Por: Frank Alvarado
Países europeos rechazaron una posible incursión en Groenlandia, pese a no confrontar la intervención en Venezuela.
Macron, de Francia, Merz, de Alemania, Meloni, de Italia, Tusk, de Polonia, Sánchez, de España, Starmer, de Reino Unido y Frederiksen, de la propia Dinamarca lanzaron un comunicado en conjunto donde rechazaron cualquier intento de intervención en Groenlandia por parte de Estados Unidos, pese a que algunos mandatarios no condenaron lo ocurrido en Venezuela.
“Necesitamos Groenlandia por seguridad nacional, es muy estratégico ahora mismo”, declaró el presidente Trump a bordo del Air Force One después de que su operación militar atacará Caracas y capturará al presidente venezolano, Nicolás Maduro. Un hecho que despertó tensiones internacionales y llevó a la redacción del documento.
“Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde únicamente a Dinamarca y a Groenlandia decidir sobre los asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia”, se puede leer en la declaración de este 6 de enero. Aunque dicha posición dista mucho de cómo tomaron los dirigentes de Francia e Italia lo ocurrido en Venezuela.
“El pueblo venezolano está hoy liberado de la dictadura de Nicolás Maduro y no puede sino celebrarlo”, escribió Emmanuel Macron, el presidente de Francia, en su cuenta de X, para después formar parte de los que llamaron a respetar “los principios de la Carta de la Naciones Unidas, entre ellos la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”, como dice en el documento.

Mientras que la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que también firmó el documento a favor de Groenlandia, en el caso del país latinoamericano dijo que “la acción militar exterior no es la vía para acabar con los regímenes totalitarios, pero al mismo tiempo considera legítima la intervención defensiva contra ataques híbridos a su seguridad”.

Frierich Merz, el canciller alemán, de forma cauta sobre la nación caribeña señaló que “la clasificación jurídica de la intervención estadounidense es compleja. Nos tomaremos nuestro tiempo para ello. La referencia sigue siendo el derecho internacional”. En el caso de Reino Unido, Keir Starmer, dijo: “consideramos a Maduro como un presidente ilegítimo y no derramaremos lágrimas por el fin de su régimen”.
En el caso de Donald Trusk, sólo se refirió a Venezuela al calificarlo como un duro golpe y decir que “un evento como el ataque estadounidense de hoy contra Venezuela afecta al mundo entero”. Fue Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, quien se mostró más tajante al condenar el ataque y decir que “viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo”.
Mientras que el gobierno de Dinamarca se dedicó a decir que “dramáticos son los acontecimientos en Venezuela, que seguimos de cerca. Necesitamos retomar el camino hacia la desescalada y el diálogo. Se debe respetar el derecho internacional”.
Es ante estas declaraciones, que no muestran una postura firme condenando la intervención en Venezuela y que algunas incluso condonan el suceso, donde se marca una disparidad con el discurso que tienen al reprobar una posible acción de EUA con Groenlandia, pese a que en ambos casos existiría un ataque a la soberanía y autodeterminación de las naciones.










