Autor: Los Reporteros Mx

  • Ranking de universidades 

    Ranking de universidades 

    Durante este mes recibí la invitación para participar en una encuesta a profesores, cuyo objetivo es realizar una guía de las mejores universidades de México. El ejercicio está organizado por el periódico El Universal, lo cual me generó demasiadas preguntas sobre el proceso metodológico de la encuesta, así que pedí algunos detalles que describo en este escrito. 

    Están haciendo un “ranking general de instituciones”, donde se aplicarán mil encuestas de 67 instituciones que aceptaron la invitación aunque solo consideran siete estados de la República Mexicana. Entonces, resulta que el ranking general no es tan general porque solo participan: la Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Morelos, Nuevo León, Puebla y Querétaro. 

    Con este inicio ya se ven elementos que cuestionar en la metodología, porque de las 31 entidades de la república, únicamente se consideran siete. De los estados participantes no se determina un universo de profesores concreto, no se me aclara qué criterios se dan para considerar las Instituciones de Educación Superior, pero sí se consideran las de sostenimiento público y privado. Se concentraron en profesores de universidades, pero muchos trabajamos en más de una universidad, sobre todo si tenemos contratos temporales, a pesar de que el periódico elaboró el instrumento acompañado de instituciones como la ANUIES este detalle no se aclara si se considera. 

    Para la selección de los informantes El Universal envió una serie de requisitos a las instituciones participantes y éstas se encargaron de devolver la lista de datos personales de los profesores que las universidades seleccionaron. Me comentaron que se invita a participar a instituciones que forman parte de la ANUIES y FIMPES, ellos son quienes exigen si participan en dos modalidades disponibles: ranking de universidades o programas de licenciatura. Esto también deja desprovisto de validez la información estadística ya que no hay una selección del tamaño de la muestra por lo cual no es representativa porque cada universidad determina si participa o no. 

    Cuando respondí la encuesta me di cuenta que el instrumento parece más una evaluación sumativa para calificar numéricamente a las instituciones. Te dan una lista de Instituciones de Educación Superior y uno tiene que determinar la asignación de una puntuación del 1 al 10, donde 1 es una calificación baja y 10 la calificación más alta. La entrevista se desarrolla vía telefónica y la entrevistadora te nombra las universidades para que uno las califique, eso es todo. Los resultados se publicarán el próximo 17 de marzo en la página oficial del periódico, por si les interesa saber cuáles son los resultados, le dedicaré una lectura detallada.

    Xunu’

    Aprovecho esta entrega para enviar mi pésame al personal de las Fuerzas Armadas que el domingo perdieron la vida, mi amplio reconocimiento al Gabinete de seguridad y todo su personal. Mi felicitación por el exitoso operativo del fin de semana que espera ser un paso para ver al país en paz. 

  • El llanto del general

    El llanto del general

    Hay momentos en la vida pública de un país que condensan años de dolor en unos cuantos instantes. El lunes, durante la conferencia de prensa de la presidenta, el general Trevilla casi rompe en llanto al referirse a los elementos caídos en cumplimiento de su deber; hablamos de todo un gesto humano que condensa lo que ha sido la realidad del dolor que deja consigo la lucha contra el crimen. En ese instante que pasará a la historia, el general cargó sobre sus hombros el peso de miles de víctimas, nos mostró el rostro de una institución que, bajo una perspectiva distinta a la de la guerra contra el narco de Felipe Calderón, se enfrentó de manera valiente a los generadores de violencia.

    El abatimiento del llamado “Mencho”, líder del CJNG, no es un asunto menor, se trata de uno de los principales articuladores de la violencia criminal contemporánea en México que sembró terror y convirtió regiones enteras en zonas de guerra no declarada.

