La sesión del miércoles en la Comisión Permanente del Senado se convirtió en un escándalo político tras la agresión física del dirigente del PRI, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, al presidente de la Cámara, Gerardo Fernández Noroña (Morena). Los videos muestran que Alito inició los toqueteos, empujones y golpes, persiguiendo al morenista dentro del recinto, un hecho sin precedentes contra un senador con investidura.
La Presidenta Claudia Sheinbaum calificó el incidente como una demostración del autoritarismo del PRIAN —PRI y PAN— y criticó la hipocresía de la oposición, que acusa al gobierno de autoritario mientras tolera la violencia de sus propios líderes.

De acuerdo con un análisis de El País, el episodio fortaleció al oficialismo, que se solidarizó con Noroña, mientras la oposición se mostró dividida: ni el PAN ni MC respaldaron a Alito, y figuras como Jorge Álvarez Máynez criticaron la agresión.
Un día después, Alito Moreno buscó revertir la percepción negativa mostrando fuerza en un mitin con la Confederación Nacional Campesina sobre Paseo de la Reforma, donde llamó a construir un gran frente opositor contra Morena de cara a las elecciones de 2027 y 2030. La asistencia fue limitada, pero su mensaje fue claro: unidad de la oposición para recuperar el poder.
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