La verdadera transformación de la Ciudad de México no solo se decreta, se construye todos los días desde las entrañas de nuestras instituciones. Para que las políticas públicas impacten positivamente en la gente, el servicio público debe estar blindado por la honestidad. Es en este escenario donde el Comité de Ética de la Secretaría de Bienestar e Igualdad Social (SEBIEN) cobra una relevancia histórica.
Lejos de ser una figura administrativa de trámite, el Comité es un órgano democráticamente integrado que funciona como el guardián de nuestra cultura organizacional. Tiene a su cargo una misión vital: implementar acciones de capacitación, sensibilización y difusión de la cultura de la integridad, así como atender cualquier denuncia por presuntas vulneraciones al Código de Ética de la Administración Pública y al Código de Conducta Institucional.
¿Por qué es tan importante defender y fortalecer este espacio? Porque la ética es el motor de la convivencia sana. Este Comité es la herramienta institucional que previene y erradica prácticas nocivas, como el acoso o los conflictos de interés, asegurando un ambiente libre de violencia. Su existencia garantiza que en la Secretaría todas las voces cuenten y que las decisiones se tomen con absoluta transparencia, protegiendo los valores que la ciudadanía nos exige.
Para algunos sectores de la vieja burocracia, los comités de ética son vistos erróneamente como un mero trámite administrativo, una formalidad que genera apatía. Sin embargo, quienes minimizan estos espacios demuestran no comprender la profundidad y el sentido real del Estado. Un Comité de Ética no es una mesa de debate estéril; es, en esencia, el primer y más importante dique contra el abuso de poder y una herramienta insustituible para la gobernanza.
Como bien lo sentenció el expresidente Andrés Manuel López Obrador, la corrupción se debe barrer como las escaleras: de arriba hacia abajo. Bajo esta premisa histórica, el Comité de la SEBIEN adquiere una dimensión mayor. No solo funge como un mecanismo indispensable de defensa para los derechos de los trabajadores frente a cualquier arbitrariedad, sino que se erige como la brújula institucional que dicta el “deber ser” del servicio público. Es el instrumento que nos obliga a recordar que el poder solo tiene sentido cuando se ejerce con integridad y al servicio de los demás, erradicando cualquier resquicio de impunidad.
Pasar del discurso a la acción requiere que nuestras normativas evolucionen a la par de las exigencias ciudadanas.
Recientemente, durante la revisión del nuevo Código de Conducta Institucional en sesión extraordinaria, tuvimos la valiosa oportunidad de robustecer un proyecto que ya partía del gran esfuerzo y los trabajos realizados al interior del Comité. En mi calidad de miembro titular, asumí el compromiso de sumar a este avance, proponiendo mecanismos de corresponsabilidad mucho más profundos.
Por ello, propuse una adhesión que actualiza nuestra visión del servicio público: establecer que las personas servidoras públicas son responsables no solo por sus actos u omisiones, sino también por aquiescencia. ¿Qué significa esto en la práctica? Que el silencio o el consentimiento tácito ante una irregularidad también importan. Con esto, buscamos transitar de una cultura de trabajo individual a una de verdadera corresponsabilidad, donde todos nos cuidamos y nadie se ve obligado a hacerse de la vista gorda frente a conductas indebidas.
A la par, logramos instaurar que el servicio público de la dependencia deba ejercerse con una perspectiva no solo inclusiva, sino interseccional e intergeneracional. Esto garantiza que las vulnerabilidades se entiendan en toda su complejidad y que el diálogo entre juventudes y adultos mayores sea una constante que enriquezca a toda la Secretaría y a sus órganos sectorizados.
Hoy, este proyecto ya cuenta con el visto bueno del Órgano Interno de Control y está listo para ser suscrito por la titular de la Secretaría. Así, construyendo sobre el trabajo colectivo y sumando visión de Estado, es como quienes impulsamos la verdadera transformación demostramos nuestro compromiso para perfeccionar las instituciones y garantizar un gobierno cada vez más íntegro.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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