    Por eso, el llanto del general para nada representa debilidad, sino una catarsis pues se trata del desahogo de quien sabe que en cada operativo se presentan consecuencias humanas profundas como en este caso. Sin embargo, mientras millones de mexicanos sentimos un orgullo profundo, no dejan de aparecer los comentócratas que prefieren el mezquino cálculo político, negándose a reconocer que hoy el combate a la delincuencia organizada se realiza con determinación y se rehúsan a admitir que el Estado está recuperando territorio, autoridad y legitimidad con acciones contundentes como esta. Aquí lo lamentable es que se exijan resultados inmediatos al mismo tiempo que se desprecia cualquier avance si este no encaja con su narrativa, por eso resulta una verdadera lástima que se les olvide que la seguridad se construye con estrategia, inteligencia, coordinación y, sí, con el uso legítimo de la fuerza.

    Ahora bien, combatir a los grandes generadores de violencia no excluye la obligación de combatir las causas. La pobreza estructural, la desigualdad lacerante, la descomposición comunitaria y la corrupción institucional han sido históricamente el caldo de cultivo del crimen organizado. Luego entonces, pretender que la pacificación dependa exclusivamente de operativos armados sería tan ingenuo como pensar que los programas sociales no resultan importantes para desarticular cárteles transnacionales dado que la paz verdadera exige ambas dimensiones: autoridad y justicia social.

    En este punto cobra relevancia la visión de un nuevo partido que emerge en el debate público: el Partido PAZ. En su Declaración de Principios se afirma que la nación necesita reconciliación, reconstrucción del tejido social y un nuevo pacto basado en libertad, igualdad y respeto a la ley lo que en este país no se puede tomar como retórica abstracta sino como reconocimiento de que la violencia no es solo un fenómeno criminal, sino una fractura moral, económica y cultural. PAZ plantea, entre sus ejes centrales, la pacificación nacional, la transformación de la cultura política y la formación de nuevos liderazgos éticos, es decir: no solo enfrentar al delincuente, sino transformar las condiciones que lo producen a partir de ejercer autoridad, de dignificar la vida comunitaria y de recuperar el sentido de nación.

    El orgullo que muchos mexicanos sentimos por el papel del Ejército y la guardia nacional en esta coyuntura es el reconocimiento pleno de que el Estado no puede abdicar de su deber de proteger. Debemos comprender que la fuerza pública no es enemiga de la paz cuando esta se ejerce bajo la ley pues se trata nada más y nada menos de su condición previa.

    Por esa razón, el llanto del general simboliza algo más profundo: el cansancio de una guerra prolongada y la esperanza de que estemos entrando en una etapa distinta, la de la reconciliación sin impunidad donde ni la justicia sea venganza ni la paz sea resignación. Nuestro país necesita una nueva generación de liderazgos que entiendan que la seguridad no es una bandera partidista, si el Partido PAZ aspira a convertirse en esa alternativa, su reto es enorme pues debe demostrar que puede articular autoridad, ética y comunidad para impulsar un nuevo pacto social donde la vida y la paz sean valores superiores a cualquier cálculo electoral. Hoy, el llanto del general en un país que ha sufrido demasiado desde la absurda guerra contra el narco puede representar la posibilidad de recuperar la esperanza de vivir sin miedo. En esa esperanza radica la verdadera victoria de nuestras fuerzas armadas y de su Comandanta Suprema.

    • Luis Tovar
      Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH
  • El poder del Estado mexicano y los malditos zopilotes

    El poder del Estado mexicano y los malditos zopilotes

    El pasado domingo 22 de febrero, después de años de trabajo para contrarrestar la herencia sangrienta que nos dejaron los gobiernos del PRIAN, nos enteramos de la confrontación que sostuvieron las fuerzas del orden del Estado mexicano contra integrantes del CJNG en el que, como es de conocimiento general, fue abatido su líder, Nemesio Oseguera Cervantes.

    Este enfrentamiento y posterior deceso del criminal más buscado del mundo, rompe con sexenios en los que los cárteles del narcotráfico crecieron de manera descomunal en poderío económico y armamentístico al cobijo de gobiernos federales, convirtiéndose en generadores de violencia y sobrepasando a autoridades en distintos estados de la república. Además, se sabe que también fungen como administradores de negocios millonarios como la producción de aguacate o frijol, utilizando el amedrentamiento a campesinos.

