Starbucks comenzó a cerrar decenas de tiendas en Nueva York y Los Ángeles como parte de una reestructuración que busca dejar atrás la saturación urbana, adaptarse al trabajo remoto y reenfocar su crecimiento hacia zonas suburbanas de EUA.
Starbucks puso fin a su estrategia de ocupar prácticamente cada esquina en grandes ciudades como Nueva York y Los Ángeles. La cadena inició el cierre de aproximadamente 400 tiendas en EUA, concentradas principalmente en áreas metropolitanas donde los costos han aumentado y la demanda se ha debilitado.
En Nueva York, la empresa clausuró 42 locales, lo que representa 12 % de sus tiendas en la ciudad, y perdió su posición como la cadena con más sucursales en Manhattan, superada por Dunkin’. En Los Ángeles, Chicago, San Francisco y otras ciudades, el ajuste también se ha reflejado en decenas de cierres similares.
La compañía enfrenta mayor competencia de cafeterías independientes, cambios en los hábitos de consumo y el impacto permanente del trabajo remoto, que redujo el flujo de clientes en distritos financieros y zonas corporativas. A ello se suman altos costos de renta, operación y seguridad en los centros urbanos.
Bajo el liderazgo de su CEO Brian Niccol, Starbucks busca reposicionarse como un “tercer lugar” entre el hogar y el trabajo, con tiendas más grandes y remodeladas, mientras apuesta por expansión en suburbios, donde los costos son menores y el crecimiento resulta más rentable para la marca.


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