El operativo fue una represalia directa por la emboscada de diciembre que dejó tres estadounidenses muertos y busca frenar el reagrupamiento del Estado Islámico en la región.
Estados Unidos bombardeó nuevas posiciones terroristas en el noroeste de Siria y confirmó la muerte de Bilal Hasan al-Jasim, identificado como jefe operativo vinculado a Al Qaeda y relacionado con la emboscada del 13 de diciembre que cobró la vida de dos soldados estadounidenses y un intérprete civil.
De acuerdo con autoridades de Washington, la operación aérea se enmarca en una estrategia de represalia y contención para desmantelar las capacidades del Estado Islámico (ISIS) y neutralizar amenazas inmediatas contra personal estadounidense desplegado en Medio Oriente. Al-Jasim figuraba como uno de los principales planificadores de violencia extremista en la zona y mantenía vínculos operativos con ISIS.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) detalló que el objetivo abatido estaba directamente asociado al ataque en Palmyra, donde un combatiente yihadista sorprendió a un convoy de fuerzas mixtas de Estados Unidos y Siria. “No hay lugar seguro para quienes planean o ejecutan ataques contra nuestras fuerzas”, afirmó el almirante Brad Cooper, al reiterar que Washington perseguirá a los responsables donde se encuentren.

La ofensiva forma parte de la operación Hawkeye Strike, un esfuerzo conjunto entre Estados Unidos, Jordania y Siria, que ha impactado más de cien objetivos entre infraestructura, arsenales y centros de mando del Estado Islámico desde el inicio de la escalada. El propósito central es impedir nuevos atentados y frenar la reorganización de redes terroristas.
El atentado de diciembre provocó la muerte del sargento Edgar Brian Torres-Tovar, el sargento William Nathaniel Howard y el intérprete civil Ayad Mansoor Sakat, tras una emboscada directa a un convoy militar. Desde entonces, Washington ha intensificado los ataques selectivos en Siria y otras regiones.
Fuentes oficiales subrayaron que la cooperación internacional ha sido clave y recordaron que operaciones similares se han realizado en África, como en Nigeria, para contener la expansión del ISIS. El mensaje fue contundente: cualquier agresión contra ciudadanos o tropas estadounidenses tendrá una respuesta inmediata.

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