    Desde luego, se entiende que con este ataque al corazón del CJNG y la baja de su líder, el narcotráfico en México no se acaba. La realidad es que aún existen más cárteles que se dedican por ejemplo, a la extorsión, narcomenudeo y cobro de piso; y también se cuenta con el problema de la ilegalidad con la que las armas que usan estos grupos van a dar a sus manos, provenientes de los Estados Unidos o como dio cuenta el secretario general Trevilla en su informe del lunes 23 de febrero, el uso de un lanzamisiles de manufactura Rusa con el que en 2015, la asociación que fundó Oseguera Cervantes derribó un helicóptero militar. Sin embargo, monta un precedente en la lucha contra estas organizaciones criminales. Se sustituyen las complicidades y corrupción que fortalecieron a estas y se dejó de tener un narco-Estado como el que prevaleció en el sexenio de Felipe Calderón y su exsecretario de seguridad, Genaro García Luna, preso en Estados Unidos por narcotráfico.

    No obstante los hechos, no dejan de existir “zopilotes”: pseudo periodistas, influencers y analistas de ocasión, quienes puedan pensar lo contrario y se sientan convencidos de que, por una parte, nada ha cambiado, de que estamos incluso peor que antes y, por otra, al decirse defraudados, lancen arengas derrotistas a sus seguidores-lectores-televidentes; en realidad se trata de una minoría que o bien están desinformados o pudieran perseguir compensaciones monetarias que les motive a arremeter contra la actual administración.

    No es que este gobierno sea perfecto, de hecho, en últimos días ha dado pasos atrás y adelante en alguno de sus tres niveles, pero resultan evidentes las diferencias con los otros, contrarios a su ideología donde la impunidad, represión y violencia, escalaron hasta el verdadero hartazgo social. Se supone que una de las cualidades que deberían tener los mencionados “zopilotes” de ocasión es la buena memoria, cualidad que, en cambio, sí posee el pueblo que los sufrió por muchos sexenios y al que tratan de manipular y que poco o nada les cree.

    • X: @Pablo_OcampoEsc

  • Cuando el deber se cumple, incluso en silencio

    Cuando el deber se cumple, incluso en silencio

    La mañana del 22 de febrero de 2026 no fue una más para México. En el municipio de Tapalpa, Jalisco, el Estado mexicano enfrentó uno de los momentos más delicados y determinantes de los últimos años en materia de seguridad. A través de un operativo federal, oficialmente confirmado por la Secretaría de la Defensa Nacional, murió Nemesio Oseguera Cervantes, identificado por las autoridades como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

    Detrás de este hecho no hubo improvisación ni protagonismos. Hubo meses de trabajo técnico, de análisis de inteligencia y de coordinación institucional entre distintas dependencias del Gobierno Federal.

    La Sedena informó que en el operativo participaron elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República y el Centro Nacional de Inteligencia, todos actuando bajo una misma estrategia y una sola cadena de mando.

    Durante el despliegue, el personal federal fue agredido por integrantes del grupo delictivo. De acuerdo con la información oficial, las fuerzas armadas repelieron el ataque en ejercicio de la legítima defensa, conforme a los protocolos establecidos. Como resultado de ese enfrentamiento, varios agresores resultaron heridos, entre ellos Oseguera Cervantes, quien perdió la vida durante su traslado aéreo para recibir atención médica especializada.

    Más allá de los datos, este operativo refleja el cumplimiento del deber. Cada elemento involucrado enfrentó un escenario de alto riesgo con profesionalismo, disciplina y compromiso con la seguridad de la población.

    El respaldo del Gobierno Federal ha sido claro. Desde el Gabinete de Seguridad se informó que existen protocolos listos para atender cualquier reacción derivada del operativo y que la presencia federal se reforzó de manera preventiva en distintas regiones del país.

