Castiguen a los Chayoteros

¿Quién paga la campaña negra contra Fernández Noroña? Se pregunta la presidenta Claudia Sheinbaum hoy en Palacio Nacional, tras los acontecimientos criminales ocurridos en el Senado hace un par de días. La pregunta no es menor y, a ser franco, la presidenta Sheinbaum se queda corta al mencionar únicamente una campaña en redes sociales con decenas de miles de bots y trolls para generar tendencias en Twitter. Porque, a pesar de ser cierto, es aún más grotesca la embestida que desde la radio y la televisión se lanza contra Noroña y, por ende, contra la 4T.

La cobertura de medios y periodistas sobre la agresión que cometió Alito Moreno contra Fernández Noroña debería guardarse y exponerse en las escuelas y academias de periodismo en México. Esto con el fin de que los estudiantes aprendan con exactitud lo que un periodista no debe hacer: no debe ser mentiroso como Azucena Uresti; no debe minimizar los hechos como Ciro Gómez Leyva; no debe festejarlos como Joaquín López-Dóriga; no debe burlarse como José Cárdenas; y, finalmente, no debe alentarlos como cualquier integrante de TV Azteca. Es imposible no sentir furia ante la oferta informativa que existe en México. Ahora sí que: tan pocos chayoteros para tanto pueblo. Y sí, sé que ustedes pensarán que tenemos las redes sociales, y es cierto. Bueno, esta misma videocolumna o columna la estará leyendo en el portal de Los Reporteros MX o escuchando en YouTube, ya que mi voz no se puede encontrar en medios tradicionales. Probablemente también piense que aquellos que son desinformados son la minoría, lo cual también es cierto. No se necesita mucho talento o inteligencia para hacer un ejercicio aritmético: a pesar del apocalipsis de país que venden los medios, la presidenta Claudia Sheinbaum llegará a su primer informe de gobierno con un 70% de aprobación. Si 7 de cada 10 mexicanos aprueban a Sheinbaum, es claro que 7 de cada 10 no creen ni confían en los medios y periodistas que todos los días intentan lanzar tierra al proyecto de la científica.

Sin embargo, me temo que en este punto no se trata de porcentajes. El ejemplo perfecto lo tenemos con Alejandro Moreno Cárdenas. Verá usted: en la Cámara de Senadores hay 128 personas que la integran. De esas 128, 13 son priistas; la semana pasada eran 14. Es decir, con el paso del tiempo son menos. Y no solo eso: hace 50 años el PRI representaba el 100% de esos senadores; hace 25 años eran más de la mitad. Hoy apenas representan el 10%. Dimensionemos, por favor: 1 de cada 10. Por primera vez en 96 años, el PRI no tendrá representación en la Mesa Directiva del Senado. ¿Cree usted que Alito Moreno desconoce estos datos? Claro que los conoce. Claro que sabe que es una minoría al borde de la extinción. Sabe a la perfección que su existencia y la de otras 12 personas representan apenas un 10%. Y, aun sabiéndolo, de manera premeditada y planeada decidió atacar al presidente del Congreso, Gerardo Fernández Noroña.

Aquí viene la parte espeluznante: ese diminuto personaje, representante del 10%, tuvo al 98% de los medios y periodistas a su favor, defendiéndolo, apoyándolo y haciéndole preguntas e entrevistas a modo. En cambio, el representante del partido en el poder, el que refleja al 70% de la población, tuvo a ese 98% de medios y periodistas —ojo— no criticándolo, sino destruyéndolo y pulverizándolo.

Es curioso cómo inicia y termina esta semana. Fue el lunes pasado cuando la periodista Sabina Berman decidió abrir el debate con un tema que generó mucha controversia, pues sostuvo que la prensa necesitaba reglas del juego claras. Reglas que establecieran un orden para aquellos periodistas y medios que mintieran y que, en caso de hacerlo, fueran castigados. La propia Berman nunca dijo con qué se les tenía que castigar —si con multas o con cárcel—. Lo único que sé es que, si en México hubiera una ley que castigara a periodistas mentirosos y calumniadores, con lo ocurrido esta semana, mañana nadie estaría dando noticias en la radio o en la televisión.

Para mí, el adversario —como simpatizante de la izquierda— no es el PRI o el PAN, que se encuentran en situación de mortandad y en condiciones paupérrimas. Para mí, el adversario de los mexicanos son los medios, son los chayoteros, son aquellos que todos los días mienten con impunidad y violan nuestros derechos: nuestro derecho de acceso a la información. La violencia llama a la violencia, y quienes la minimizan la respaldan; quienes la ironizan la respaldan; quienes la festejan la respaldan.

“¿Quién paga la campaña?”, pregunta la presidenta Sheinbaum. Solo quien la paga y ella pueden saberlo. ¿Cuál es el límite de la tolerancia? ¿Cuál es la frontera del pragmatismo? ¿Qué tenía que pasarle a Noroña para que Alejandro Moreno fuese arrestado? Solo lo sabremos hasta que suceda. Y, por el bien de todos, ojalá ni usted ni nadie lo descubra hoy ni nunca.

PD: Hoy publicamos que ganamos una demanda contra la senadora Cecilia Guadiana, pues a la morenista se le ocurrió que era buena idea demandar a un periodista. La libertad de expresión ganó, y eso es lo que importa.

Nos leemos mañana.

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