La desproporcionada indignación de la derecha por la adquisición de camionetas para los ministros surge como si estuvieran planeado su asesinato.
El odio de la derecha tan exacerbado como inexplicable arroja esta posibilidad lógica, luego de una serie de críticas a los cambios esenciales para alcanzar un Estado de Derecho que nunca existió en México.
Se redujo la renta de las camionetas por mil 200 millones al año, por la compra de nueve camionetas blindadas por menos de 30 millones de pesos. Pero aún así, contrariamente toda lógica elemental aritmética.
Lo mismo sucede con los comentarios sobre la limpieza de los zapatos del presidente de la Suprema Corte, porque personas que en el pasado le lamían las suelas de los zapatos a los presidentes.
El periodo de López Portillo creó remedos de periodistas, con carrera trunca de Derecho, gracias al servilismo indigno e indignante de quienes ahora se autodenominan líderes de opinión.
Los presidentes en ese entonces eran monarcas que diariamente jugaban tenis en las instalaciones de Los Pinos como si el país fuera de su propiedad y los súbditos debían tomar, con sus propias manos las toallas mojadas de sudor de los presidentes con tal devoción como si se tratara de la Sábana Santa. Como estos actos de escatología los sirvientes del llamado Jolopo, se convertían en alcahuetes del presidente, también de su esposa.
Se han olvidado de todos los actos de servilismo cotidiano que destruía su dignidad y avergonzaba a sus familias. Simplemente y de manera reciente, el hecho de que una asistente haya tomado con su mano un chicle masticado de la entonces candidata del PRIAN, se convierte en un motivo suficiente para no hablar del tema de los zapatos del presidente de la Suprema Corte, pero comentan como si la población no tuviera memoria.
El culto a la personalidad ante el Presidente de la República, hizo ver excesos como normales, tanto que siempre fue considerado el tlatoani, todavía algunos comentaristas que no se actualizan, intentan utilizar el término para cuestionar algunas actitudes de los presidentes de Morena, como muestra de autoritarismo.
Ese culto a la personalidad a los presidentes del PRIAN fue difundido y legitimado por los mismos medios que ahora cuestionan un gesto aislado, fortuito y con explicación lógica, no se trata de una acción cotidiana sino producto de un incidente esporádico. Es característico de teocracias, monarquías y democracias fallidas según su definición.
El servilismo en los regímenes del PRIAN llegaba a extremos que nunca denunciaron los medios, precisamente porque eran percibidos como gestos naturales, incluso obligados. Ahora, estos mismos personajes que tienen sucias las manos del sudor de presidentes del neoliberalismo y de saliva de candidatas trasnochadas, se burlan de la memoria de los mexicanos.
La desproporción en la visión de la realidad de México, los condenan al inmediato desprecio de la población que paulatinamente abandona esa rancia forma de informar en medios incondicionales a una derecha que encuentra en actos como éstos, que no dejan de ser descuidos imperdonables, la única manera de combatir una realidad ordenada por el pueblo.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

Deja un comentario