    El operativo en Tapalpa reafirma que cuando las instituciones trabajan de manera coordinada y con respaldo político, el Estado mexicano puede enfrentar con firmeza a la delincuencia organizada, siempre con apego a la legalidad y al interés público.

  • El Mencho

    El Mencho

    La noticia de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, ha generado inmediatamente un festín de titulares sensacionalistas. Para algunos, es el final de una figura temida; para otros, la posibilidad de un “mejor futuro”. Pero cuando despojamos el relato de sus adornos mitológicos, hay una verdad mucho más incómoda y profunda: El Mencho fue otra víctima del mismo sistema económico y político que dice combatir.

    No hablo aquí de justificar sus crímenes —nadie con dos dedos de frente puede relativizar el sufrimiento de las miles de familias destrozadas por la violencia vinculada al narcotráfico—, sino de entender cómo ese fenómeno crece y muere en un terreno que no es ajeno a nuestra sociedad: el capitalismo salvaje en su forma más perversa.

    El Mencho no surgió de la nada. Nació, como muchos otros, en un México desigual donde la pobreza, la falta de oportunidades reales y la violencia cotidiana son el pan de cada día. En ese caldo de cultivo, la economía ilegal no es solo una alternativa: es una válvula de escape para quienes no encuentran otra puerta abierta.

    Si el capitalismo premia la acumulación de riqueza a cualquier costo, ¿por qué nos escandaliza que quienes están fuera de los circuitos legales busquen su propia acumulación? El mercado —legal o ilegal— siempre ha sido un terreno fértil para quienes mejor negocian los márgenes de riesgo y violencia.

    La muerte del Mencho es, en términos históricos, un síntoma más de un sistema que no solo tolera la violencia, sino que la estructura y la rentabiliza. Cada operativo, cada enfrentamiento, cada líder que cae, alimentan un ciclo donde hay ganancias privadas para unos pocos y pérdidas irreparables para la mayoría.

    Porque en este sistema:

    • La pobreza es estructural, no accidental.
    • La marginación social genera economías paralelas.
    • La violencia se administra como un insumo más.
    • Y el costo humano siempre lo paga el pueblo.

    Mientras no transformemos las raíces económicas y sociales que hacen posible el nacimiento de figuras como El Mencho, estaremos condenados a ver caer piezas de un tablero sin tocar jamás el tablero mismo. La violencia no es un enemigo externo a nuestras estructuras: es una consecuencia lógica de un modelo que convierte todo —vidas incluidas— en mercancía.

    Redes sociales

  • Algo está pasando. Interpretando a Matt Shumer

    Algo está pasando. Interpretando a Matt Shumer

    A inicios de febrero se publicó en un blog personal un texto que comenzó a circular con intensidad en redes tecnológicas. No fue un informe académico ni un comunicado empresarial. Fue una advertencia. Matt Shumer tituló su artículo Something Big Is Happening y lo enmarcó con una comparación inquietante: dijo que este momento se siente como febrero de 2020, cuando pocos percibían la magnitud de lo que estaba por desatarse. La analogía no es menor. Sugiere un desfase entre percepción pública y realidad tecnológica.

    Shumer no habla en condicional. Afirma que el desplazamiento laboral ya comenzó en su propio trabajo. Sostiene que modelos actuales ya construyen aplicaciones completas si se les describe el objetivo y se les deja trabajar durante horas. Relata escenas concretas: se define una app, se regresa después y está terminada; el sistema prueba su propio código, detecta errores, itera y corrige sin intervención humana. No es una herramienta que asiste. Es un agente que ejecuta.

    El autor recoge además una afirmación atribuida a Dario Amodei: hasta 50 por ciento de empleos white collar de nivel inicial podrían desaparecer en un plazo de uno a cinco años. Menciona derecho, finanzas, medicina, consultoría, escritura, ingeniería de software. No plantea que sea una posibilidad lejana; sostiene que la capacidad subyacente ya estaría disponible. Ese dato es el que detonó conversación masiva. No hablamos de robots industriales, sino de oficinas, pantallas y jóvenes profesionistas.

