El oligarca y su pobre plutócrata

¿Quién será realmente el malo de la película?

Este jueves 22 de enero el dólar gringo amaneció a 17.47 pesos. No traigo a cuento el dato para burlarme de los Chuecos, los Chumeles, los Zuckermans y compañía, lo apunto para preguntarle a usted ¿qué tal le caería que, de la nada, le entregaran 4,368 pesos? Son 250 dólares al tipo de cambio actual. Quizá, y para usar la consabida cantaleta de la aburrida retahíla conservadora mexicana, esa suma no vaya a sacar de pobre a nadie, pero estará de acuerdo conmigo al menos en dos cosas: a usted mal no le caerían —¿cenita de lujo?, ¿pago de la tarjeta?, ¿una colegiatura pendiente?— mientras que a mucha gente, a la mayoría, le cambiarían el futuro inmediato, para bien, drásticamente. Quizá a usted no le caigan nada mal, pero para cientos de millones de personas 250 dólares harían la diferencia entre comer o no comer varios días. Bueno, ahora imagine que mañana le lleguen 250 dólares no sólo a usted sino a todos y todas, o sea, no a los más de 130 millones que habitamos México, sino a los más de 8,270 millones de hombres y mujeres que vivimos en el mundo…

Cuesta trabajo dimensionar la monstruosa concentración de la riqueza que el sistema capitalista ha generado. Es cuestión de escala. Más difícil resulta comprender la velocidad a la que se sigue acumulando el dinero en las manos de menos personas. Quizá este dato ayude:

La cantidad de riqueza ganada por los multimillonarios en el último año es suficiente para darle a cada persona en el mundo 250 dólares estadounidenses y aún dejar a los multimillonarios más de 500 mil millones de dólares más ricos.

Subrayo: para repartir 250 dólares a cada uno de los más de ocho millardos de personas que plagamos la Tierra sería suficiente, no la fortuna de los multimillonarios, sino nada más lo que incrementaron sus haciendas durante 2025.

Oxfam no se anduvo por las ramas a la hora de titular su más reciente reporte anual, dado a conocer esta misma semana: Resisting the Rule of the Rich, Protecting freedom from the Billionaire power / Resistiendo el gobierno de los ricos, protegiendo la libertad del poder multimillonario.

Lo dice clarito, con todas sus letras: el gobierno de los ricos, luego, el gobierno no es de la gente común y corriente, de la mayoría de la población: el gobierno es de los ricos, el gobierno les pertenece a los ricos… Ahora, ¿qué gobierno? ¿Todos los gobiernos del mundo? Sí, prácticamente todos. Gobiernos que representan a sus pueblos, como el de México desde 2018, son insólitas excepciones. Y en cuanto al resto: así como hay de ricos a ricos, hay de gobiernos a gobiernos, y Oxfam no esconde ni su postura ni a quiénes está señalando. En el texto de presentación de su reporte anual apuntan —traduzco—:

Desde la elección de Donald Trump en noviembre de 2024, las fortunas de los multimillonarios han crecido a un ritmo tres veces superior al de los cinco años anteriores. Mientras los multimillonarios estadounidenses han registrado el mayor crecimiento de sus fortunas, los del resto del mundo también han experimentado aumentos de dos dígitos. El número de multimillonarios ha superado por primera vez los 3.000, y el nivel de riqueza de los multimillonarios es ahora mayor que en cualquier momento de la historia. Mientras tanto, una de cada cuatro personas en el mundo se enfrenta al hambre.

Y nada más para que no quede duda: “el nivel de riqueza de los multimillonarios es ahora mayor que en cualquier momento de la historia” significa, en pocas palabras, que nunca antes en la historia de la Humanidad la concentración de la riqueza había sido tanta.

Los oligarcas apañan cada vez más riqueza. Los oligarcas poseen cada vez más gobiernos. Con dinero, los más ricos compran gobiernos. Con sus gobiernos, los más ricos apañan más riqueza. Una espiral desenfrenada, mejor: una desquiciada fuerza centrípeta cuya tendencia se frasea fácil: la tendencia sistémica se dirige a que uno tenga todo.

Elon Musk se convirtió en el primer ser humano que acumula una fortuna por encima de los 500 mil millones de dólares —más de medio billón de dólares—. Mientras tanto, una de cada cuatro personas en el mundo sufre hambre.

Ahora, le ruego que medite usted: ¿quién será el hombre más poderoso del orbe? Considere usted que si está pensando en quien se supone que gobierna al país más poderoso del mundo —el que tiene la economía más grande y más poderío militar—, esto es, el Mega-Anómalo Megalómano, estará de acuerdo en que para el míster anaranjado el dinero vale o vale todo o casi todo… Bueno, se estima que la fortuna de Trump asciende a 6.7 mil millones de dólares… Un dineral, por supuesto, pero una suma que seguramente no le quita el sueño al señor Musk. Piénselo… Si Trump gastara 1 millón de dólares al día, tardaría unos 18 años en quedarse sin dinero; si Musk hiciera lo mismo, tardaría más de 1,300 años. 

Pienso que los oligarcas no ejercen desde sus oligarquías, los oligarcas compran plutocracias (del griego ploutos, “riqueza”, y kratos, “poder” o “gobierno”). Como suele pasar, los sistemas plutocráticos no sean formales, es decir, todavía no existe una constitución que diga “gobiernan los ricos”, sino que operan de facto. Por lo demás, no necesitan cambiar la legislación, pueden comprar los gobiernos o incluso ocuparlos: “Los multimillonarios tienen más de 4,000 veces más probabilidades de ocupar cargos políticos que las personas ordinarias.”

Hoy el planeta pende de los caprichos absurdos, pueriles, irracionales de un puñado de hombres —no de hombres y mujeres, sólo de hombres—: los doce multimillonarios más acaudalados del mundo tienen más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad (aproximadamente 4,600 millones de personas). Las distancias son absolutamente insalvables: si un trabajador, ya no digamos en Sur global, sino un trabajador estadounidense con salario mínimo ($7.25/hora) tendría que trabajar unos 1.05 millones de años para igualar la fortuna del plutócrata Trump, la condición y poderío del oligarca sudafricano es de otra dimensión: para igualar la de Musk, ese mismo trabajador necesitaría unos 78 millones de años (desde la época de los dinosaurios hasta hoy). Y así, millones votaron por Trump, millones admiran a Musk… 

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