La Asociación Civil Litigio Estratégico Indígena denunció que Casa Pedro Domecq y su Centro Cultural Ecuestre utilizaron la Guelaguetza como marca comercial a través de un espectáculo privado en el Estado de México, por lo que se exigió la intervención del gobierno de Oaxaca para proteger la festividad reconocida como patrimonio cultural de los pueblos indígenas y afromexicanos.
La Guelaguetza, símbolo de identidad, memoria colectiva y reciprocidad comunitaria en Oaxaca, se encuentra en el centro de una nueva controversia luego de que la asociación Litigio Estratégico Indígena denunciara a Casa Pedro Domecq por utilizar su nombre y elementos culturales con fines comerciales en un espectáculo privado en Texcoco, Estado de México.
A través de promocionales, el Centro Cultural Ecuestre Domecq, ubicado en Texcoco, Estado de México, anunció el evento “La Guelaguetza ecuestre, tradición en movimiento”, programado para los días 14 y 15 de marzo, presentado como una experiencia familiar que fusiona caballos, música en vivo y bailes representativos en la festividad oaxaqueña, con boletos que van desde los 300 pesos hasta 2 mil 300 pesos en palco VIP.
La institución promueve el espectáculo como una propuesta artística temática; sin embargo, para la organización indígena se trata de una apropiación cultural que descontextualiza una tradición comunitaria y la transforma en un producto de entretenimiento ajeno a los pueblos que la han preservado por generaciones.
En su pronunciamiento, Litigio Estratégico Indigena recordó que el artìculo 2 de la Ley de Protección de Acceso y Difusión para la festividad de la Guelaguetza del Estado de Oaxaca reconoce esta celebración como patrimonio cultural material e inmaterial de los pueblos indígenas y afromexicanos, cuando el significado va más allá de lo festivo al representar comunidad, identidad y prácticas ancestrales.
Finalmente, la asociación exigió la intervención de las autoridades oaxaqueñas para determinar si existe una vulneración del marco legal y aplicar medidas de protección, advirtiendo que cuando la cultura se utiliza sin orígenes y sin responsabilidad se convierte en apropiación, y que el silencio institucional también pone en riesgo la preservación del patrimonio comunitario.

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