    Cuando se refiere al trabajo cognitivo, Shumer habla del trabajo de mente: analizar contratos, programar sistemas, estructurar diagnósticos, diseñar estrategias. Es el tipo de empleo que durante décadas se consideró protegido frente a la automatización. Su tesis es directa: esa barrera se estaría erosionando con rapidez.

    Otro elemento central es lo que denomina una posible intelligence explosion. No solo porque los modelos mejoran, sino porque estarían ayudando a construir la siguiente generación. La idea de AI building the next AI adquiere un sentido exponencial cuando se afirma que ciertos sistemas ya fueron instrumentales en su propio desarrollo. Si la herramienta participa en su mejora, el ritmo deja de ser lineal. Se convierte en aceleración acumulativa.

    Shumer también introduce una dimensión geopolítica. Recupera el experimento mental de Amodei: imaginar un país con el equivalente a 50 millones de mentes superinteligentes trabajando de forma coordinada. Las implicaciones no serían solo económicas, sino estratégicas. Menciona riesgos de bioarmas diseñadas con apoyo algorítmico y escenarios de vigilancia autoritaria potenciada por inteligencia artificial avanzada. El debate deja de ser laboral y se vuelve de seguridad nacional.

    El texto tiene un tono personal que no es casual. Shumer escribe para su familia. Afirma que existe una brecha entre lo que se dice públicamente y lo que él observa en su trabajo cotidiano. Señala que las personas merecen escuchar lo que está ocurriendo desde dentro. Esa carga testimonial fortalece su credibilidad. No se presenta como profeta, sino como testigo.

    ¿Por qué generó tanto revuelo? Porque combina cinco factores poderosos: una voz interna del sector tecnológico, ejemplos concretos de ejecución autónoma, una predicción cuantitativa de reemplazo masivo, la narrativa de explosión de inteligencia y una analogía histórica que sugiere inminencia. No es un paper técnico. Es una advertencia situada en tiempo real.

    Desde una perspectiva mexicana, interpretar este texto no implicaría asumirlo como verdad absoluta, pero tampoco minimizarlo. Si la capacidad ya está disponible y el desplazamiento podría acelerarse, los sistemas educativos, laborales y regulatorios tendrían que anticiparse. La planeación estratégica sería indispensable. La experiencia demuestra que el Estado puede intervenir para proteger derechos cuando reconoce a tiempo las señales de cambio.

    Tal vez la pregunta no sea si Shumer tiene razón en cada cifra o cada plazo. La pregunta sería si estamos dispuestos a observar con seriedad el ritmo del cambio. Porque cuando quienes están dentro del laboratorio levantan la mano y dicen que la velocidad se ha multiplicado, el debate deja de ser tecnológico y se vuelve cívico. Y en ese terreno, no podemos darnos el lujo de llegar tarde.

  • El zapato del ministro

    El zapato del ministro

    La desproporcionada indignación de la derecha por la adquisición de camionetas para los ministros surge como si estuvieran planeado su asesinato.

    El odio de la derecha tan exacerbado como inexplicable arroja esta posibilidad lógica, luego de una serie de críticas a los cambios esenciales para alcanzar un Estado de Derecho que nunca existió en México.

    Se redujo la renta de las camionetas por mil 200 millones al año, por la compra de nueve camionetas blindadas por menos de 30 millones de pesos. Pero aún así, contrariamente toda lógica elemental aritmética.

    Lo mismo sucede con los comentarios sobre la limpieza de los zapatos del presidente de la Suprema Corte, porque personas que en el pasado le lamían las suelas de los zapatos a los presidentes.

    El periodo de López Portillo creó remedos de periodistas, con carrera trunca de Derecho, gracias al servilismo indigno e indignante de quienes ahora se autodenominan líderes de opinión.

