo liderazgo será demostrar que el Congreso puede trascender las pugnas partidistas y generar consensos que se traduzcan en beneficios reales para los ciudadanos. Con una agenda nacional cargada de temas sensibles seguridad, salud, economía la pluralidad legislativa será puesta a prueba.

    Entre el debate y los hechos

    México se encuentra, una vez más, en la tensión entre los discursos políticos y la ejecución de acciones concretas. Mientras algunos actores apelan a soluciones externas que rayan en lo inconstitucional, otros dejan entrever que la austeridad puede ser muy relativa según la cuenta bancaria.

    Al final, lo que la ciudadanía espera no son discursos vacíos ni mansiones disfrazadas de modestia, sino resultados palpables que garanticen seguridad, bienestar y desarrollo. Porque, como siempre, entre dimes y diretes… el pueblo sigue esperando.

  • El fin de un ciclo y el inicio de otro

    El fin de un ciclo y el inicio de otro

    Si en algún momento la señora Beatriz Gutiérrez Müller decidiera emprender un nuevo rumbo académico en España, Francia, Noruega o incluso El Salvador, no sería mal visto. Al contrario, tendría plena libertad de hacerlo, ya que su papel como primera dama concluyó y su tiempo en la esfera pública ligada a la Presidencia de México terminó con el cierre del sexenio anterior. Lo que ella y el presidente López Obrador realizaron durante seis años de gobierno ya quedó en la historia, con luces y sombras, y con la mayoría de compromisos cumplidos.

    Hoy el escenario político tiene un nuevo rostro: la presidenta Claudia Sheinbaum y su equipo de trabajo. No hay que confundirnos: el sexenio de AMLO ya concluyó. El país entró en una nueva etapa que exige mirar hacia adelante, con una agenda propia y desafíos inmediatos.

    El riesgo de la opulencia en un movimiento popular

    Quienes sí deben cuidar más la percepción ciudadana son los políticos en funciones que, atraídos por la presunción, la opulencia y la elegancia, se alejan de la base que los llevó al poder. El movimiento de la llamada Cuarta Transformación nació con la bandera de estar cerca del pueblo, caminar con él, escuchar sus necesidades y responder con sensibilidad. Por ello, resulta contradictorio cuando algunos actores políticos se muestran más cómodos en escenarios de privilegio que en las calles donde se viven los problemas reales.

    La congruencia será clave: o se mantienen fieles a la ideología que abrazaron, o bien deberán buscar en otros partidos el espacio que mejor encaje con sus ambiciones personales.

    México, Estados Unidos y la presión anticorrupción

    En paralelo, en los cafés de la comunidad mexicana en Estados Unidos se comenta que la mano dura del gobierno norteamericano empieza a dar resultados en sectores vinculados con la corrupción. Empresarios que antes estuvieron inmersos en prácticas irregulares se han visto forzados a negociar con las autoridades y, en algunos casos, a reparar los daños.

    Ese ejemplo de presión institucional deja una reflexión: si el crimen organizado en México decidiera entregar sus armas y optar por la negociación y la paz, se daría un paso decisivo hacia el fin de una guerra absurda que ha costado miles de vidas.

    Una reflexión necesaria

    Como recordaba Mahatma Gandhi: “No hay camino hacia la paz, la paz es el camino”. Quizá ha llegado la hora de retomar esa frase con seriedad y construir, desde la política, la justicia y la ciudadanía, un nuevo horizonte para México.