Pensiones de oro del PRIAN: LyFC, Pemex y Banxico heredaron privilegios millonarios al erario

Exdirectivos y trabajadores de confianza reciben hasta más de 4 millones de pesos anuales, superando incluso el salario presidencial, mientras la Presidenta impulsa una reforma para frenar los excesos.

Las pensiones millonarias heredadas de los gobiernos neoliberales vuelven al centro del debate público. Durante el sexenio de Felipe Calderón, la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) dejó sin empleo a más de 44 mil trabajadores sindicalizados, pero abrió la puerta a jubilaciones de lujo para personal de confianza.

De acuerdo con una investigación de Contralínea, más de mil 600 ex empleados de confianza reciben pensiones que superan el salario de la presidenta. Casos como el de Óscar Enrique Luce González, con casi un millón de pesos mensuales, evidencian el tamaño del privilegio financiado con recursos públicos.

El esquema no se limita a LyFC. En Petróleos Mexicanos (Pemex), 544 pensionados cobran más que la titular del Ejecutivo. Algunos exdirectivos vinculados a escándalos como Odebrecht o contratos irregulares perciben más de 4.2 millones de pesos anuales, entre ellos Miguel Tame Domínguez y Marcos Ramírez Silva. Incluso hay casos que superan en más de 47 por ciento el ingreso anual presidencial.

A ello se suman las pensiones del Banco de México (Banxico), donde 97 ex funcionarios reciben pagos que, en conjunto, representan casi 15 millones de pesos mensuales. Figuras como Ernesto Zedillo y Agustín Carstens forman parte de la lista de beneficiarios de pensiones vitalicias que superan ampliamente los topes establecidos en otros sectores públicos.

Además de las pensiones en empresas públicas, el debate sobre los privilegios del pasado también alcanzó a los expresidentes de México. En 2022, el entonces mandatario Andrés Manuel López Obrador exhibió los montos que recibían sus antecesores por concepto de sueldo y pensión vitalicia, cifras que calificó como excesivas.

De acuerdo con los datos presentados, Felipe Calderón encabezaba la lista con más de 54 millones de pesos anuales. Le seguían Vicente Fox, con cerca de 48 millones; Luis Echeverría, con más de 44 millones; así como Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, quienes habrían recibido más de 42 y 37 millones de pesos, respectivamente. En conjunto, los pagos superaban los 228 millones de pesos al año.

López Obrador comparó estas cifras con las de exmandatarios de otros países, señalando que Calderón percibía más del doble que el expresidente de Estados Unidos, George W. Bush. Con la llegada de la llamada Cuarta Transformación, las pensiones a expresidentes fueron eliminadas y el salario presidencial se redujo, marcando —según el discurso oficial— el fin de una era de sueldos y jubilaciones desproporcionadas financiadas con recursos públicos.

Frente a este panorama, la presidenta Claudia Sheinbaum ha calificado estas jubilaciones como “pensiones ofensivas” y anunció el análisis de una reforma para modificar los montos y terminar con privilegios que contrastan con la realidad de millones de mexicanos.

La discusión sobre justicia social y austeridad vuelve así a la agenda nacional: ¿deben mantenerse estas pensiones de élite o redirigirse esos recursos al bienestar colectivo?

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