    Los presidentes en ese entonces eran monarcas que diariamente jugaban tenis en las instalaciones de Los Pinos como si el país fuera de su propiedad y los súbditos debían tomar, con sus propias manos las toallas mojadas de sudor de los presidentes con tal devoción como si se tratara de la Sábana Santa. Como estos actos de escatología los sirvientes del llamado Jolopo, se convertían en alcahuetes del presidente, también de su esposa.

    Se han olvidado de todos los actos de servilismo cotidiano que destruía su dignidad y avergonzaba a sus familias. Simplemente y de manera reciente, el hecho de que una asistente haya tomado con su mano un chicle masticado de la entonces candidata del PRIAN, se convierte en un motivo suficiente para no hablar del tema de los zapatos del presidente de la Suprema Corte, pero comentan como si la población no tuviera memoria.

    El culto a la personalidad ante el Presidente de la República, hizo ver excesos como normales, tanto que siempre fue considerado el tlatoani, todavía algunos comentaristas que no se actualizan, intentan utilizar el término para cuestionar algunas actitudes de los presidentes de Morena, como muestra de autoritarismo.

    Ese culto a la personalidad a los presidentes del PRIAN fue difundido y legitimado por los mismos medios que ahora cuestionan un gesto aislado, fortuito y con explicación lógica, no se trata de una acción cotidiana sino producto de un incidente esporádico. Es característico de teocracias, monarquías y democracias fallidas según su definición.

    El servilismo en los regímenes del PRIAN llegaba a extremos que nunca denunciaron los medios, precisamente porque eran percibidos como gestos naturales, incluso obligados. Ahora, estos mismos personajes que tienen sucias las manos del sudor de presidentes del neoliberalismo y de saliva de candidatas trasnochadas, se burlan de la memoria de los mexicanos.

    La desproporción en la visión de la realidad de México, los condenan al inmediato desprecio de la población que paulatinamente abandona esa rancia forma de informar en medios incondicionales a una derecha que encuentra en actos como éstos, que no dejan de ser descuidos imperdonables, la única manera de combatir una realidad ordenada por el pueblo.

  • El viejo ‘agenda setting’

    El viejo ‘agenda setting’

    En 1972, Maxwell McCombs y Donald Shaw, estadounidense estudiosos de las comunicaciones, publicaron una investigación realizada durante la campaña presidencial de 1968, aquella que culminó con el triunfo de Richard Nixon sobre Hubert Humphrey. El estudio en cuestión demostraba que los medios, selectiva e intencionadamente, decidían qué poner en emisiones televisivas y radiofónicas, así como periódicos y revistas, con el fin establecer la tendencia predominante, y así, encauzar la atención y el debate público hacia un asunto en particular, al tiempo que se desviaba la atención de algún otro que no interesaba o no convenía al sistema. Esta estrategia mediática fue bautizada por los autores como fijación de agenda o agenda setting.

    En la actualidad, y particularmente en nuestro país, las condiciones han cambiado bastante, y a continuación desarrollaré el tema. Para empezar, es muy sabido que, en el contubernio entre los gobiernos de derecha con los medios, hubo un muy efectivo y prolongado uso del agenda setting. Hubo muchos puntos álgidos, como la limitada cobertura y hasta ocultamiento de los sucesos de 1968, el sismo del 1985, el fraude de 1988, con el sistemático veto mediático a Cuauhtémoc Cárdenas durante la campaña, entre otros. Aunque en tiempos en los que se temía ya un despertar político, hubo que ser más osados. Así tuvimos joyas como el Chupacabras, la creación de un telepresidente, la campaña viral de Fox o la toma de Luz y Fuerza durante un partido de la selección y puntualmente en el festejo de un gol de Cuauhtémoc Blanco.

    Vivimos ahora tiempos en que la televisión ha perdido fuerza y son las redes, que entraron en el juego de manera intempestiva y no prevista, el elemento a través del cual la agenda comenzó, o bien a fragmentarse, o a ser establecida de una manera orgánica por los propios usuarios de manera masiva y no por poderes fácticos haciendo uso faccioso de ellas. Así llegó AMLO al poder, y así proclamó a las redes sociales como “benditas”. Pero no solo eso, sino que aprovechó su posición y su modelo de comunicación para él mismo establecer la agenda, pero con una diferencia: quería concentrar la atención y la opinión pública en asuntos medulares y a veces incómodos; no desviarla hacia cuestiones banales o de irrelevante entretenimiento, ni tampoco meter miedo; solo despertar conciencias.

