El último tratado nuclear entre Estados Unidos y Rusia, el Nuevo START, expira generando preocupación por los riesgos de proliferación nuclear en un mundo inestable.
A partir de este jueves, el Nuevo START, el último pacto entre Estados Unidos y Rusia que limitaba sus arsenales nucleares, llegará a su fin. Este acuerdo, que surgió tras décadas de entendimientos durante la Guerra Fría, ahora deja un vacío significativo en el control de armamento nuclear. La expiración del tratado aumenta el miedo a una posible carrera armamentista.
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha propuesto una prórroga de un año para el Nuevo START. Mientras tanto, Donald Trump ha expresado su interés en mantener límites a las armas nucleares y, además, en incluir a China en futuras conversaciones de desarme. Sin embargo, aún no se ha concretado ninguna acción al respecto.
El hecho de que Estados Unidos reanude pruebas nucleares, algo que Trump también sugirió, genera aún más incertidumbre. Un alto funcionario de la Casa Blanca afirmó que Trump tiene planes, pero los detalles no han sido compartidos.
Expertos en seguridad, como Jon Wolfsthal, han señalado que es posible que Trump y Putin puedan llegar a un acuerdo rápidamente. Wolfsthal critica que esta oportunidad no se haya aprovechado antes y advierte sobre el riesgo de la situación actual, donde la falta de control puede llevar a un escenario peligroso.
Desde 2023, las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se han deteriorado aún más. Las sanciones y la invasión de Ucrania han puesto al Nuevo START en una situación crítica. Rusia ya había suspendido un elemento esencial del tratado, el que permitía inspecciones.
Analistas en Moscú han indicado que el fin del tratado no es más que una “formalidad vacía”. Esto significa que, sin un nuevo acuerdo, ambos países pueden actuar sin restricciones. Si bien Rusia espera y observa las acciones de Estados Unidos, también tiene sus propios planes en caso de que considere necesario reaccionar.
El tratado Nuevo START estableció límites importantes, como un máximo de mil 550 ojivas nucleares desplegadas por cada nación. Este régimen fue una disminución significativa respecto al límite anterior. Sin embargo, aún con estas limitaciones, ambos países poseen suficiente poder nuclear para causar un daño inmenso.
Trump, durante su primer mandato, insistió en la necesidad de incluir a China en cualquier nuevo acuerdo. El arsenal nuclear chino sigue creciendo, aunque es considerablemente menor que el de Estados Unidos y Rusia.
Mientras tanto, países aliados como Francia y el Reino Unido también poseen armas nucleares, al igual que naciones como India y Pakistán, que no están bajo los acuerdos internacionales de control de armamento. La desaparición del Nuevo START podría dejar al mundo frente a un futuro más incierto y peligroso.


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