La decisión de Trump de abandonar la Organización Mundial de la Salud genera preocupaciones sobre la salud global y el futuro de la cooperación sanitaria.
El gobierno de Estados Unidos anunció su salida oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este anuncio llega tras una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en 2025, poco después de su regreso al poder.
Trump había intentado retirar a Estados Unidos de la OMS durante su primer mandato, citando una mala gestión de la pandemia de COVID-19. En su reciente orden, criticó a la OMS por su papel en diversas crisis sanitarias y mencionó su falta de independencia frente a la influencia política de otros países, en particular de China.
Los funcionarios de salud de EUA argumentan que el país ha estado asumiendo el 25% del presupuesto de la OMS. Además, señalaron que la OMS nunca ha tenido un director general estadounidense. También expresaron su frustración porque otros países no asumen un monto equitativo en sus cuotas.
Un portavoz del Departamento de Salud afirmó que “hemos confiado en la OMS y nos fallaron”. Esta ruptura plantea preguntas sobre la cooperación sanitaria global y el enfrentamiento a futuras pandemias. Aun así, el gobierno de Trump prometió seguir trabajando con otros países en temas de salud.
Desde su creación en 1948, Estados Unidos se unió a la OMS bajo una resolución del Congreso que le otorga el derecho a retirarse. Un funcionario del gobierno aclaró que la resolución no exige un pago previo para llevar a cabo la salida.
Estados Unidos lleva meses rechazando pagar las cuotas correspondientes al período 2024-2025, que se estiman entre 260 y 280 millones de dólares. El futuro de la salud global se vuelve incierto sin la participación activa de uno de los principales contribuyentes y actores.


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