    Ahora bien, en esta coyuntura de los ‘therians’, si bien ha habido algunos analistas y opinadores que han acusado una nueva puesta en marcha del agenda setting, el panorama ya es muy distinto a tiempos pretéritos. Los algoritmos son manipulados por grupos fácticos para dirigir la atención de las masas hacia temas como éstos, pero las audiencias se encuentran atomizadas y segmentadas por nichos. Las tendencias podrán penetrar en todos ellos, pero no ocupar la atención de todas las personas. La población mexicana en particular tiene un muy alto nivel de politización y se encuentra atenta y sensible a todos los acontecimientos de dicha naturaleza.

    El afirmar, como se ha hecho desde trincheras progresistas, que el asunto therian va a distraer a las personas para hacerlas soslayar el genocidio en Palestina, los múltiples atropellos del régimen trumpista a Venezuela y Cuba, los archivos Epstein, la votación en el congreso mexicano sobre la reforma política y demás temas importantes; sería poco menos que subestimar al pueblo de México, a quien AMLO calificó de ser «mucha pieza». Quienes están de lleno metidos en el debate, la burla y el asombro, no son consumidores de temas políticos. Y quienes sí lo son, no pierden en absoluto su enfoque, pese a que, ejerciendo su incuestionable libertad, puedan esporádicamente emitir su opinión sobre esta y otras tendencias sin que esto sea parámetro para medir su compromiso social.

    Y para finalizar, me sigue pareciendo lejano el movimiento therian. Auge en Argentina y término griego con morfología del inglés; Argentina y EEUU tienen gobiernos de derecha que dan la espalda a sus jóvenes y éstos se evaden de la realidad. Nosotros no somos susceptibles ni a volvernos therians ni a distraernos de lo importante. Somos pueblo politizado y humanista.

    • X: @miguelmartinfe
    • YouTube: Al Aire con Miguel Martín
    • Facebook: Miguel Martín Felipe Valencia
  • Reacciones y finales

    Reacciones y finales

    La caída del jefe del CJNG ha provocado reacciones serias en los territorios dónde han operado, las redes sociales dan cuenta de los brotes de violencia, bloqueos y demás. Muy probablemente sean muestra de fuerza de quienes pretenden tomar el lugar del anterior, seguramente esto provocará más muertos entre ellos, los dividirá y será la oportunidad para terminarlos.

    Hay que recordar que muchos elementos de la organización de marras, están ahí bajo la amenaza contra sus familias, lo que al iniciar la lucha interna por los lideratos, tendrán oportunidad de entregarse y ayudar al desmantelamiento de esa organización.

    Es tiempo de mostrar el músculo del Estado Mexicano para controlar y disolver a ese grupo criminal,. Como Pueblo soberano, nos toca tomar partido para fortalecer aún más a nuestras fuerzas armadas.

    Las divisiones de la cúpula política del país, tienen que sanjarse y radicalizar sus posiciones en favor del Pueblo como movimiento que encabeza y liderea la Presidencia de la República, no podemos permitirnos actitudes frías o conciliadoras, nuestras diferencias y su discusión, tienen que ser postergadas para que la unidad evite intervenciones externas y así debilite a los cárteles y a sus aliados del norte, quienes solo buscan cómo debilitar al Estado Mexicano, hoy más fuerte que nunca.

    Hasta la oposición conservadora, protofascista tiene el deber de cerrar filas con el Gobierno de la República porque la caída del Mencho es el inicio de la batalla final, tanto desde la política, como desde la visión de las fuerzas armadas, para la construcción de una paz con justicia, que de paso a la lucha política por la verdadera reivindicación y ampliación de los derechos del Pueblo, empezando por los trabajadores.

