Un ángel con rasgos de la primera ministra italiana desató polémica política y eclesiástica; el Vaticano pidió eliminarlo y el mural quedó literalmente sin cabeza.
Un intento de restauración artística terminó convertido en escándalo celestial. Un ángel con el rostro de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, fue borrado de un fresco en la basílica de San Lorenzo in Lucina, en pleno centro de Roma, luego de que la imagen desatara críticas políticas, incomodidad en el Vaticano y hasta peregrinaciones más curiosas que devotas.
La figura, pintada por Bruno Valentinetti, mostraba a uno de los ángeles de la capilla con un notable parecido a Meloni, líder de la derecha italiana y actual jefa de gobierno. El detalle no pasó desapercibido: el diario La Repubblica destapó el caso y encendió la polémica, provocando el enojo de la oposición y la irritación del cardenal Baldo Reina, vicario general de Roma.

El resultado fue tan drástico como simbólico. Cuando el templo abrió sus puertas, el ángel ya había sido repintado y decapitado, como si la solución al problema fuera borrar el rostro… y la cabeza completa. El párroco Daniele Micheletti justificó la decisión al señalar que la imagen se volvió “divisiva” y que había fieles más interesados en tomarse fotos que en rezar. Un ángel famoso, pero poco espiritual.
Valentinetti aseguró que la eliminación se hizo a petición directa del Vaticano. La Santa Sede, fiel a su estilo, guardó silencio, mientras la diócesis anunció una investigación. El cardenal Reina advirtió que el arte sacro no debe usarse ni explotarse, aunque el daño ya estaba hecho.
El Ministerio de Cultura italiano también abrió una indagatoria, pese a que el mural, realizado en el año 2000, no está protegido. Meloni, por su parte, optó por el sarcasmo y publicó la imagen en Instagram con la frase: “No, definitivamente no parezco un ángel”. Al menos, el sentido del humor sobrevivió al fresco.

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