México ha ampliado de manera significativa su ventaja arancelaria frente a China y otros socios comerciales en el mercado de Estados Unidos, un fenómeno que refuerza la posición del país como plataforma competitiva para exportaciones norteamericanas y potencial motor de crecimiento económico en 2026.
De acuerdo con cifras del Departamento de Comercio de Estados Unidos, las exportaciones mexicanas enfrentan un arancel medio ponderado de 4.18% para ingresar al mercado estadounidense, una tasa considerablemente más baja que el promedio aplicado a productos de otros países como Alemania (9.79 %), Vietnam (12.72 %) y Japón (13.89 %), y mucho más lejos del arancel que pagan las mercancías chinas, que se ubica alrededor de 30.93%.
Esa diferencia entre las tasas efectivas que enfrenta México y China prácticamente se duplicó en el último año, lo que ha acrecentado el atractivo de las exportaciones mexicanas frente a productos de países con mayor carga arancelaria al llegar a Estados Unidos. El diferencial actual coloca a México en una posición competitiva para atraer inversión y exportaciones dentro de las cadenas regionales de valor.
A inicios de enero de 2025, la comparación arancelaria era mucho más estrecha: mientras México pagaba tasas inferiores a 1% en promedio para sus exportaciones a Estados Unidos, China enfrentaba alrededor de 12.3% en gravámenes, según datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
Además de su bajo arancel promedio, México mantiene accesos preferenciales para 76% de sus exportaciones a Estados Unidos bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que significa que una gran parte de las mercancías mexicanas entra al mercado estadounidense con arancel cero, aportando a su competitividad frente a otros socios comerciales.
Este contexto ha permitido, según informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que México capturara alrededor del 24% de la pérdida de participación de China en las importaciones estadounidenses entre 2018 y 2024.
Esta ventaja arancelaria no solo deriva del marco jurídico del T-MEC, sino también de la profunda integración de la industria manufacturera mexicana con el mercado estadounidense y de la flexibilidad del régimen cambiario, que ayuda a mantener la competitividad de los productos mexicanos frente a competidores con mayores barreras tarifarias.
El contexto arancelario global también está marcado por tensiones y cambios en las políticas comerciales internacionales. Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha propuesto o aplicado aranceles más altos a varios socios comerciales y en algunos casos, productos mexicanos fuera del marco del T-MEC, lo que ha intensificado la discusión sobre el papel de los acuerdos comerciales y la protección de las cadenas productivas regionales.
Los sectores exportadores mexicanos, desde manufacturas hasta bienes electrónicos, han recibido con atención esta dinámica arancelaria, ya que una ventaja sostenida puede traducirse en mayores volúmenes de exportación, mayor inversión extranjera directa y crecimiento de la producción. Organismos empresariales han proyectado que, gracias a la exención de aranceles en muchos productos bajo el T-MEC, las exportaciones mexicanas podrían expandirse en sectores clave, incluida la electrónica, que podría crecer hasta 60% en volumen.

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