    La derecha puede optar por continuar con sus posturas intervencionistas, pero deben tener claro que eso obra en su contra, porque es muy posible que aquellos los traicionen por estar asociados con células de los cárteles que estructuran las peores alas del imperialismo.

    La organización y coordinación efectiva de todos los cuerpos policíacos y de seguridad del Estado Mexicano será fundamental para consolidar la victoria de ayer e iniciar el final de la violenta etapa que inició el nada ilustre Felipe Calderón, el defraudador electoral.

    Por otro lado, la verdadera izquierda, la que no es social demócrata, sino la que es verdaderamente democrática, tiene que continuar luchando y fijar una postura al lado del actual gobierno; solo al intervencionismo le puede servir la división interna de las posturas no intervencionistas.

    La fuerza del Estado Mexicano será puesta a prueba en los siguientes días y resulta oportuno que el partido en el poder limpie sus filas porque las traiciones de oportunistas se ven a la puerta y eso reduciría su eficacia y el apoyo popular.

  • Meterse el pie como estrategia

    Meterse el pie como estrategia

    Si algo deja claro el zafarrancho de Marx Arriaga y Mario Delgado en la SEP, es que los cuatroteros dominan el arte de la comunicación fallida y el escándalo controlado donde todo arde para que nada arda. Me dirán que no hay que buscarle tres pies al gato, que simplemente la 4T tiene un terrible problema de comunicación. No me sorprende, asumir que la cuatrote es más maquiavélica que Maquiavelo, que comunica mal como estrategia para regular el debate público, que parece que deja la mesa puesta a la oposición para que los ataque, pero que lo único que hace es levantar polvo, demanda dosis altas de sospechosismo.

    Los cuatreros superan a Maquiavelo, quien insistía en que el príncipe debe gobernar la percepción de sus actos mediante acciones espectaculares y bien calculadas, en pocas palabras, que debe controlar la narrativa.

    Nadie controla la narrativa como la cuatrote, la controla dándole una vuelta de tuerca que la hace ver descontrolada. Los cuatreros producen sus peligros de forma espectacular y bien calculada, permiten que —lo de la SEP es solo un ejemplo— Marx Arriaga detone una serie de bombas y no dicen nada, dejan que acuse de traición a los traidores y no dicen nada, dan espacio para que monte un escandaloso escándalo durante días y no dicen nada. Luego, cuando las aguas están más agitadas, cuando se ha levantado tanto polvo que resulta imposible distinguir algo, cuando todo parece venirse abajo, salen tranquilos para presentar los oficios y los libros en cuestión, para desmentir lo que se pudo desmentir desde el minuto uno.  

    ¡Autosabotaje! ¡Incapacidad! Nada de eso, la cuatrote pone y la cuatrote quita de la mesa los temas que quiere que se discutan. Domina el arte de controlar lo que se ve de ella —como también sugería Maquiavelo. No permite que la oposición dormida y soporífera discuta nada que a la cuatrote no le interese que se discuta. Si va a ser criticada, será criticada por lo que ella quiere que se critique, si va a ser atacada, será atacada por lo que ella quiere que se ataque. Y en cuanto ella quiere, la crítica y el ataque desaparecen y se diluyen en el olvido más olvidado, dejando que el polvo se asiente ahí donde se asienta el polvo.

    Entrados en gastos

    No es que la cuatrote controle la narrativa de forma totalitaria, como burdamente sostienen quienes sostienen lo burdo (con perdón de Alazraki y compañía), es que la cuatrote opera de forma omnipresente, cuenta con los perfiles más incendiarios de los incendiarios, como Arriaga, Taibo o El Fisgón, y con los más pro empresariales de los pro empresariales, como Ebrard o Delgado. Gracias a ello, abarca el pantone político de derecha a izquierda y de libertarismo a estatismo, lo que le permite ser tan neoliberal como quiera, o tan radical como se necesite.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.