La ministra de la Suprema Corte acudió al país centroamericano como representante de México en un seminario de la Corte IDH; su boleto no era de primera clase y el cambio de asiento fue ofrecido por la tripulación, no solicitado por ella.
Las versiones que circularon en redes sociales sobre un presunto viaje “de placer” y en primera clase de la ministra Loretta Ortiz a Costa Rica fueron desmentidas con información verificable. La integrante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación asistió al país centroamericano en carácter oficial, tras ser invitada como representante de México al Seminario Interamericano de Derechos Humanos, organizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).
La aclaración precisa que el boleto original de la ministra estaba asignado a la fila 6 del avión, una sección que no corresponde a primera clase. Durante el vuelo, fue la tripulación la que ofreció un cambio de asiento a la fila 3, sin que ello implicara un ascenso a una zona de lujo ni un costo adicional para el erario.

Las publicaciones que intentaron presentar el traslado como un acto de despilfarro omitieron el carácter institucional del viaje y difundieron una narrativa que no se sostiene con los hechos. Dichos señalamientos han sido identificados como información falsa, al sugerir privilegios inexistentes y descontextualizar una actividad propia de la agenda internacional de una ministra.
El episodio se inscribe en una tendencia de desinformación que busca desacreditar a funcionarios públicos mediante versiones incompletas o tergiversadas. En este caso, la participación de Loretta Ortiz en el seminario forma parte de las responsabilidades internacionales del Poder Judicial mexicano en foros especializados de derechos humanos.
Con la información aclarada, queda descartado que se tratara de un viaje personal o de lujo, como se afirmó en redes sociales, y se confirma que la ministra cumplió una encomienda oficial sin uso indebido de recursos públicos.

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