Cantinflear con ideológica desideologización

Da gusto que la política mexicana cantinflee y reivindique elementos propios de la idiosincrasia nacional que parecían despreciados por las altas esferas partidistas, que se alejan de aquello que les resulta innegablemente próximo. La carta de presentación de ese baluarte de la democracia y la libertad que constituye Somos México, en proceso de convertirse en partido político nacional, afirmando que “no pertenecen a ninguna etiqueta ideológica tradicional” que “no es un partido de ideologías duras” que no es “de izquierda ni de derecha”, deja tan claro como el lodo cuales son sus principios, y que, si a alguien no le gustan, tienen otros.

En Somos México convergen tres vertientes distintas que provienen del mismo afluente  de indefinición pragmática y lucha por la recuperación de los privilegios perdidos, se puede encontrar desde ex árbitros electorales que dominaron el arte del gatopardismo democratico para que todo cambiara sin que nada cambiara, mientras se aferraron al IFE/INE como un hueso que no se puede soltar; pasando por ciudadanos apartidistas, más partidistas que los partidarios, defensores del mercado, críticos de las políticas redistributivas, y que privilegian el papel de élites, instituciones y la “racionalidad”, sobre demandas populares; hasta demócratas constipados como Guadalupe Acosta Naranjo, Emilio Álvarez Icaza, Cecilia Soto y Fernando Belaunzarán, aliados del orden institucional jerárquico y de un estilo de política poco participativa, más de élite, autoritarios moderados pues.

En pocas palabras, nada de ideologías, sino todo lo contrario, una firme ideología no ideológica disfrazada y no declarada. Una ideología encubierta, funcional al statu quo y los privilegios de los privilegiados, que reniega de una visión transformadora y reduce la política a la mera “gestión eficiente”, después de todo, ¿qué necesidad hay de cambiar algo si no hay nada que cambiar? México es un paraíso igualitario, justo y democrático, al que sólo le falta decretar que es primer mundo para ser primer mundo, al que sólo le falta creérsela, imaginar cosas chingonas.

Entrados en gastos

Lo bueno, es que esto de no ser de izquierda ni de derecha o ser de izquierda al mismo tiempo que se es de derecha sin dejar de ser de derecha, ni dejar de ser de izquierda, pero no por eso siendo de izquierda o de derecha, no es exclusivo de Somos México. No. Morena cubre todo el pantone político, el PAN sostiene que sus valores son patria, familia y libertad, al mismo tiempo que promueve políticas a favor del mercado que desarticulan la vida familiar, y el PRI y Movimiento Ciudadano como dicen una cosa, dicen otra. México es, afortunadamente y pesele a quien le pese, un país libre de ideologías que navega a la deriva del mercado, protegido por su invisible mano interventora, omnipresente y omnipotente.

  • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.

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