El conflicto laboral que ha paralizado más de 300 sucursales del Nacional Monte de Piedad ya supera los 120 días, sin avances firmes en las negociaciones, mientras crece la frustración de trabajadores y usuarios afectados por el cierre continuo de servicios esenciales.
La huelga que comenzó en octubre de 2025 continúa dejando una marca profunda en el Nacional Monte de Piedad, institución tradicionalmente usada por millones de familias mexicanas para obtener créditos rápidamente. A más de tres meses del paro, no se observa una resolución clara entre las partes involucradas.
Inicialmente, la dirigencia sindical confiaba en que se alcanzaría un acuerdo pronto con la administración, pero esas expectativas se han ido desvaneciendo con el paso del tiempo. El gremio ahora evita fijar fechas para terminar el paro indefinido, mientras asegura que la parte patronal no ha cedido en los puntos clave de sus demandas laborales.
En respuesta a la falta de avances, diversas organizaciones gremiales —como sindicatos de trabajadores de Volkswagen, Audi, Telefonistas de México, BUAP, Hospital del Niño Poblano, pensionados del IMSS y la Unión Nacional de Trabajadores— convocaron a una marcha en Puebla programada para el 29 de enero, para mostrar su solidaridad con los huelguistas y presionar para que se retomen negociaciones con mayor voluntad.
Mientras tanto, el impacto económico y social ya es evidente: las sucursales cerradas han dejado de ofrecer servicios que beneficiaban a miles de familias, generando pérdidas significativas. Asimismo, muchos usuarios que deseaban recuperar prendas empeñadas enfrentan incertidumbre sobre cuándo podrán hacerlo.
El principal detonante de este prolongado paro laboral ha sido el reclamo por el incumplimiento de lo pactado en el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), que el sindicato ha documentado ante tribunales laborales. A pesar de audiencias de conciliación y reuniones continuas, no se ha superado el estancamiento que mantiene la huelga activa.

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