Un sistema satelital avanzado está siendo utilizado en México para detectar pérdida de agua potable y fugas ocultas en redes hidráulicas a partir de imágenes captadas desde más de 600 kilómetros de altura.
La tecnología, conocida como Asterra Recover, originalmente diseñada para buscar agua en Marte, permite generar una “radiografía” de la superficie terrestre mediante satélites de Radar de Apertura Sintética (SAR). Estos equipos ofrecen un análisis detallado que identifica puntos de humedad en el subsuelo, lo que facilita localizar fugas invisibles en tuberías, desperdicio de agua y tomas clandestinas.
Especialistas de la empresa mexicana Integrored, que desde junio de 2024 tiene la exclusividad de esta tecnología en México, explican que el satélite no detecta directamente la fuga, sino zonas con anomalías de humedad que pueden indicar pérdida de agua potable. Una vez identificados estos puntos, técnicos especializados con geófonos (instrumentos que captan vibraciones en tuberías) confirman si se trata de fugas por averías en la red o por extracción ilegal.
El análisis satelital se complementa con algoritmos basados en inteligencia artificial y datos catastrales para precisar áreas críticas donde el agua se está perdiendo. Según los expertos, estas herramientas pueden multiplicar por tres la capacidad de detección de fugas respecto a los métodos tradicionales, al orientar a los técnicos directamente hacia los puntos con mayor probabilidad de anomalías.
Datos oficiales del Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) indican que aproximadamente el 41% del territorio nacional enfrenta crisis hídrica, con múltiples municipios en situación de sequía extrema o excepcional, marcada por sequías prolongadas, sobreexplotación de acuíferos y sistemas de distribución envejecidos que pierden grandes volúmenes de agua antes de llegar a los hogares.
A nivel subterráneo, estudios técnicos reportan que cerca del 42% de los acuíferos del país tienen disponibilidad comprometida, y la sobreexplotación de recursos hídricos sigue siendo significativa en zonas urbanas como Ciudad de México, Guadalajara y Tijuana, lo que ha impulsado la búsqueda de soluciones innovadoras para reducir pérdidas y optimizar su aprovechamiento.

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